Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 4 de julio de 2022

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La ansiosa búsqueda de la quinta pata del gato

Columna de opinión por Jorge Arrate
Martes 29 de marzo 2022 16:58 hrs.


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Los que votaron por el rechazo a la Convención Constitucional no querían una nueva Constitución y se pronunciaron por mantener la de 1980. Pero ahora ya no quieren la Constitución de 1980. Sí, hay que entenderlo bien: no la queremos, dicen sus partidarios, los que la aplaudieron y votaron a favor en el plebiscito fraudulento de 1980, la sostuvieron cuarenta años y la cuidaron como hueso de santo. Los que nunca quisieron una Constituyente, ya sea porque “el país está bien, no está en crisis”, ya sea porque sucesivas reformas, decían, han convertido a la Constitución del 80 en una carta fundamental que “une a los chilenos”.

¿Será cierto que no quieren la Constitución de 1980? La ciudadanía puede confundirse. Y a lo mejor de eso se trata. Porque nadie entiende la razón por la que votaron RECHAZO en el plebiscito de 2020 y ahora no les gusta la Constitución de 1980 y le buscan todos los días la quinta pata al gato para no tener que apoyarla como lo han hecho toda su vida.

Cada día surge un invento que, piensan, puede servirles como quinta pata: revivir la llamada “Constitución de Bachelet”, modificar la cédula para el próximo plebiscito, cambiar las opciones e introducir una “tercera vía” que se cocina lento pero cuya fecha de irrupción ya anuncia El Mercurio, subir, ¡ahora!, mediante reforma constitucional, el quorum de aprobación en el plebiscito de salida. Para iluminar la búsqueda de la quinta pata trajeron a un grupo renombrado de juristas europeos, la Comisión de Venecia, cuyo informe frustró todas las esperanzas de la derecha y sus subordinados. Les salió el tiro por la culata. Pero el fantasma de la quinta pata vive, se manifiesta, se angosta y ensancha, crece y se achica, entonces se hacen los lesos y dan a entender que el informe les fue favorable…

El concurso de inventos pareciera haberlo ganado la llamada “tercera vía”: un gran acuerdo que reestablezca la “normalidad” y genere en el imaginario ciudadano una tercera alternativa, inexistente en el plebiscito, que pueda fortalecer el rechazo. Sólo dos opciones polarizan mucho, dicen, y nosotros no queremos la Constitución de 1980 que tanto quisimos, ya no. Olvidan que Pinochet hizo cuatro plebiscitos y nunca a nadie se le ocurrió introducir una tercera opción. Esos plebiscitos tenían una sola opción y todos lo sabían y lo saben…

El asunto es claro y no hay que dejarse embaucar: está en curso un intento engañoso de “resignificar” el rechazo como algo que no es: un rechazo a la nueva Constitución y también a la Constitución de 1980. Pero no es así: rechazar es mantener la Constitución de Pinochet y aprobar es superarla y apoyar una nueva, democrática y transformadora. Una vez aprobada existirá la posibilidad de proponer reformas por quienes lo deseen.

 

El autor es miembro del Comité Ejecutivo de Plataforma Socialista.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.