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Año XIV, 30 de noviembre de 2022

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Eric Campos, dirigente CUT: Las transformaciones de fondo requieren al sindicalismo

El presidente de la Federación de Sindicatos de Metro y Secretario General de la CUT abordó los insumos y reflexiones que el mundo sindical llevó a la Convención Constitucional. El objetivo es establecer "el paradigma normativo del trabajo decente" que contemple el derecho a huelga, a la negociación colectiva ramal y el derecho a la sindicalización autónoma.

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  Miércoles 17 de noviembre 2021 16:57 hrs. 
Eric Campos, presidente del sindicato del Metro, señala que los incrementos de ingresos de la gerencia alcanzan el 25%

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En conversación con la periodista Juanita Rojas y Claudio Medrano en la primera edición de Radioanálisis, el presidente de la Federación de Sindicatos de Metro y Secretario General de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Eric Campos, abordó la propuesta que el mundo sindical llevó a las audiencias de la Comisión de Sistema Político y de Ciudadanía y Principios Constitucionales del órgano que se encarga de redactar una nueva Constitución para efectos de incluir como principio fundamental el derecho al trabajo decente.

Un concepto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que implica revertir la asimetría entre el capital y el trabajo que entraña la Constitución del 80, explicó, y que establece una dimensión de “desigualdad social, de diálogo social, de oportunidades de empleo y de derechos colectivos para las y los trabajadores”.

El insumo que se llevó a la Convención Constitucional emanó de un proceso de discusión con “la base sindical con la afiliada y con las provinciales”, indicó el Secretario General de la CUT y su elaboración estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario que fue presidido por el ex director de la OIT,  Juan Somavía.

“Hemos planteado cuestiones técnicas pero que nos parecen importantes para lo que viene después. No es posible y esto es bueno ejemplificarlo así, que cuando intentamos avanzar en la idea de Titularidad Sindical esta ley que después de convencer primero a un gobierno, después de construir las mayorías políticas en el parlamento, fue declarada inconstitucional producto que, la actual Constitución, protege el derecho individual y no colectivo a negociar“, explicó Campos.

Lo anterior evidencia la necesidad de construir un marco de definiciones generales en la nueva Constitución que viabilicen la discusión sobre un nuevo Código del Trabajo, indicó. Definiciones referidas “al reconocimiento y valoración del trabajo de todo ser humano y por supuesto el compromiso de que a todas las personas se les asegure el trabajo decente como un derecho humano”.

“Hoy día en la Constitución lo que hay es la idea de libre contratación, es decir esta falsa idea de que yo me empleo donde quiero y tengo la libertad a su vez de contratar, entonces estas son las cuestiones fundamentales que tenemos que ver con pinzas porque son las que después nos van a abrir o cerrar posibilidades para discutir y debatir sobre el nuevo Código del Trabajo”, expresó.

No obstante, la preocupación que manifestó el dirigente es que el proceso constituyente no ha contemplado la arista sindical como parte de los derechos fundamentales considerando que en otras Constituciones del mundo, como ocurre Italia, la República se basa en el trabajo. Esta noción permitiría desarrollar “el paradigma normativo del trabajo decente” explicó, dejando por estipulado la libertad sindical, que bajo el estándar OIT, establece “la triada sindical”.

“La triada es el derecho a huelga, que no está consagrado a nivel Constitucional. El derecho a la huelga en todos sus niveles, no solo la huelga laboral sino que también la huelga política como está consagrado en las Constituciones de la mayoría de los países de Europa, por ejemplo”.

En segundo lugar se contempla la propuesta de negociación colectiva ramal, “es decir que, así como ahora los trabajadores del Estado están negociando su reajuste y lo hacen de manera conjunta por la vía de los hechos o los trabajadores del comercio que han planteado el tema del cierre anticipado del comercio, bueno estos temas, más salario sean parte de un piso mínimo de condiciones laborales, pero que sean discutidas con los empresarios, con el gobierno y con los trabajadores”, señaló.

Como tercer punto de la triada sindical, Campos se refirió al derecho de sindicalización autónoma. Es decir que “el derecho a negociar colectivamente asiste al sindicato pero que a su vez los trabajadores y trabajadoras son autónomas para organizarse en el tiempo que sea, de la manera que sea, en el marco de un sindicato y que eso obviamente va a estar protegido constitucionalmente y no va a ser como ahora que cuando armas un sindicato, te despiden, te persiguen o se generan una serie de prácticas antisindicales”.

Esta búsqueda por “constitucionalizar el trabajo” se contextualiza en una serie de transformaciones que se impulsan desde el mundo sindical y que complejizan su reconocimiento, señaló Campos, dado que “no solo tienen que ver con la tecnología, el reemplazo tecnológico y todas las variantes productivas que eso significa, también tiene que ver con que hoy día no se reconoce el trabajo de cuidados, no se reconoce el trabajo comunitario, no se reconoce la relación laboral y los trabajadores y trabajadoras de aplicaciones por lo tanto hay un mundo que si bien no vamos a resolver el problema total, vamos a rayar la cancha para avanzar en ese sentido”.

Respecto a la razones por las cuales la CUT perdió las elecciones de sus cinco candidatos a constituyentes, fuera del análisis electoral, Campos sostuvo que se ve al sindicalismo como un acto social, histórico y tradicional que de alguna manera no escapa de la crisis de la institucionalidad, razón por la que se han planteado una autorreforma sindical. 

“Aquí hay apostar a la interseccionalidad, en el trabajo político en la construcción de relatos y yo diría también que el sindicalismo no puede pretender se hegemónico en el movimiento social, pero tampoco el movimiento social que se plantea transformaciones de fondo puede transitar ese camino sin el sindicalismo. Ahí hay tensiones de cómo entendemos y todo eso sumado a que hay paragua legislativo constitucional que no promueve la organización sindical, que al contrario, el modelo de relaciones laborales en Chile está diseñado para el fraccionamiento y ahí por supuesto tenemos que hacer mucho más en términos de unidad”.

En esa línea Campos añadió que, aún cuando el informe del Consejo Superior Laboral ha dado cuenta de que en los últimos 10 años la gente sindicalizada ha subido de un 13 a un 20 por ciento,  “las tasas de negociación colectiva se mantienen en un 8 por ciento, entonces el problema es que tenemos un sindicalismo sin músculo, sin dientes, se organiza pero no muerde y ese músculo hoy día, tenemos una gran oportunidad para desarrollar en el debate constitucional”, mencionó.

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