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Año XIII, 28 de noviembre de 2021

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Andrea Sato de Fundación Sol: “Los cambios paramétricos del sistema previsional no han sido suficientes para enfrentar la baja en las pensiones”

En conversación con Radioanálisis, la investigadora abordó los avances de la Ley Corta de Pensiones presentada por el Gobierno y comentó la discusión sobre el proyecto del cuarto retiro de fondos previsionales.

Diario Uchile

  Jueves 30 de septiembre 2021 16:20 hrs. 
Adultos mayores


Durante los últimos días, comenzó la tramitación de la Ley Corta de Pensiones en la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja, mientras La Moneda apuesta por un despacho rápido como respuesta al proyecto del cuarto retiro de fondos previsionales, aprobado el miércoles por los diputados y diputadas y despachado al Senado para ser revisado la próxima semana.

En ese sentido, la investigadora de la Fundación Sol, Andrea Sato, indicó que este debate es necesario para garantizar una pensión universal para la población que, en el caso de las mujeres, las beneficiaría desde los 60 años y a los hombres desde los 65. Además, indica que la ampliación de la cobertura, de un 60 a un 85 por ciento, “es un avance en una línea progresiva, que se quiere instalar finalmente, en donde hoy día es necesario hablar de lo que en las tipologías de distintos tipos de pensiones, se habla del pilar cero o pilar no contributivo, que es el pilar que asegura finalmente el Estado, para todas las personas que se jubilan en los países”.

Si bien se puede seguir avanzando en la cobertura del Pilar Solidario, la investigadora de la Fundación Sol explica que lo fundamental es la suficiencia, ya que un aumento cercano de 3 mil pesos para alcanzar los $179 mil aproximadamente de Pensión Básica Solidaria sólo se establece en la línea de la pobreza de un hogar unipersonal. “Hoy día claramente con $178 mil no es mucho lo que se pueda hacer, especialmente un adulto o adulta mayor con las características que tiene el costo de la vida en Chile. Principalmente, porque sabemos que los adultos mayores gastan muchos más, por ejemplo, en ítems como salud, medicamentos y claramente algo que ni siquiera llega al salario mínimo, es insuficiente en términos de ingresos para los adultos y adultas mayores”, aseveró Sato.

Asimismo, explicó que en la actualidad se está viviendo una crisis previsional muy profunda que ha sido arrastrada por años, que podría reflejar una parte del descontento político, social y económico que se manifestó durante el año 2019. “Con 10 millones de pesos en las cuentas individuales, podemos autofinanciar, con modalidad de retiro programado, $44 mil de pensión. Recién con 100 millones de pesos acumulados en las cuentas individuales, las mujeres en particular podían acceder a una pensión autofinanciada en modalidad de retiro programado de $430 mil de pensión. La pregunta es ¿cuánto tienen los chilenos y chilenas acumulados en sus fondos individuales de pensión?”, cuestionó Sato.

Además, indicó que, según datos de la Superintendencia de Pensiones, el 90% de las mujeres tiene 50 millones o menos en sus fondos previsionales y, al momento de jubilar, podrán optar a pensiones cercanas a los $200 mil. Una realidad que se repite con los hombres, ya que un 80% de ellos cuenta con 50 millones de pesos, que sólo les permitiría una pensión aproximada de $300 mil, cifras que están por debajo del salario mínimo.

Andrea Sato explica que la suficiencia debe ser el parámetro técnico y eje central de esta discusión y confirma que los datos entregados por la Superintendencia de Pensiones reflejan que actualmente una persona no logra autofinanciar una pensión que esté por encima del sueldo mínimo. Además, la magíster en sociología recalcó la necesidad de realizar análisis técnicos relacionados con el costo de la vida en Chile y con lo que hoy se considera una pensión digna.

“Sin lugar a dudas es urgente, pero cualquier tipo de cambio paramétrico que no toque estructuralmente este sistema, no va a impactar importantemente en las pensiones, principalmente por los puntos de rentabilidad que han venido a la baja en la última década y esto es fundamental. Acá hay que pensar en una transformación profunda del sistema de pensiones, porque los cambios paramétricos que se han hecho no han sido suficientes para poder enfrentar la baja en la rentabilidad de los fondos de pensiones”, insistió la investigadora de la Fundación Sol.

