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Año XIV, 26 de enero de 2022

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Antonio Frey y Reforma a Carabineros: “Necesitamos funcionarios que piensen y que actúen con responsabilidad y criterio”

El ex subsecretario de Prevención del Delito abordó el proceso de modernización, un día después de la exposición de los primeros avances ante un grupo de estudiantes de la Institución.

Lorena Moreno Berroeta

  Viernes 19 de noviembre 2021 18:55 hrs. 
antonio frey


Este jueves, el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, realizó una exposición sobre los cuatro ejes de la Reforma a Carabineros, en dependencias de la Academia de Ciencias Policiales ubicada en la comuna de Las Condes.

Si bien esta reforma fue anunciada hace un par de años, actualmente está en tramitación en la Sala del Senado. En este contexto, luego del acto institucional, el subsecretario Galli aseguró que durante la cita “exploramos la propuesta que estamos pronto a hacer al Congreso Nacional respecto de la carrera policial y la forma que esa nueva carrera tiene que establecer estructura”.

En conversación con Diario y Radio Universidad de Chile, el ex-subsecretario de Prevención del Delito del segundo gobierno de Michelle Bachelet e integrante de la Comisión que evaluó esta reforma, Antonio Frey, explicó lo que significa este proceso en el actual escenario político de país y cuáles son los cambios necesarios para, realmente, modernizar a Carabineros de Chile.

¿De qué se trata la Reforma a Carabineros que lleva a cabo la administración de Sebastián Piñera? 

El actual gobierno inició un proceso que llamaron ‘modernización’. Esa reforma tiene un plazo hasta el año 2027. Según lo que dijo este gobierno es una política de Estado. Esto quiere decir que, independientemente del gobierno de turno, debía tener una continuidad. Por lo menos, esa es la intención política del gobierno actual. Esa reforma tendría cuatro ejes: Orden Público, Modernización y Gestión, Formación y Carrera, e Institucionalidad y Gobernanza.

Finalmente, lo que más se priorizó en la práctica por la premura y por lo que ocurrió el 18 de octubre fue Orden Público donde se crearon nuevos protocolos. Así para decirlo muy sintéticamente. En Modernización se focalizó el tema de los planes estratégicos, que son las prioridades que va a tener la institución cada cuatro u ocho años, y un proyecto de ley de armonización de ambas policías. Mientras que en Formación y Carrera, se multiplicó por dos la formación actual y se quiere acreditar la Escuela de Formación de Carabineros por el sistema de acreditación de toda la educación superior. Ahora, en el tema de Institucionalidad y Gobernanza, a través de un proyecto de ley se pretende crear un nuevo Ministerio de Seguridad Pública que dejaría con roles políticos al Ministerio del Interior y se le sacaría la función de orden público y prevención del delito para asignarla a un ministerio sectorial.

El problema es que viene un cambio constitucional y, como sabemos, en la actual Constitución hay un capítulo dedicado a las Fuerzas Armadas y de Orden juntas, y hay una Ley Orgánica Constitucional que, al menos a Carabineros, ampara en término de toda su dinámica de funcionamiento. Es una ley que hizo en marzo de 1990 por el régimen autoritario dictatorial, donde la policía se fijó sus propios límites. Entonces, esta reforma o modernización de Carabineros no incorpora este cambio de Carta Magna ni tampoco incorpora la idea de meterse en la Ley Orgánica Constitucional que fijó los límites de la policía actual hasta el día de hoy, que no están vistas en este proceso de cambio propuesto por el Gobierno y que, en el fondo, es quien fija los límites a la acción de la policía.

Entonces, mirándolo en perspectiva, ¿esto es reforma o es mera modernización? Es una pregunta que hay que hacerse. Yo me tiendo más a inclinar con que es un proceso de modernización que de real reforma. Hay que mirar en el futuro si usamos la palabra reforma, una palabra grande, que implica un cambio en la arquitectura del sistema policial. No sólo de quién dependen, no sólo si se van a modernizar o no, sino que implica el cómo se arma la arquitectura del poder y la relación con el poder político de la policía en una nueva Constitución Política de la República.

