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Año XIII, 20 de octubre de 2021

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Claudio Nash

Agenda constituyente, semanas 9 y 13 (01 septiembre al 01 de octubre) “Habemus Reglamento”

Claudio Nash | Jueves 7 de octubre 2021 16:30 hrs.


Previamente en Agenda Constituyente

“Agenda Constituyente” es un espacio pensado para dar seguimiento al trabajo de la Convención Constitucional (CC). Este proyecto va intercalando sesiones a través de la radio (lunes 07:40 hrs) y columnas de opinión como las que usted tiene a la vista en estos momentos.

En nuestra columna anterior hicimos un resumen del trabajo de las comisiones y señalamos que lo central durante septiembre sería el debate sobre el reglamento de la Convención. Tal cual, tuvimos un mes muy intenso (incluidas renuncia de un constituyente, casos de Covid e incluso una constituyente “ahorcada” por un Carabinero). El proceso constituyente podrá ser acusado de muchas cosas, pero de aburrido, jamás.

A continuación, les contaré sobre el reglamento aprobado que marca el derrotero que seguirá el debate constituyente hasta que se nos haga una propuesta de Constitución que deberemos aprobar o rechazar en menos de un año más (mediados del 2022).

El reglamento

En sesión plenaria del jueves 14 de septiembre se aprobó (145 votos a favor) en general el proyecto de reglamento que propuso la comisión de reglamento después de un mes de intenso trabajo. Una vez aprobado, se abrió una etapa para formular indicaciones (modificaciones al reglamento propuesto por la comisión respectiva). Dando cuenta de un entusiasmo poco usual en los órganos políticos de este país, les convencionales propusieron la friolera de ¡365 indicaciones al reglamento!

Fueron necesarias cuatro jornadas donde les constituyente fueron votando, una a una, las indicaciones. En cada indicación, quien la propuso, tuvo 2 minutos para justificarla y luego se votaba. Quien quiera conocer cada votación puede revisar www.laneta.cl donde se ha hecho un completo seguimiento del debate constituyente.

De esta forma, el miércoles 29 de septiembre, fue aprobado completamente el reglamento definitivo de la Convención Constitucional. Un logro muy relevante y que da cuenta del intenso trabajo y la capacidad de tomar decisiones relevantes. Esto es, sin duda, esperanzador para lo que viene en el proceso constituyente. La propia CC dejó constancia de este hecho histórico en su artículo 1:

“La Convención Constitucional es una asamblea representativa, paritaria y plurinacional, de carácter autónomo, convocada por el pueblo de Chile para ejercer el poder constituyente originario. La Convención reconoce que la soberanía reside en los pueblos y que está mandatada para redactar una propuesta de Constitución, que será́ sometida a un plebiscito”.

¿Cómo se redactará la futura Constitución? A continuación, haremos un brevísimo resumen de los pasos principales que seguirá el proceso a partir de octubre.

Las comisiones: Lo primero será constituir las 7 comisiones que fueron aprobadas:

  1. Comisión sobre Sistema Político, Gobierno, Poder Legislativo y Sistema Electoral
  2. Comisión sobre Principios Constitucionales, Democracia, Nacionalidad y Ciudadanía.
  3. Comisión de Forma de Estado, Ordenamiento, Autonomía, Descentralización, Equidad, Justicia Territorial, Gobiernos Locales y Organización Fiscal
  4. Comisión sobre Derechos Fundamentales
  5. Comisión sobre Medio Ambiente, Derechos de la Naturaleza, Bienes Naturales Comunes y Modelo Económico
  6. Comisión sobre Sistemas de Justicia, Órganos Autónomos de Control y Reforma Constitucional
  7. Comisión sobre sistemas de conocimientos, culturas, ciencia, tecnología, artes y patrimonios

Respecto de cada comisión se aprobaron algunos temas que deberán ser tratados por estas, pero que no obligan a ningún contenido predeterminado. En consecuencia, pese a lo intenso de los debates sobre qué materias debían ser incorporados al trabajo de cada comisión, no hay nada escrito ni decidido aún. Queda un largo camino.

Por ello, será muy importante seguir con atención el inicio del debate (muy probablemente un icónico 18 de octubre dé inicio al debate constituyente).