“Es fundamental avanzar en un sistema de pensiones que no sólo garantice seguridad social, sino que se base en un sistema de reparto moderno, en la solidaridad y que hoy día, principalmente, pueda garantizar a los trabajadores y trabajadoras, y futuros jubilados y jubiladas, que van a tener una pensión suficiente para vivir en Chile, pensando en que, ojalá, pudiéramos avanzar al menos en el monto de salario mínimo”, enfatizó.

Durante la discusión de la Ley Corta de Pensiones en la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja, se aprobó rebajar la edad tope de la tabla de mortalidad desde los 110 a los 85 años para aumentar el monto de la pensión. Esta decisión provocó molestia en el Ejecutivo y el ministro Patricio Melero indicó que lo aprobado “significa que las pensiones de los chilenos llegan hasta los 85 años, y de ahí en adelante arréglenselas como se pueda”

Consultada al respecto, la investigadora de la Fundación Sol explicó que hay muchos mitos vinculados a esta realidad, ya que los datos entregados por la Superintendencia de Pensiones, basados en probabilidades, indican que pocas personas viven hasta los 110 años. Por lo tanto, bajar la edad de la tabla de mortalidad a 85 años, “no implicaría un cambio sustantivo en el monto de las pensiones que es, hoy día, lo que claramente más les interesa a las personas que están a punto de jubilar. En ese sentido, estos cambios claramente pueden colaborar, pero no son sostenibles en el tiempo”.

Sato aprovechó de aclarar que durante este proceso de discusión, el ministro del Trabajo, Patricio Melero, ha insistido en la inadmisibilidad constitucional de algunas de las propuestas presentadas por la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja, actitud que ha sido común por parte del Ejecutivo en las instancias que se relacionan a cambios en el sistema de pensiones o cuando se abordan los retiros de fondos de las aseguradoras previsionales.

“Desde Fundación Sol consideramos fundamental avanzar en este tipo de indicaciones que puedan allanar el camino para mejorar las pensiones y, principalmente, construir una pensión universal para todos los trabajadores y trabajadoras que no sea focalizada hoy día en el 85 por ciento, sino que además sea suficiente para vivir y, claramente, con un monto de $179 mil no va a alcanzar”, precisó Sato.

La investigadora define como “ horrorosa” la política pública del retiro de fondos, debido a la incapacidad de Gobierno para ayudar a millones de chilenos durante el confinamiento provocado por la pandemia. Además, afirma que las declaraciones de representantes de la derecha que comparan el retiro de fondos con la expropiación, están relacionadas con ideas neoliberales sobre la propiedad de los ahorros que impiden cualquier otro mecanismo de solidaridad y equidad para mejorar las pensiones. Asimismo, indica que la incertidumbre por las entregas de ayudas estatales provocan que los retiros de fondos de las AFP se transformen en una plataforma política para diversos sectores.

“Hay que empezar a pensar en políticas públicas en un contexto de emergencia que sean responsables y serias y que, finalmente, no sigan obligando a las personas a sacar sus fondos de pensiones. Es fundamental pensar en una perspectiva del mediano y largo plazo, donde claramente todas nuestras energías están en una reforma estructural al sistema de pensiones, en donde las cuentas individuales ya no sean el eje, ya no sean el centro, sino que, claramente, cambiar a un modelo de reparto moderno, con reservas técnicas que pueda garantizar pensiones dignas para todos los trabajadores y trabajadoras, que sean suficientes y que se mantengan en el tiempo”, enfatizó.

Finalmente, Andrea Sato llamó a terminar con los fantasmas por el retiro de fondos previsionales, porque “la inflación está en Chile y en todas partes. La inflación y el aumento de precios que está viviendo Chile tiene mucho más que ver con la crisis a nivel global y mundial que, efectivamente, con el aumento de precios que se pueda estar viviendo única y exclusivamente en Chile”.