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Mauricio Redolés: “Lo más importante en este momento es apoyar a Boric”

El próximo 9 y 11 de diciembre, el músico y poeta volverá a los escenarios para presentar su último disco: Quiero seguir continuando, una producción llena de colores que apela a la fraternidad, al amor y a la vida de barrio. Según el compositor, el álbum está fuertemente conectado con los temas de hoy y refleja sus ansias por escribir: “Quiero seguir compartiendo la historia y el devenir de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país”, afirma

Abril Becerra

  Lunes 6 de diciembre 2021 11:14 hrs. 
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El músico y poeta Mauricio Redolés (68) prefiere una entrevista vía Zoom. Sus cercanos comentan que, ante la pandemia, el artista ha tomado sus resguardos y él mismo lo confirma al señalar que, luego del accidente cerebrovascular que sufrió en 2016, ha elegido llevar una vida más cuidada y sana: ya no fuma ni bebe alcohol. Tampoco existen grandes desajustes en la comida, aunque eso, para él, no es un problema. 

“Quedé con secuelas, pero, en general, estoy bien. Tengo que cuidarme mucho. No puedo comerme un pedazo de queso grande con ostiones. No puedo hacer eso, pero estoy vivo y continuando”, dice y comenta que dicho incidente fue una especie de remezón en su vida. Un hecho que lo sacudió por completo y que lo impulsó a crear un nuevo disco: Quiero seguir continuando, producción que será presentada el próximo 9 y 11 de diciembre en la Sala La Comedia del Teatro ICTUS.

En el disco, Redolés comparte 10 canciones que, entre ritmos latinoamericanos y blues, presentan un ambiente lleno de colores que apelan a la fraternidad, el amor y la vida de barrio. Destacan melodías dedicadas al Barrio Yungay y a la diputada Carmen Hertz, pero también resalta una pista en la que el músico rememora la noche en que debió hospitalizarse: “Pensé que si bien estaba en paz con el mundo, tenía cosas que hacer y no podía ni debía morirme”, se escucha en la grabación.  

Ahora, la presentación en vivo del álbum estará marcada por la presencia de grandes amigos y amigas. También irrumpirá el mundo del radioteatro y las marionetas. “Es muy balsámico volver al escenario y estar en contacto con la gente”, dice el autor, cuya palabra esta cruzada, inevitablemente, por la elección presidencial del próximo 19 de diciembre. 

En este disco que está repleto de alegría, ¿por qué decidió recordar en él la noche en que sufrió el accidente cerebrovascular? 

El ataque cerebrovascular que tuve en agosto de 2016 fue como un stop. Un stop Redolés y yo quiero seguir. Yo quiero seguir continuando, quiero seguir cantando, quiero seguir escribiendo, quiero seguir compartiendo la historia y el devenir de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país. Y este pleonasmo del quiero seguir siguiendo, quiero continuar continuando, viene del lenguaje de los niños. Se lo escuché a mi hija, que, cuando tenía como 4 años, se dio cuenta de que habían sacado una tienda de la Plaza Yungay. Era una tienda que vendía comida para las mascotas y se estaban llevando todo: los carteles, los avisos. Entonces, ella por primera vez se dio cuenta de que la vida del barrio no era inmutable y me miró y me dijo: no van a seguir continuando. Lo encontré maravilloso y lo anoté en una libretita y lo usé para describir mi disco. 

Ahora, estas canciones están muy conectadas con el presente…

Están muy conectadas. Hubo un momento, antes de la rebelión popular de octubre, en que estaba lavando los platos y escuché un tema que me encanta de Paco Ibáñez y siguieron corriendo otros temas políticos del cancionero hispano. De pronto, me hizo mucho sentido una canción que se llama La Calle y decía quién nos robó la rabia. Porque pasaban tantas cosas y parecía que no había rabia. Y yo creo que es importante la rabia. Es importante el odio, pero no el odio para matar a otros seres humanos, sino que el odio a una circunstancia, a un sistema. Carlos Droguett, mi escritor favorito chileno, decía: un ser humano que no siente odio no es un ser humano completo. Creo que si uno no siente odio contra la opresión, si uno no siente odio contra el atropello, la sirvengüenzura, no es un ser completo. No hablo de un odio para salir a ametrallar gente a la calle, como lo propone la derecha, el odio que tiene Kast, porque el odio que tiene Kast es un odio que está muy emparentado al odio que tienen los nazis hacia el comunismo. 

