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Presidente electo de Colombia inicia contactos con gobierno de Venezuela

"Me he comunicado con el gobierno venezolano para abrir la frontera y restablecer allí el pleno ejercicio de los derechos humanos", dijo Petro. La frontera permanece clausurada hace siete años.

Luis Hernán Schwaner

  Miércoles 22 de junio 2022 15:32 hrs. 
gustavo Petro

Con el propósito de cumplir con una de sus más importantes promesas de campaña, el presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, reportó este miércoles haber dado los primeros pasos para contactar al gobierno de Venezuela en la perspectiva de normalizar las actividades en la frontera común, cerradas al paso de personas, vehículos y todo tipo de mercancías. El líder de la coalición Pacto Histórico había señalado durante su campaña: “Yo tengo que decirles que Cúcuta no puede ser ciudad, no puede prosperar, no puede superar los problemas sin abrir las fronteras”. Cúcuta es la capital del departamento colombiano de Norte de Santander, donde están los principales pasos fronterizos que comunican las ciudades de San Antonio del Táchira y Ureña.

Previamente, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, había felicitado el domingo por la noche a Petro por su triunfo en la segunda vuelta electoral a la Presidencia de Colombia. “Felicito a Gustavo Petro y a Francia Márquez, por la histórica victoria en las elecciones presidenciales en Colombia. Se escuchó la voluntad del pueblo colombiano, que salió a defender el camino de la democracia y la paz. Nuevos tiempos se avizoran para este hermano país”, escribió el mandatario venezolano en su cuenta de Twitter.

Ambos países comparten una frontera de 2 mil 219 kilómetros de longitud, una frontera poblada por 12 millones de personas en siete departamentos colombianos y cuatro estados venezolanos. Entre Colombia y Venezuela hay siete pasos fronterizos legales, aunque el paso de Tienditas nunca fue abierto. Recientemente, el politólogo Ronald Rodríguez afirmó en un foro abierto de la Universidad colombiana de la Sabana que “esta es una frontera en la que la línea divisoria pasa por Bogotá y Caracas con sus posturas ideológicas que rompen la vida de sus habitantes”, según la Deutsche Welle.

De hecho, ha habido iniciativas políticas y empresariales tanto en Colombia como  Venezuela que buscan recuperar la frontera para la gente que sufre su cierre en un intento por “despolitizarla”, según el diplomático colombiano Víctor Bautista, de la Secretaría de Fronteras y Asuntos Migratorios de la Gobernación de Santander del Norte.

Consciente de las profundas diferencias ideológicas entre ambos gobiernos, Bautista reitera que “nosotros en la frontera no podemos ni queremos cambiar a nuestros vecinos venezolanos. Muy sencillo, nos miramos a la cara todos los días porque es nuestra propia gente, a menudo son familiares”, señala la misma fuente. Víctor Bautista, que dejó la cancillería colombiana para encauzar los diálogos de la reapertura de la frontera, no solo destaca los estrechos lazos personales sino socio-culturales, económicos e incluso ambientales con el estado de Táchira en Venezuela, demostrando, una vez más que las fronteras no son sino divisiones políticas intangibles que no pueden evitar las relaciones humanas y de hermandad entre los pueblos.

La situación se agravó aún más con la llegada de la pandemia. El 14 de marzo de 2020, el presidente colombiano Iván Duque ordenó el cierre de la frontera para garantizar la “seguridad sanitaria”. El 2 de junio de 2021 fue reabierta unilateralmente desde Colombia. Justamente, Víctor Bautista, en coordinación con la gobernadora del Táchira, Laidy Gómez, trabajan por que la reapertura sea bilateral. Los diálogos incluyen también a Freddy Bernal, como emisario del presidente Nicolás Maduro, quien, en febrero de 2019 ordenó bloquear con containers el Puente Simón Bolívar hacia Colombia para impedir la entrada de la “ayuda humanitaria” que impulsaba el autoproclamado presidente provisional de Venezuela, Juan Guaidó.

El cierre de la frontera común ha sido traumático para los habitantes de ambos lados y ha costado la vida a muchos que han muerto arrastrados por las aguas del río Táchira intentando cruzar a Colombia o viceversa. Pero lo cierto es que, hasta ahora,  el cierre de las fronteras solo ha beneficiado a las bandas criminales y milicias paramilitares que operan en la zona y se han enriquecido extorsionando a quienes desean cruzar de un país al otro. En pocas palabras, colombianos y venezolanos requieren urgentemente de una frontera abierta que no los siga exponiendo al delito y les permita desarrollarse normalmente.