Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 15 de agosto de 2022

Escritorio

Recomendaciones para la apropiación comunitaria de archivos de derechos humanos

Columna de opinión por Oriana Bernasconi
Sábado 8 de enero 2022 11:13 hrs.


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Los archivos que personas, colectivos e instituciones han compuesto y resguardado frente a episodios de violencia estatal permiten acercarse a la experiencia vivida por distintos actores en estos escenarios de fractura social, política y humanitaria, constituyendo herramientas fundamentales para el recuento histórico, la información y la reflexión social, el ejercicio del derecho a la justicia, a la verdad y a la memoria, el desarrollo de una cultura de paz, y el establecimiento de las medidas y condiciones necesarias para la no repetición de  estos hechos. En el Sistema Interamericano de Derechos Humanos tanto la Comisión como la Corte de Derechos Humanos se han referido al alcance de este derecho, señalando que “toda sociedad tiene el derecho inalienable de conocer la verdad de lo ocurrido, así como las razones y circunstancias en las que los aberrantes delitos  llegaron a cometerse, a fin de evitar que esos hechos vuelvan a ocurrir en el futuro” (Castillo Páez vs. Perú, IACHR sentencia 3 de Noviembre, 1997).

Durante más de tres años, las investigadoras del proyecto Tecnologías políticas de la memoria de la Universidad Alberto Hurtado, la Universidad Austral y el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, hemos trabajado en potenciar variados procesos de apropiación de los acervos documentales resguardados en los archivos de derechos humanos producidos en la época de la dictadura cívico-militar en Chile. Estos archivos registran las pasadas violaciones a los derechos humanos, como también la resistencia, la organización y la vida cotidiana en dictadura.

Convencidas que el derecho a la memoria histórica es una condición irrenunciable, hemos buscado contribuir al conocimiento y puesta en valor de estos documentos –tanto en el ámbito pedagógico como en la justicia transicional, la producción cultural y el desarrollo de los sitios de memoria del país– para contribuir a la no repetición, especialmente ante el avance de expresiones negacionistas de violaciones a los derechos humanos. Queremos fomentar el acceso, consulta y apropiación de los archivos de memoria y derechos humanos por la comunidad, de modo que sigan participando en procesos culturales, educativos, políticos y estéticos que suceden en la actualidad.

Desde la sociología, la antropología, la pedagogía, la literatura, la estética, el derecho o la archivística nos hemos dado a la tarea de estudiar la circulación y los usos de documentos producidos durante la dictadura chilena (escritos, imágenes, audiovisuales, sonoros u objetos) en diversos ámbitos de la vida social actual: en los procesos judiciales por crímenes de lesa humanidad, la reconstitución de memorias en ex centros de detención, tortura y desaparición, la enseñanza-aprendizaje del pasado reciente en las escuelas, la formación ciudadana y los procesos creativos propios del arte y la cultura.

Con este proyecto nos preguntamos cómo cartas de presos políticos, testimonios de testigos y sobrevivientes, recursos de amparo, procesos de identificación de restos humanos, la gestión del asilo de quienes son perseguidos, noticias de prensa, objetos personales, son usados hoy por actores distintos a las víctimas y en contextos diferentes a los de la denuncia, la reparación y la justicia para los que fueron producidos. Nos interesa conocer ¿cómo se usan esos documentos hoy?, ¿qué diálogos y procesos incitan?, ¿cómo estas apropiaciones contemporáneas amplían, renuevan, y actualizan el archivo?

Entre otras investigaciones, realizamos 16 entrevistas en profundidad entre 2019 y 2021 a un conjunto de profesoras/es de enseñanza básica, profesionales de sitios de memoria, escritoras/es y audiovisualistas que han hecho uso de estos documentos de derechos humanos. Asimismo, sistematizamos y analizamos las respuestas de 796 profesoras/es de todo el país a la pregunta por recomendaciones para fomentar el uso de este tipo de documentos, incluida en la “Encuesta sobre usos de documentos de memoria y derechos humanos en contexto pedagógico”.

Así consolidamos recomendaciones realizadas por personas, instituciones y colectivos que han hecho uso de documentos resguardados en archivos de derechos humanos en Chile, con el fin de potenciar y pluralizar los procesos de apropiación de estos acervos documentales en el país, aportar a la reflexión social y al diseño de políticas y programas tendientes a fortalecer el derecho a la verdad, a la justicia y a la memoria con respecto a este período de la historia reciente chilena.

En relación a los centros de documentación de derechos humanos, las y los entrevistados sugirieron potenciar el trabajo en red entre instituciones de distinta naturaleza como universidades, archivos y escuelas, para fomentar el diálogo y el aprendizaje de usuarios provenientes de diversos ámbitos sociales, territorios y generaciones. También proponen acercar el archivo de derechos humanos a los problemas que enfrentan las y los jóvenes hoy, de modo de entablar diálogos con generaciones que no vivieron la dictadura.

Para las escuelas, recomiendan que las direcciones de los establecimientos incentiven el trabajo con archivos, dado que la enseñanza de los episodios críticos de nuestra historia como sociedad no debiera recaer sólo en una decisión personal de las y los docentes. Creen que es fundamental resguardar la libertad de enseñanza para profesores en la temática de derechos humanos y sugieren promover un aprendizaje situado de las y los estudiantes, que considere el contexto sociocultural en donde se desenvuelven día a día e incite su capacidad de recabar y analizar memorias en sus entornos próximos.

El Estado es uno de los actores más importantes a la hora de potenciar el uso de archivos de derechos humanos, porque de él depende que se establezcan directrices en las escuelas para que se utilicen como recursos de aprendizaje. Por ello, se requiere la incorporación de la formación en derechos humanos como un objetivo transversal de aprendizaje en las escuelas de  Chile, definiendo una política clara en materia de memoria y derechos humanos por parte del Ministerio de Educación.

La autora es Directora proyecto Tecnologías políticas de la memoria.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.