Ahí hay que proyectar otras cosas. ¿Vamos a tener un capítulo dedicado a las Fuerzas de Orden y Seguridad y Fuerzas Armadas que constitucionalice las funciones policiales?, ¿es eso adecuado? ¿No será que eso está dándole funciones sobre la seguridad pública sin pasar por el debido control civil?, ¿vamos a tener leyes orgánicas que son muy difíciles de cambiar por los quórum que requieren en el Parlamento o vamos a tener simples leyes para darle la funcionalidad a las policías? En mi perspectiva, creo que hay que desconstitucionalizar lo más posible, poner cosas muy generales en la Constitución y separar Fuerzas de Orden de Fuerzas Armadas. Eso es una cuestión importantísima de hacer porque no son lo mismo, uno es seguridad interna y otro es seguridad externa.

Finalmente, poner todas las reglas de la policía en una simple ley porque la función policial tiende a cambiar en el tiempo y darle, sobre todo, menos autonomía a la policía respecto del poder civil. Por ejemplo, quien nombre al Alto Mando hoy día en el Artículo 10 de la Ley Orgánica Constitucional se hace a proposición del jefe de la policía, en este caso el general director de Carabineros. ¿Es eso conducente con una policía democrática que tenga el debido control civil? Es la pregunta que hay que hacerse.

En los países de la OCDE, esto es nombrado por el poder político. No para que sea politizada, sino para que haya un control político sobre los funcionarios de carrera que van a comandar la institución, y que eso también tenga un rédito en quién sigue siendo parte o deja de ser parte de la confianza del ministro a cargo, dependiendo del tipo de configuración. Entonces, ahí hay que empezar a moverse con aspectos que son de la arquitectura del poder. Quizás en el caso de la Nueva Constitución, lo que se viene con todo el proceso de aprobación, de ajuste de todo el esquema y la estructura jurídica del Estado a esa nueva Constitución es que ahora viene la discusión de fondo. ¿Dónde están las policías en la arquitectura de poder? ¿De quién dependen? Pero, además, ¿cómo se comandan y cómo se controlan civilmente?

Entonces, el Gobierno que viene seguramente va a tener en vista más allá de lo que se haya hecho bien o mal, que es difícil juzgarlo en el camino, porque todavía no se aprueba y está en proceso. Por lo tanto, hay que tomar cierta distancia para juzgarlo. Yo creo que es mejor tener continuidad, más allá de mis acuerdos o desacuerdos con cada uno de estos grandes tópicos. Hay que tomar eso para darle una continuidad y mejorarlo en función de la nueva arquitectura del poder que vamos a tener con la Constitución.

En el tema del Orden Público pongo un ejemplo. Hoy día quien regula el orden público es un Decreto Supremo hecho durante el año 83 por el Gobierno Militar, que es el Decreto 1086 que indica que cuando no hay permiso de la Intendencia, quien regula la protesta social o el derecho a manifestarse es la propia policía porque está facultada para actuar directamente cuando no hay permiso. Dado que nadie está pidiendo permiso, en la práctica eso es darle la política de orden público a la propia policía. Yo creo que eso hay que cambiarlo. Es un elemento estructurante que no cambio, más allá que pueden haber mejorado los protocolos en la práctica en término de tener menos riesgo de violación de derechos humanos y tener tácticas más inteligentes, pero eso, en el fondo, sigue siendo la policía. Aquí lo que necesitamos es un refuerzo del control civil.

¿Esta reforma cómo impactaría en una estructura tan militarizada como la de Carabineros?

Yo creo que hay que separar las dos cuestiones. ¿Tiene que ser una policía preventiva de carácter militar? A mí modo de ver, ojalá que no por una razón muy simple, porque necesitamos a funcionarios que piensen y que actúen con responsabilidad y criterio, no que sólo reciban órdenes. Ahí hay toda una reforma que debe hacerse, que el encargado que está en el territorio tiene que tomar decisiones responsablemente so pena de ser juzgado si lo hace mal. Pero, además, tiene que tomar decisiones con una debida profesionalización y formación, no sólo recibir órdenes.

