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Movilizaciones por escasez terminan en dimisión del premier de Sri Lanka

En la República Democrática Socialista de Sri Lanka, ex Ceylán, isla situada frente al golfo de Bengala, la grave escasez de alimentos, combustible y medicinas gatilló una violenta revuelta y la renuncia del primer ministro.

Luis Hernán Schwaner

  Miércoles 11 de mayo 2022 8:14 hrs. 
Sri Lanka

La situación ha generado un enorme descontento en la población, que culpa de la crisis al poderoso clan de los Rajapaksa. La rabia acumulada, sumado a las privaciones de todo tipo en los sectores pobres terminó por estallar este lunes, cuando las manifestaciones callejeras exigiendo la renuncia del primer ministro Mahinda Rajapaksa -presidente de Sri Lanka entre 2005 y 2015- se hicieron masivas. Ante la incontenible ola de protestas, el gobierno desplegó miles de soldados y policías por las calles de Colombo, la capital, así como en otros grandes centros urbanos, decretando el toque de queda a nivel nacional tras la muerte, hasta ahora, de 8 personas -entre ellas, un diputado- en las manifestaciones.

La violencia, que también dejó como saldo a 250 personas heridas, llevó finalmente a la dimisión del primer ministro Rajapaksa, pero el gesto no logró contener la indignación de los manifestantes que irrumpieron por la fuerza en la residencia oficial de la primera autoridad, llamada “Templo de los Árboles”, donde Mahinda Rajapaksa y su familia se habían refugiado, quienes debieron ser evacuados por sus guardias de seguridad en los mismos momentos en que miles de manifestantes forzaban los accesos del palacio, causando graves destrozos en la residencia ministerial.

Sin embargo, las cosas siguieron saliéndose de control y parecieran haber llegado a un punto de no retorno luego que más personas se sumaran a las manifestaciones y éstas se tornaran aún más violentas, con volcamiento e incendio de coches usados como barricadas en las calles, así como bombas molotov arrojadas contra la policía e, incluso, contra tiendas y mercados. Tanto así que el Ministerio de Defensa ordenó este martes a las fuerzas de seguridad que disparasen contra los protestantes con el propósito de detener el incremento de la furia popular. Además,  decidieron prolongar el toque de queda por 24 horas (hasta el jueves), aunque la medida ha demostrado ser poco efectiva por cuanto a pesar de ella, se volvieron a vivir focos de disturbios, después que el lunes los incidentes causaran las muertes y heridos  ya referidos.

Esta vez los manifestantes salieron a las calles para exigir una nueva dimisión: la del actual presidente Gotabaya Rajapaksa, hermano del renunciado primer ministro Mahinda Rajapaksa, No obstante, fueron precisamente los partidarios del clan Rajapaksa los que desencadenaron la violencia el lunes, al atacar con palos y barras de hierro a los manifestantes que pacíficamente venían pidiendo desde hace semanas sus dimisiones. Pero esos ataques provocaron una inesperada reacción de los manifestantes, pues lejos de disolver la protesta en contra del régimen, la masa descargó su ira contra miembros del partido del Gobierno y sus seguidores. Nada pareciera calmar los ánimos y este martes los manifestantes rodearon durante horas una base naval ante el rumor de que ahí se cobijaba Mahinda Rajapaksa,

“La base naval está rodeada de manifestantes porque hay información desde Colombo de que el renunciado premier ha venido aquí por su seguridad. La Marina está vigilando fuertemente la base”, dijo a la agencia Efe un residente de la zona. Mientras tanto, continuaban los saqueos e incendios provocados por partidarios del Ejecutivo contra las tiendas de los que protestan en su contra en la capital. Esta vez, grupos de manifestantes volvieron a quemar propiedades de personalidades próximas al clan gobernante, así como a derribar estatuas, bustos y monumentos relacionadas con los Rajapaksa, según revelaron varios vídeos publicados en redes sociales. También registraban vehículos buscando a simpatizantes de los gobernantes que hubieran participado en las protestas del lunes y se instalaban en las cercanías de los aeropuertos para evitar que miembros del clan se fuguen del país.

En medio de las hostilidades, el presidente Gotabaya Rajapaksa llamó a la nación a “mantener la calma y detener la violencia y los actos de venganza contra los ciudadanos, independientemente de su filiación política”. Como la renuncia del primer ministro causó también la disolución del gabinete, subsiste un alto grado de inestabilidad política, social y económica que podría llevar al Ejército a tomarse el poder, advirtió a Efe el columnista político srilanqués Kusal Perera. “La anarquía prevalecerá. Los manifestantes continuarán las protestas violentas. Solo ha dimitido el primer ministro y el presidente continúa. No hay Gobierno ahora. La situación podría llevar a los militares a tomar el control por cuanto en el país no existe ahora mismo el Estado de derecho”, sostuvo Perera.

De hecho, la preocupación internacional por este nuevo foco de conflicto que se abre en medio de la actual tensión mundial se evidenció en la petición de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien solicitó al Gobierno de Sri Lanka que evite más violencia y le llamó a crear instancias de diálogo para abordar los sufrimientos de la población.