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Año XIV, 8 de diciembre de 2022

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¿Está el progresismo leyendo las demandas de sectores populares?: Especialistas analizan resultados de elecciones en Brasil

Guillermo Holzmann y Paz Milet sostienen que la población está descontenta no sólo con la situación económica, sino con una clase política tradicional que ha protagonizado escándalos de corrupción a todo nivel.

Daisy Castillo

  Lunes 3 de octubre 2022 19:52 hrs. 
Lula Da Silva

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El que Jair Bolsonaro consiguiera en la reciente elección presidencial en Brasil más votos de los que él y su propio círculo cercano esperaban como pronóstico, no es al azar, sino que, a juicio de algunos expertos,  dejaría en evidencia, entre otras cosas, que el llamado progresismo no está siendo capaz de leer a cabalidad las demandas y necesidades de los sectores populares.

A esto, habría que agregar los escándalos de corrupción en los que se han visto involucradas diversas figuras políticas, lo que ha ido progresivamente mermando la confianza de la ciudadanía.

Conocido es el caso del candidato presidencial y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, quien pasó 580 días en prisión por las condenas recibidas por la llamada Operación Lava Jato. Lula fue declarado culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero, pero en 2021 el Supremo Tribunal Federal (STF) revocó las condenas al considerar que no se habían respetado sus derechos durante el proceso llevado a cabo por el entonces juez Sergio Moro quien luego se convirtió en ministro de Justicia de Bolsonaro.

De esta forma, los resultados obtenidos en la elección del pasado domingo por parte del militar en retiro demuestran que Lula, pese a conseguir cinco puntos de diferencia, no ha logrado del todo convencer al electorado de que su llegada nuevamente a la administración del país, es una opción mejor de la que Bolsonaro representa.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el académico y analista, Guillermo Holzmann planteó que si el próximo 30 de octubre, vence en las urnas Lula da Silva “significaría la idea de replantear un Cono Sur unido y colocar en la agenda la idea de la paz como un elemento central en América Latina, en América del Sur, específicamente”.

Para el analista esto permitiría “generar intentos políticos de una plataforma progresista ideológica de coordinación y colaboración en materias de seguridad internacional y de avanzar en una economía regional distante de lo que es la influencia estadounidense y mucho más cercana a China”.

Sin embargo, Holzmann fue enfático al aclarar que “la llegada de Lula al poder significaría colocar un manto de una imaginaria alineación entre los gobiernos progresistas, cuando en realidad va a ir en un sentido distinto, probablemente, en términos de que cada país tiene que hacerse cargo de sus problemáticas que están relacionadas con la inflación, la tensión mundial y la necesidad de satisfacer a las poblaciones de los diferentes países”.

Agregó que, en los últimos meses se está visualizando una situación que es compleja para los intereses de los llamados “progresistas”. Al respecto, explicó que “hay un pragmatismo asociado a este progresismo donde hay, por una parte, una suerte de incoherencia y confrontación entre la idea de poder generar cambios estructurales en las economías y en los modelos sociales y políticos de cada uno de los países, con la necesidad de responder a las urgencias”.

Holzmann planteó además que el progresismo en América del Sur, específicamente, ha ido avanzando hacia una propuesta mucho más ideológica. “Esa diferencia entre el pragmatismo asociado a las necesidades y expectativas de la población con la idea de un cambio profundo que se pueda hacer en términos más estructurales, en definitiva, no convence a parte importante de los votantes que, hoy día, están más alejados de la visión de izquierda o derecha. Prefieren mil veces, incluso, un gobierno populista, pero no quedar encerrados en esta suerte de dicotomía entre una perspectiva progresista ideológica versus la necesidad de una reacción a sus propias demandas”.

El anti-sistema

Por su parte Paz Milet, académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, sostuvo que el actual presidente Jair Bolsonaro mantiene cierta base de respaldo electoral porque surge en un momento crítico de la evaluación de la gente respecto a la democracia.

“Bolsonaro surge en un contexto regional e internacional importante, como resultado de un proceso de desgaste, de descontento con la democracia, de descontento con la forma cómo se conduce la política. En Brasil, además, se une eso con un proceso de descontento frente a una serie de escándalos de corrupción que no tuvieron sólo alcance nacional, sino también regional e, incluso, ha traspasado a otras regiones”, puntualizó.

Milet precisó que “hay un escenario muy propicio para un pueblo brasilero que siente que el Partido de los Trabajadores no está respondiendo y, en general, la clase política tradicional. Bolsonaro, más allá de estar 20 años en la política, se le ve como alguien anti-sistema, entonces, se ve como una opción alternativa frente a esta clase política que se ha involucrado en distintos escándalos de corrupción”.

A esto se suma que los partidos tradicionales a juicio de la gente “no han sabido responder adecuadamente a la agenda y a las necesidades de una población cada vez más descontenta con la situación económica, con administraciones insatisfactorias desde el punto de vista de la gobernabilidad”.

Aún así, el enfrentamiento electoral entre Bolsonaro y Lula el próximo 30 de octubre en la segunda vuelta presidencial brasileña, marcará un punto de inflexión profundo respecto al escenario en el que se desenvolverá la política latinoamericana, en medio de los serios desafíos que impone la reactivación de la economía post pandemia, la agenda de seguridad de los distintos países y todavía más complejo el panorama mundial sujeto a lo que ocurra en Europa con la guerra entre Rusia y Ucrania.

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