Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 30 de junio de 2022

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Estudio del INDH sobre cárceles chilenas revela la cruda realidad de los reos

El texto señala que en 11 de los penales revisados no existen camas para todos los reclusos, por lo que algunos de ellos duermen en baños, pasillos y suelo.

Diario Uchile

  Jueves 20 de enero 2022 16:43 hrs. 
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En un nuevo estudio sobre la realidad de las cárceles chilenas, elaborado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), se pudo constatar nuevamente las precarias condiciones con que los presos deben lidiar día a día.

No es solo un cliché, pues según el informe -al que tuvo acceso La Tercera- el hacinamiento sigue siendo uno de los mayores problemas que tienen los recintos penitenciarios nacionales. De hecho, el 45 por ciento de las cárceles tienen una población mayor a la de su capacidad.

De las 83 cárceles existentes en territorio nacional, 19 superan el 140 por ciento de su capacidad. Las que se encuentran en estado más crítico son la Cárcel de Taltal, con un 265,6 por ciento; la de Copiapó, con un 220,7 por ciento; la ex Penitenciaría de Santiago, con un 203,8 por ciento; y Petorca, con un 200 por ciento.

El informe precisó también que 23 cárceles no poseen acceso a servicios higiénicos al interior de sus celdas, por lo que durante el tiempo que pasan encerrados en ellas deben realizar sus necesidades en baldes, bolsas u otro tipo de recipientes.

Además el texto señala que en 11 de los penales revisados no existen camas para todos los reclusos, por lo que algunos de ellos duermen en baños, pasillos y suelo.

“Si bien existen camas para cada uno de los internos, en varias celdas hay camarotes para cuatro personas, situación que implica que quien duerme en la superior queda a centímetros del cielo de la celda”, se lee en el documento.

En cuanto a la alimentación, se reveló que hay grandes falencias, ya que el tiempo entre la última comida y la primera del día siguiente, puede superar las 16 horas. Incluso en el penal de Valparaíso llega a las 20 horas.

En la otra cara de la moneda, la situación es considerada óptima en recintos como Punta Peuco, Yungay y Lautaro, donde el tiempo máximo de espera entre la última y la primera comida es de 14 horas, situación poco común en las cárceles nacionales.

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