Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 28 de junio de 2022

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Economista Marcela Vera y alza en la TPM: “Ese tipo de instrumentos, en el contexto en el que nos encontramos, no son eficientes”

La economista llamó a generar una evaluación sincera del efecto que está teniendo el aumento en la tasa de política monetaria dado su impacto regresivo, lo que su juicio generará no sólo un exceso de carga sobre el crédito de las personas y de las Pymes, sino también una presión importante en el siguiente período de gobierno, que necesita generar reactivación económica. 

Maria Luisa Cisternas

  Viernes 11 de febrero 2022 9:53 hrs. 
marcela vera dos

La inflación al alza es la tendencia mundial que ha primado con el reinicio de las actividades una vez amainadas las primeras olas del Covid-19. El fenómeno en Chile no ha dado tregua. El IPC marcó durante el primer mes de este año un fuerte aumento de 1,2 por ciento, el doble de lo que se proyectaba en el mercado, siendo este guarismo el más alto desde octubre del año pasado, mes en el que se registró un aumento de 1,3 por ciento.

En este escenario el Banco Central ha puesto el freno a fondo para desincentivar el gasto determinando sistemáticamente el alza en la Tasa de Política Monetaria (TPM) que el pasado 26 de enero fue de 150 puntos base, por votación unánime del consejo, llegando  a 5,5 por ciento, el nivel más alto en 20 años.

Así las cosas, con el último reporte del IPC del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el consejo del instituto emisor, a todas luces, aplicaría un nuevo aumento en la tasa de interés y según lo que se estima, antes de la reunión fichada para marzo. Y el frenazo pude ser más severo que los ya conocidos por el Central. Según la minuta de la última reunión de los consejeros, una de las propuestas sobre la mesa era la de aplicar un aumento de 175 puntos base en la TPM, lo que podría materializarse durante este mes. En este contexto, las dudas se dirigen a cómo esto afecta a la economía a escala humana y a las alternativas a considerar para efectos de amortiguar la inflación.

Para despejar estas interrogantes, Marcela Vera, economista y académica de la Usach en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile llamó a revisar la política emanada por el Central, considerando que los propios informes de coyuntura semanal que publica el instituto emisor han ido mostrando los cambios en la tasa de interés que existen tanto para los créditos de consumo, los créditos comerciales, el comercio exterior y los créditos hipotecarios. Algunos de estos últimos, menciona recogiendo el insumo del organismo, “se han duplicado” y agrega que “hay una tasa asociada a los créditos hipotecarios que están en 4,2 por ciento según ese informe”. Mientras “los créditos de consumo estarían en un 22,96 por ciento con una tendencia siempre al alza”, indicó.

De esa forma, sostuvo que cada anuncio sobre un aumento en la TPM ha implicado que “aumente a su vez el costo que tienen las personas para poder consumir aquellas cuestiones que requieren para satisfacer sus necesidades pero también para poder enfrentar algún imprevisto en el caso de los hogares, o en el caso de las Pymes cuando han requerido capital de trabajo para poder subsistir en este contexto de crisis“. Un asunto delicado, aseguró, considerando que Chile a diferencia de otras economías, depende mucho del sistema de crédito.

Me parece que es importante que las autoridades evalúen las siguientes acciones que van a seguir en torno al control de la inflación ya que en la medida de que cada vez que suben la tasa de interés eso también aumenta tanto el costo como para los hogares como en particular las pequeñas empresas que además tienen un costo diferenciado producto del riesgo que tienen y también producto de esta segmentación que tenemos en Chile respecto del acceso al capital y a los créditos, entonces el impacto puede ser muy alto en términos de encarecimiento de las cosas“, observó.

Y es que las Pymes -que en Chile corresponden al 99 por ciento de las empresas, indicó Vera -que dependen del crédito para subsistir, traspasan el encarecimiento de los prestamos a los consumidores finales. Así, “ese aumento de la Tasa de Política Monetaria termina generando que aumenten a su vez los costos de los productos que venden y eso finalmente se puede traducir en un aumento de la inflación“, señaló la economista.

Por otro lado, el alza en la TPM, que ha sido la tendencia durante los últimos siete meses, “si uno lo mira desde otro lugar” sostuvo Vera, “no ha impactado positivamente en la inflación” y en eso consideró “lamentable como se quiere acentuar esta política incluso elevándola a una tasa aún más alta que los mismos agentes financieros están previendo para el futuro“. La propia académica de la Usach vaticinó un nuevo aumento por sobre los 150 puntos base, ante lo que instó a analizar los componentes tanto internos como  externos del fenómeno inflacionario y en ese ámbito, el aumento de los precios de los commodities que inciden en la inflación y que no se controlan por las determinaciones que adopta el Central.

“En la medida que tú subes el precio del petróleo, eso se traspasa a todos los productos que requieren, por ejemplo, distribución, entonces no sólo a aquellos bienes o servicios que directamente dependan del petróleo sino que a otros bienes y servicios que indirectamente que dependen de este commoditie. Ahí uno observa un alza muy importante, el 2020 estábamos a 12 dólares el barril y actualmente ya se sitúa sobre los 80 dólares con una prevención de que pueda ser 100 dólares el barril según Goldman Sachs entonces ya que vamos a tener precios cada vez más altos de los commodities este año, eso se va a traducir inevitablemente en el aumento de los costos y eso aumentará los precios de distintos productos, entonces si la tasa de política monetaria sube o baja,  la inflación va continuar al alza porque la verdad es que nosotros no tenemos a través de esta herramienta el control sobre el precio del petróleo”, señaló

Otro de los argumentos de la economista apunta a la premisa con la que se presupone que “si subes la tasa de política monetaria, desincentivas el consumo”. Algo que Vera matizó arguyendo que los hábitos y las orientaciones que definen el consumo de la población no son los mismos que se conocían previo a la pandemia. 

