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Año XIV, 8 de agosto de 2022

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María De los Ángeles Fernández: “Cada uno de los convencionales debería tener en cuenta la dimensión histórica de la responsabilidad que se les ha encomendado”

La doctora en Ciencia Política se refirió a su apoyo a la carta firmada por cerca de 80 dirigentes políticos, sociales e intelectuales titulada "Amarillos por Chile" en la cual se hace un análisis crítico respecto del trabajo de la Convención Constitucional.

Claudio Medrano

  Sábado 19 de febrero 2022 16:59 hrs. 
MA Fernandez

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Este viernes se conoció una carta firmada por cerca de 80 dirigentes políticos y sociales e intelectuales de diversos ámbitos titulada “Amarillos por Chile” y en la cual se efectúa un análisis crítico del trabajo de la Convención Constitucional apuntando en contra de una “euforia refundacional” y “radicalidad y maximalismo” que ven en algunas de las propuestas y convencionales.

En la misiva, se señala que “en medio de la euforia refundacional que quiere partir de cero, es usual que la voz de los amarillos intente ser acallada, y parezca mucho más atractiva la radicalidad y el maximalismo que la prudencia y el realismo”.

Además, se advierte un “estallido institucional”, debido a la posibilidad de que la propuesta de nueva Constitución termine siendo rechazada en el plebiscito de salida.

“Hoy enfrentamos el peligro de lo que alguien ha llamado “estallido institucional”, cuando se vislumbra la posibilidad de que la Convención Constitucional, en vez de ofrecerle al país una Constitución que nos incluya a todos y ayude a construir un pacto social, nos lleve a un callejón sin salida que empuje a muchos de los que votaron “apruebo” y quieren que el proceso constitucional resulte, a quedar sin otra opción posible que la de oponer un “No” a una Constitución que no nos represente a todos”, se afirma en la carta.

La doctora en ciencia política, María De los Ángeles Fernández, una de las firmantes, explica las razones que la llevaron a respaldar la misiva. “Me invitaron a participar con mi firma y la verdad no lo pensé un minuto. Me parece que es una iniciativa bien intencionada donde se hace una advertencia acerca de la necesidad de cautelar el proceso constituyente, en la perspectiva de llegar a un resultado que permita un consenso lo más amplio posible”.

En ese sentido, la presidenta de la Fundación Hay Mujeres, agregó que “tal como se han ido dando algunas cosas, se prenden las señales de alarma y es mucho mejor advertir ahora y decir que hay una cierta preocupación sobre ciertos procedimientos, declaraciones, iniciativas, que se alejarían de lo que son los mínimos comunes esperados que debe recoger un texto constitucional”.

Al respecto, la académica considera que “es bueno el debate en relación a lo que está pasando con el proceso constituyente. Es sano y hay que alejar la posibilidad de llegar a un marco, a una casa común, de todo peligro de una especie de fe constitucional o religión constitucional donde no se pueda criticar este proceso, o que si se critica formas parte del coro de los lamentos, eso poco ayuda”.

Sobre cuáles deben ser los mínimos comunes que permitan avanzar en una Constitución que sea representativa de todos y todas los chilenos y chilenas, María De los Ángeles Fernández explicó que “el texto de ‘Amarillos por Chile’ lo declara bien, yo creo que hay algunos elementos que forman parte de la tradición constitucional chilena que habría que cautelar y, por otro lado, hay que ser muy rigurosos a la hora de abrirse a incorporar otras dimensiones que a lo mejor pueden formar parte del estatus constitucional de otros países, pero no por eso se convierten en el espejo a seguir”.

Sobre ese punto, la doctora en ciencia política explica que “hay voces que dicen que la constitución chilena está muy atrasada y hay que actualizarla, modernizarla, normalizarla, pero ¿en relación a qué? ¿a otras situaciones, de otros países que a lo mejor nos parecen deseables o que forman parte de modas? Pero el problema es que a lo mejor funcionan bien para esos países y no funcionan bien para Chile. Yo no podría decir cuáles son los mínimos comunes dominantes, eso es algo a lo cual tendrían que llegar los propios convencionales, pero sí creo que el documento firmado alerta acerca de una tentación que se observa de refundar sin cautelar algunos aspectos que tienen que ver con la tradición constitucional de Chile y con lo que ha sido la transición, que son buenos, benéficos y deberían ser conservados”.

Respecto de la forma en la cual se debe armonizar la necesidad de cambios con la cautela ante la profundidad necesaria, María De los Ángeles Fernández recalca que “la refundación es vista como amenaza a la luz de las experiencias recientes en países de nuestro entorno. Pero sí creo que, en primer lugar, el proceso constituyente es el proceso más político de todos, por tanto, difícilmente se puede sustraer de la polémica, del debate y de la sana discusión. Efectivamente puede estar bajo ataque por algunos sectores, pero bueno ahí está, los propios convencionales deben tomar consciencia de eso porque en torno al proceso constituyente hay una disputa también por la opinión”.

Por lo mismo, la académica recalca que “por suerte se está conservando la norma de los dos tercios, ya que se está entrando en un derrotero que permite ver algunas luces acerca de esta dirección de los mínimos comunes, pero hace unas semanas, cuando se escuchó la explosión de iniciativas que estaban sobre la mesa, había algunas de lo más curiosas y aquellos sectores de la Convención más estratégicos y conscientes, como el que representa, por ejemplo, Agustín Squella, declaró que había una especie de ludopatía en muchos de sus pares”.

En esa línea, Fernández señaló que “tengo la impresión que con este proceso constituyente, donde recordemos muchos de los que ingresaron lo hicieron por fuera de los partidos políticos tradicionales, al final lo que estamos viendo es que el proceso constituyente es un proceso político que está repleto de las mismas lógicas de transacción, de negociación, de presión que se observa en el día a día de la política partidista. Es un estado más de algo que muchos criticaron antes de llegar ahí, pero terminaron produciendo lo mismo”.

Finalmente, respecto de la separación que se debe dar entre el trabajo de la Convención y la actuación particular de algunos convencionales, María De los Ángeles Fernández explicó que “aquí hay varios niveles de actuación o acción para cautelar eso. En primer lugar, cada uno de los convencionales debería tomar consciencia de su propio rol, un sentido de responsabilidad constitucional y tener en cuenta la dimensión histórica de la responsabilidad que se les ha encomendado”.

Respecto de eso, la académica agrega que “hay varios ahí que por distintas consideraciones que tienen que ver con la no experiencia de un ejercicio de esta naturaleza, con la menor preparación o la edad, no toman el peso real al espacio y al capítulo de Chile donde ellos están cumpliendo un rol protagónico, entonces pasa por la auto-responsabilidad“.

Además, Fernández detalla que “iniciativas como la de “Amarillos por Chile” u otras que podrían surgir ayudan a que de alguna manera el proceso se pueda ir reencausando antes que tengamos que llorar sobre la leche derramada porque es demasiado importante lo que se juega Chile. La Constitución del 80 está deslegitimada, está, desde el punto de vista de la percepción de los chilenos, muerta y necesitamos tener otra. Chile no puede al finalizar este proceso permanecer en un limbo”.

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