Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 3 de julio de 2022

Escritorio

Columna del Director Patricio López P.
Martes 19 de abril 2022 10:53 hrs.


Insolvencia doctrinaria del debate sobre los retiros



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La discusión sobre el Quinto Retiro de las AFPs podría dar lugar a muchas conclusiones respecto a quiénes fueron los ganadores y quiénes los perdedores. A juzgar por los resultados, es evidente que el Gobierno, y en particular el ministro de Hacienda, Mario Marcel, cumplieron su propósito de impedir que continuara el trámite parlamentario de los retiros de fondos previsionales. Pero algo más compleja es la referencia a qué estamos discutiendo en el fondo.

Como hemos señalado enésimas veces, los retiros, es decir, la idea que la crisis económica derivada de la pandemia se pague con los ahorros previsionales de los trabajadores, fue y sigue siendo mala. No hay lugar en el mundo donde se haya recurrido a una fórmula semejante por tanto tiempo, puesto que es el Estado el que debe proteger a la población y no recurrir a fondos destinados a la seguridad social para el pago de un problema coyuntural. Obviamente, el gran talón de Aquiles de esta discusión, y lo seguirá siendo mientras no se revierta, es la inexistencia en Chile de un verdadero sistema de seguridad social. Esto da pie para que se confundan peras con manzanas y se llegue a justificar los retiros de fondos bajo el argumento de que las jubilaciones son miserables. De hecho, según la Fundación Sol, el 50% de las mujeres que se pensionaron por vejez en febrero de 2022 y cotizaron entre 30 y 35 años alcanzó una pensión autofinanciada menor a $207.529.

En este tiempo, y más aún ante un gobierno que ha anunciado una transformación estructural en la materia, hemos constatado que el tema de fondo tiende a verse entorpecido con la discusión sobre los retiros. De hecho, en general las intervenciones de ayer dieron cuenta, y lo decimos respetuosamente pero convencidos, de un bajo nivel argumentativo y en especial de una falta de consistencia doctrinaria. En cierto punto de las alocuciones en la Cámara de Diputados, ya no estaba suficientemente claro quiénes eran los partidarios de un Estado subsidiario y quienes de un Estado garante de derechos.

Más allá de que ya sabemos que hay algunos parlamentarios que recurrirán una y otra vez a los retiros como una forma de validarse políticamente ante la ciudadanía, recurriendo de paso a la inescrutable idea de solo ellos por sí y ante sí saben cómo representar al pueblo, se hace más necesario que nunca avanzar hacia la discusión de fondo, esto es: primero, una batería consistente de políticas para ir en ayuda de los sectores que están siendo perjudicados por la crisis macroeconómica, y muy en particular por la inflación; y segundo, que el Gobierno asuma un liderazgo que nos permita avanzar hacia un sistema que efectivamente garantice buenas pensiones. No es saludable, más allá de que se pueda entender la necesidad circunstancial de pragmatismo, que el Gobierno haya cedido a la exigencia de la UDI de que los fondos pertenecen a los trabajadores individualmente y que son inexpropiables. La fórmula que proponga el Ejecutivo para hacer el tránsito desde el actual sistema a uno siguiente debería pasar, entendemos, por la eliminación de una subjetividad individualista y por la necesidad de que entendamos que es el ente encargado de velar por el bien común, es decir, el Estado, el que debe cautelar derechos universales. De todos, no uno a uno. Cualquier persona que crea en el reencuentro de nuestra sociedad en lo común no podría estar de acuerdo con que la previsión social dependa del ahorro de cada individuo y de que, por lo tanto, esos dineros le pertenezcan solo a él.

Envíanos tu carta al director a: patriciolopez@u.uchile.cl