Eso pasa por un cambio brutal, mucho más profundo que el que se está haciendo.  No depende solamente de aumentar a dos los años de la formación, del tipo de personas que uno recibe, del tipo que se reclutan. Hay todo un proceso que hay que gatillar que es mucho mayor. Entonces, la pregunta es, ¿si es militar o no? Es una discusión de fondo que tiene que ver con la idea de reforma.

¿Tiene que seguir siendo militarizada o puede pasar a ser una policía de carácter civil? Lo que no quiere decir que no sea jerarquizada. En el mundo entero, las policías son jerarquizadas porque dependen de la ley y alguien tiene que tener trazabilidad en la responsabilidad. Eso no está en cuestión. El tema es que esa jerarquía tiene que tener una homologación con el sistema militar o puede ser una policía civil que tenga una jerarquía, pero no una jerarquía asimilada ni un tipo de doctrina ni de cultura institucional asimilada a la cultura militar. Eso sí hay que tomarlo en consideración.

Yo creo que en una institución que tiene cien años es difícil de cambiar, creo que eso se puede hacer por procesos que no son cortos, y se puede ir dando un carácter más civil y terminar en una policía civil preventiva que no requiere un carácter militar porque no está tomando cuestiones que tienen que ver con la defensa a la patria. Pero sí tenemos una institución de casi cien años que ha tenido un desarrollo de una cultura militar. Entonces, deshacer eso no es como que yo lo decrete y se acabó, no. Hay que tener un proceso de cambio que no es menor y que hay que tomar en cuenta en una idea de política de Estado. No creo que sea un Gobierno que logre aquello.

El candidato Gabriel Boric, en su Programa Presidencial, se refiere a la “refundación” de Carabineros pero el subsecretario Galli lo cuestionó y apuntó que esa decisión “es someter a la PDI y Carabineros a la incertidumbre e inestabilidad de un proceso de refundación permanente”. ¿Cómo se explica?

Lo que pasa es que aquí hay que tener dos cosas muy claras. El país sigue funcionando y las policías siguen existiendo. Entonces, ¿qué hacemos entre medio? Si una institución, que es la más política de todas las instituciones públicas, porque está vinculada al poder, sencillamente por eso y no porque sea politiquera, sino porque está vinculada al ejercicio del poder y al monopolio de la violencia. Si dices ‘mira, vamos a pasar dos o tres años y vamos a refundarlo’. Las consecuencias que tiene eso, para el funcionario de a pie es decir, ‘bueno, ¿qué va a pasar conmigo?’ La incertidumbre no es una buena herramienta de trabajo para operar diariamente. La palabra refundación significa partir de cero. ¿Carabineros tiene todo malo? Bueno, yo no soy un juez para decir eso. Pero quizás tiene algunas cosas que hay que rescatar. No tengo idea, estoy poniéndome en términos reflexivos y en términos de aportar una solución viable.

Una institución que va a tener cien años y que ha sido militarizada durante todo este tiempo, terminó siendo una institución de carácter militar. La modernización es ‘mejoremos lo que estamos haciendo’ y la reforma es ‘cambiar lo que estamos haciendo’. Con eso, yo ya me conformo. Creo que si cambiamos lo que estamos haciendo, logramos eso, y tendremos una mejor policía en el futuro y eso pasa por un mucho mejor control civil. No solamente del poder civil, de los ciudadanos, de las instituciones del Estado que controlan tanto el desempeño, el presupuesto, los procedimientos administrativos. Pasa porque mejoren su capacidad de control civil sobre la policía.

La mejor policía es la que está bien controlada. Ese es el punto, y en derechos humanos para qué hablar. Ese elemento no está bien hecho en el caso chileno, no está completo por la sencilla razón de que la Ley Orgánica Constitucional le da en toda esta materia demasiada autonomía a la propia policía. En ese sentido, cuando se usa la palabra refundación, quizás el candidato está está pensando en eso, en que no pueden seguir las reglas actuales que, además, provienen del régimen dictatorial.