Las propuestas: Lo primera será escuchar a cada constituyente que tendrá 3 minutos para exponer sus prioridades. Sobre la base de estas exposiciones, las propuestas que formulen convencionales, pueblos originarios y la sociedad civil, la Mesa Directiva presentará lineamientos generales al Pleno para su discusión en un máximo de 3 días. Será el Pleno quien aprobará los lineamiento. Finalmente, se abrirá un plazo de no menos de 60 días para presentar propuestas de normas; lo interesante, es que estas propuestas provendrán de les constituyentes y de la sociedad civil (“iniciativas populares constituyentes”).

La deliberación: Enseguida, habrá un espacio de discutir sobre la admisibilidad de las propuestas. Las propuestas admisibles pasarán a las comisiones técnicas (las 7 que enumeramos previamente) donde se abrirá el debate de fondo sobre los artículos de la constitución. Las comisiones decidirán por mayoría simple (78 votos) qué normas son enviadas al Pleno para su votación.

Las decisiones: Cuando lleguen las propuestas de normas constitucionales de las comisiones (informes) al Pleno, este la aprobará o rechazará “en general”; si la rechaza, vuelve a la comisión respectiva. Cuando se apruebe “en general” el informe, se discutirá cada artículo en particular y será el Pleno de la Convención quien decidirá por un quórum de 2/3 (104 votos) las normas que queden integradas al texto constitucional que se propondrá a la ciudadanía para su aprobación o rechazo. Si una propuesta de las comisiones se rechaza, volverá a la comisión respectiva; si la propuesta vuelve al Pleno y este la rechaza por segunda vez, la norma queda fuera de la Constitución, salvo que sea una de las normas que sean objeto de un plebiscito dirimente (ver más adelante).

La armonización: Se creará un Comité de Armonización (integrado por 40 convencionales) que revisará el Proyecto de Constitución para evaluar posibles inconsistencias, pero no tomará decisiones sustantivas. Será el Pleno quien decidirá, finalmente, el texto que se someta a plebiscito.

Con ello, la Convención queda disuelta.

Algunas cuestiones dignas de destacar

Lo primero, el énfasis en la participación. Se ha decidido no solo que la ciudadanía sea parte del debate, sino que se ha diseñado una forma de trabajo que incluye una semana al mes para trabajo territorial donde se difunda el trabajo de la Convención. Además, se ha abierto la posibilidad a una participación popular incidente.

Además, al fin, quedó resuelto el tema del quórum. Efectivamente, una amplia mayoría de 90 constituyentes votó a favor de mantener los 2/3, frente a una propuesta por rebajarlo a 3/5 que solo obtuvo 63 adhesiones. No hay duda alguna que la decisión tomada el 15 de noviembre de 2019 y que luego el parlamento ratificó en la reforma constitucional de diciembre de 2019 se selló la suerte del quórum. Si bien algunos sectores bregaron por rebajarlo, esto no logró un amplio consenso, fundamentalmente, por el hecho que esto podría haber generado un conflicto con el parlamento (quien tendría que haber reformado la Constitución vigente para aprobar un nuevo quórum) e incluso haber escalado la discusión ante la Corte Suprema. Pocos querían arriesgarse a este escenario de incertidumbre. Sin duda, el “partido del orden”, que acordó el diseño del debate constitucional en noviembre de 2019, apoyado en el peso de la noche portaliano y en la amenaza del uso de la fuerza, puede estar tranquilo.

Otra cuestión relevante es que se aprobó una comisión de transversalización que va a velar porque los enfoques de derechos humanos, género, inclusión, plurinacionalidad, socioecológico y descentralización, se vayan concordando a medida que avance el debate en las comisiones. Esto es muy importante porque ya vimos lo complejo que es que en el debate en el Pleno se puedan reformar errores de fondo que surjan de las comisiones. La experiencia del conflicto entre la comisión de Derechos Humanos vs. la comisión de Reglamento dejó más de una cicatriz y también lecciones.

Otra cuestión a destacar es el debate que se dio en torno a las materias que deben ser objeto de discusión en las comisiones. Si se analizan las votaciones, hay algunas cuestiones que podemos anticipar. Por una parte, parece haber un amplio consenso en contar con un catálogo de derechos fundamentales muy amplio, que incluya no sólo los derechos clásicos de límites al poder, sino que también derechos económicos sociales y culturales; así, el “derecho humano al agua” obtuvo una votación de apoyo no menor (141 votos). Por otra parte, parece evidente que la futura constitución tendrá un desarrollo inédito en materia de plurinacionalidad y derechos de los pueblos originarios y tribal afro descendiente, marcando un hito en el constitucionalismo chileno. Finalmente, esta constitución puede abrir un nuevo referente, ya no sólo en Chile sino que a nivel mundial, por la forma en que se proyecta que sea tratado la temática vinculada con la Naturaleza, los derechos asociados y los mecanismos de protección.