Antes de ir a ese tema, ¿qué significa para usted reencontrarse con el público luego del distanciamiento que implicó la pandemia?

Lo que significa la pandemia. No lo diría en pasado. La privación del artista, del músico, del que hace shows en vivo, es tan grande como cuando uno deja de beber y sueña que está tomando un vino o deja de fumar marihuana y sueña que le pasan un pito. Muchas veces soñé con que estaba tocando, aunque un mes atrás toqué en vivo en Concepción y, en el lapso que va desde el 2019 al 2021, hicimos como tres tocatas virtuales. Pero poder hablarle a la gente, poder escuchar lo que te gritan, es una droga y he sufrido los síntomas de la deprivación durante este tiempo. 

¿Cuál fue el momento más difícil que te tocó vivir durante la pandemia?

La muerte de amigos y amigas. Dentro de esas muertes está la muerte de Raúl López, un gran amigo, diseñador gráfico, que falleció solo en su pieza. Encontraron su cadáver como dos días después de que había muerto y no sé, exactamente, de qué murió, pero pudo haber sido COVID. También la muerte de COVID de Tito Ortega, gran guitarrista. Él tocaba en la esquina del paseo Huérfanos con Estado y era muy aplicado. Era profesor de guitarra clásica, de origen proletario. Esto es una pesadilla, amén de la muerte de gente más connotada que yo no conocí muy de cerca y sentí mucho como la muerte Cuturrufo. Un poco antes de morir, él me hizo llegar el recado de que quería que hiciéramos algo juntos y alguna vez hablamos de tocar en el Club de Jazz. En realidad esto ha sido muy doloroso. Esos han sido los momentos más penosos en estos últimos años. Y pena también por la indolencia del Estado chileno. La derecha se ha preocupado de tapar la mala gestión que ha habido en salud para quedar como héroes. Puedo decir esto porque lo vi: Tito Ortega murió porque lo mandaron a su casa con una aspirina. Prácticamente, un genocidio por parte del Gobierno de Sebastián Piñera. Los negociados que hizo Arturo Zúñiga, hoy convencional. Es un desastre. Pero los medios de comunicación de masas, han ido pintando otra cosa y aparece la señora Daza como heroína, apoyando a un fascista. Kast propone volver al pinochetismo más duro y ella está ahí al lado de él. Eso refleja cual fue la actitud de ella en salud. 

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A propósito que toca el tema de Kast, ¿qué le parece esta candidatura?

Lo que pasa es que el fascismo de Pinochet nunca se fue. Siempre quedó un discurso negacionista. Siempre quedó una defensa corporativa de la así llamada “familia militar”. Siempre quedó la amenaza. Siempre quedó la falta de reparación, la falta de justicia y un discurso que abarcó no solamente a la derecha dura, sino que también hubo otra gente. Pero no voy a dar nombres, porque es generar una polémica y no es lo mejor en este momento. En este momento lo mejor es exterminar esa herencia fascistoide chilena. Chile tiene una mala comprensión, un mal entendimiento de lo que es democrático y permitimos que quepan asesinos, nazis. Eso en Alemania no está permitido. Alemania es más democrática que Chile  y no es un país comunista, precisamente. 