“Los patrones de consumo han cambiado muchísimo y la gente prefiere consumir determinados bienes e incluso tener ciertos bienes en su hogar de forma preventiva frente a una cuarentena o de aumento de contagios como lo que estamos viviendo hoy, entonces no está siendo una política efectiva ni tampoco está recogiendo aquellos elementos internacionales que por alguna razón todos los otros bancos o la gran mayoría de los Bancos Centrales de los países desarrollados si están considerando. Los Bancos Centrales en general tuvieron la precaución de no aplicar estos aumentos en la Tasa de Política Monetaria precisamente para no desincentivar los procesos de reactivación bajo el entendido de que los componentes que estaban ocurriendo en la inflación no guardaban directa relación con su comportamiento local sino que tenían estas consideraciones globales”.

Las alternativas 

Si bien siempre es necesario tener una mirada sobre el control de la inflación, señaló Vera, la economista entregó las que a su juicio son las mejores salidas para efectos de amortiguar el fenómeno dentro del país, que no consideran por cierto el alza en la tasa de interés. En eso mencionó la necesidad de hacer una política específica para el fomento productivo, dado que la inflación “no sólo se puede controlar por el lado de la demanda de los consumidores, en cuánto gastan en definitiva las personas, sino cuántos bienes hay disponibles en el mercado“.

“Si hay más bienes disponibles eso ayuda a que tengamos precios más bajos, no obstante hay algunos bienes que tienen trabas en cuellos de botella, en canales de distribución que están obstruidos por distintas razones y en la medida que el Estado fortalece el acceso para mano de obra para determinados rubros, fortalece esas cadenas de comercialización o de distribución, disminuye los costos o las dificultades para conseguir ciertos insumos para algunos rubros, tú puedes en definitiva ayudar a que no todas esas dificultades sean traspasadas directamente a un aumento de los costos y a un aumento de los precios sino que en efecto puedan otorgar mayor cantidad de bienes y entonces las personas puedan consumir aquello que necesitan”, sostuvo.

Asimismo, comentó alternativas cuyo origen están en las ideas de la escuelas Keynesianas en el contexto de una crisis económica, donde existe un aumento de un “determinado tipo de política fiscal o de algún tipo de subsidio o de créditos selectivos”. Medidas que se han utilizado en otros países -en Chile con la reticencia del Gobierno en un comienzo, reparó- generando resultados positivos en comparación a lo que provoca el alza en la TPM ya que, aseguró Vera “ese tipo de instrumentos en el contexto en el que nos encontramos no son eficientes”. En esa línea, abordó la posibilidad de generar créditos selectivos para efectos de mejorar la capacidad de soporte para las familias y en particular, para las mujeres, jóvenes, trabajadores independientes y Pymes de modo que puedan tolerar el escenario actual.

“Hay otros países que tienen un sistema de créditos selectivos entonces a las Pymes se les cobra menos por los créditos que reciben. Lo mismo ocurre en el caso de las mujeres, tú perfectamente podrías hacer un sistema de créditos selectivos en donde a las mujeres se les cobre menos y no se les cobre más como hoy día lamentablemente está aconteciendo”, señaló.

Esta medida, agregó, lleva a amortiguar la carga del crédito para efectos de que después no se convierta en exceso del endeudamiento producto del encarecimiento de los costos crediticios con el alza de la TPM. Abundando a ese respecto señaló que “habría en efecto que pensar en algún tipo de sistema financiero a través quizás del Banco del Estado que pueda otorgar estos créditos selectivos. Esto se ha realizado en otras épocas en la historia de nuestro país y han sido bastantes beneficiosos, uno aconsejaría que eso vaya de la mano con políticas públicas que ayudan en asistencias técnicas, de gestión, financieras, asistencia jurídica para poder en el fondo dar un dinero con un costo menor y que eso tenga la rentabilidad adecuada que la persona necesita”, acotó.

En tanto perdura el fenómeno inflacionario, el cual la economista proyectó hasta por lo menos el primer semestre del próximo año, recomendó a la población no repactar sus créditos antes de la reunión del Banco Central, la cual espera que no se produzca este mes sino a fines del próximo. Esto en cuanto, a su modo de ver, los bancos comerciales seguramente generarán algún tipo de oferta en atención a marzo.

“Esas ofertas van mostrar tasas de créditos un poquito más bajas de las que vamos a observar durante el mes de abril, mayo, junio, julio, entonces si hay alguien que requiriera tomar un crédito de forma urgente, necesariamente tendría que ser en ese período, antes de la próxima reunión del Banco Central y en ese sentido también tener precaución de en general no repactar porque si tomaron un crédito hace dos años o hace un año, tenía una tasa de interés muchísimo más baja que la que van a poder repactar entonces ahí también habría que enfrentar esto desde una posición donde las personas ojalá no repacten sus créditos para que no se encarezca su costo total”, indicó.