Veremos los próximos meses qué se concreta de estas proyecciones iniciales.

Reglamento de Ética

El reglamento de Ética aprobado por la CC es una buena muestra del espíritu que sigue girando entre los constituyentes, cuál es, elevar los estándares de la política en Chile. En ese sentido, este reglamento es el más completo y exigente de todos los que rigen a los organismos políticos en Chile.

Una particular discusión se ha dado en torno a la posibilidad de sancionar discursos negacionistas y discriminatorios en el marco de la Convención[1]. Finalmente, fue aprobada una norma que si bien tiene claros tintes de una norma exagerada y que establece prohibiciones demasiado amplias, lo relevante es el mensaje político que se envía a la sociedad. Estamos en camino a poner límites a los discursos de odio y negacionistas que se han normalizado en nuestro país. Obviamente, no podemos caer en conductas que violen el derecho a la libertad de expresión, menos en torno al debate constituyente, cuestión que recaerá en manos del Comité de Ética al momento de aplicar el reglamento.

Reglamento de Consulta y Participación Indígena

En relación al reglamento de Consulta y Participación Indígena (CPI) se produjo uno de los debates políticos más importantes que ha habido hasta ahora en la Convención Constitucional. Al momento de formularse las indicaciones al reglamento aprobado por la comisión respectiva, los representantes de los escaños reservados a los pueblos indígenas propusieron una indicación que consistía en sustituir completamente la propuesta de reglamento por uno nuevo. Esto generó un intenso debate que sólo pudo ser superado luego de una larga reunión entre la mesa ampliada, los representantes de los escaños reservados y los miembros de la comisión de consulta y participación indígena. Finalmente, se aprobó la indicación propuesta por los escaños reservados a pueblos originarios por 103 votos a favor y se abrió un periodo especial de indicaciones (solo aquellas compatibles).

No hay duda de que la relación entre los pueblos originarios y el resto de la Convención no siempre ha sido fácil, particularmente, con sectores con un discurso progresista en las formas, pero que a la hora de decidir en materias relativas a pueblos originarios han tendido a aliarse con sectores conservadores. Sin embargo, esta votación es histórica ya que reconoce que los llamados a definir las cuestiones relativas a los pueblos indígenas, son sus representantes en la Convención.

Reglamento de Participación Popular

Finalmente, fue aprobada la idea de un plebiscito dirimente (107 votos a favor). De esta forma, se acordó que aquellas materias que logran un apoyo mayoritario de 3/5 (93 votos), pero menor a los 2/3 (104 votos), serán sometidas a un plebiscito dirimente, donde será la ciudadanía (el pueblo ejerciendo directamente su poder constituyente) quien tome la decisión final[2]. Sin duda, una decisión importante para superar -en parte- los límites impuestos por el quórum de 2/3.

A qué debemos prestar atención

Estos días lo central será ver cómo quedan conformadas las comisiones y qué plantean les constituyentes como los lineamientos centrales que propondrán como base de una nueva Constitución para Chile.

[1] Artículo 23.- Negacionismo. Se entenderá por negacionismo, toda acción u omisión que justifique, niegue o minimice, haga apología o glorifique los delitos de lesa humanidad ocurridos en Chile entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990, y las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el contexto del estallido social de octubre de 2019 y con posterioridad a este.

Así también, se entenderá como negacionismo toda acción u omisión, que justifique, niegue o minimice, las atrocidades y el genocidio cultural de las que han sido víctima los pueblos originarios y el pueblo tribal afrodescendiente a través de la historia, durante la colonización europea y

a partir de la constitución del Estado de Chile”.

[2] La norma aprobada fue la siguiente “La Convención Constitucional podrá resolver la realización de un plebiscito dirimente respecto de determinadas normas constitucionales, convocando a la ciudadanía a decidir mediante el sufragio universal popular la inclusión o exclusión en el nuevo texto constitucional de las normas constitucionales objeto de la convocatoria, de acuerdo a las reglas establecidas en el presente reglamento”.

El contenido vertido en esta Columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Diario y Radio Universidad de Chile.