Y, respecto de la candidatura de Boric… 

Lo más importante en este momento es apoyar a Boric, no haciendo vista gorda sobre lo que pudiera ser criticable, que hay muchas cosas. No soy yo, ni es el momento para empezar a hacer la lista, pero, evidentemente, no podría decir que lo que viene ahora es la izquierda. No. Es una nueva Concertación en cierto sentido y, con todo lo malo que fue la Concertación, también tuvo cosas positivas. O sea, muchas veces se dice que la Concertación fue horrible y ¿la dictadura fue tan horrible como la Concertación? Los más jóvenes dicen sí y yo, que tengo 68 años, digo que no. Yo viví la dictadura. Yo fui preso político. Yo fui torturado. Es decir, vi cómo mis amigos, como Manuel Guerrero, eran degollados. Viví 10 años fuera del país y no podía volver. Y la Concertación no tiene nada de eso. Entonces, fue un avance en la democratización. Claro, no fue completo. También hubo muertos. También hubo desaparecidos como el caso de Huenante, el muchacho mapuche desaparecido en Temuco en el gobierno de Michelle Bachelet. Eso es cierto. Tampoco se puede esconder. Pero la dictadura fue mucho peor. Entonces, nos preparamos para una nueva Concertación. 

Ahí, ¿cuál es el principal desafío debe enfrentar la candidatura de Boric? 

Muchas veces el discurso de la izquierda, de cierta izquierda, ha sido el de convencer a los convencidos y de lo que se trata es de hablarle a los no convencidos para convencerlos. Había un grafiti o un artefacto, como lo llamaba Nicanor Parra, que decía en tiempos de la Unidad Popular: vencieron, pero no convencieron. Y yo diría que el gobierno de la Unidad Popular fue un gobierno que venció y además convenció a grandes masas de trabajadores.

Y,  ¿cree que Boric tiene esa capacidad movilizadora?

Creo que sí. Hay elementos, pero hay que sanear mucho más el ambiente, porque todo está muy enrarecido. Primero, comparto mucho una opinión que entregaba Carlos Ruiz, este ideólogo del Frente Amplio, sociólogo, que decía que quienes salieron a desfilar por la Alameda no son la izquierda. Es muy importante tener en cuenta eso, porque ciertos teóricos dicen: ahí estuvo el pueblo, la izquierda y no se pensó más. Pero no era la izquierda. La izquierda era parte de ese movimiento, pero también había mucha gente que estaba y está harta de este sistema sin necesariamente ser de izquierda y se hace una mala lectura de lo que estaba ocurriendo.

Ahora, ¿cómo ve el proceso en torno a la nueva Constitución? 

Estoy esperanzado. Soy optimista. Pero la derecha ha puesto y va a poner todos los obstáculos habidos y por haber para que esto no avance. Hay un grupo muy importante de convencionales que tienen la fuerza y las cosas claras, pero, sin embargo, también hay convencionales de ultra derecha como Tere Marinovic y hay mucha gente interesada en echarle pelos a la sopa y para que esto no avance. Amén de los errores que se han cometido como todo lo que ocurrió, entre otras cosas, con este señor Rodrigo Rojas Vade.  Le han puesto tanto color con este pobre individuo, que han tapado otras corrupciones mayores, mucho más grandes y que han pasado coladas. Entonces, al final en qué se cae: en las teorías de los empates. Ustedes tienen a Rojas Vade, entonces, nosotros podemos decir que tenemos a Fuentealba en el Ejército y que se robó 3 mil millones de pesos. Es una cuestión compleja e implica una mayor educación de nuestro pueblo, de nuestra gente, de nuestros trabajadores para que no ocurran este tipo de pequeñas corrupciones que dañan la fe pública en la izquierda. Hay que evitar eso a todas luces, porque la derecha está atenta a inventar cualquier cosa con tal de desarrollar la teoría del empate. Pero estoy optimista y creo que nosotros, todo el pueblo, la gente, los trabajadores, los estudiantes, las mujeres, los pueblos originarios, los intelectuales, todos desde nuestros respectivos puntos, debiéramos cuadrarnos con la Convención Constitucional. Debemos apoyarla. Se está haciendo un esfuerzo histórico y allí no pueden caber pequeñeces. 

Coordenadas concierto

El concierto se realizará el jueves 9 de diciembre a las 20 horas y el sábado 11 de diciembre a las 19 y 21 horas. Las entradas están disponibles en el sistema Ticketplus y en la Boletería de Teatro ICTUS (Merced 349, Barrio Lastarria, Santiago). Tienen un precio de $10.000 más cargo por servicio.