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El interés económico fue más fuerte: Hezbolá anuncia fin de movilización militar contra Israel

Esta semana se firmó el acuerdo fronterizo entre Tel Aviv y Beirut que, a partir de ahora, delimitará las áreas correspondientes a los enormes yacimientos de gas que subyacen bajo el lecho marino que cubren el agua turquesa del Mediterráneo oriental.

Luis Hernán Schwaner

  Viernes 28 de octubre 2022 15:38 hrs. 
Lebanon's Hezbollah leader Sayyed Hassan Nasrallah (2nd R), escorted by his bodyguards, greets his supporters at an anti-U.S. protest in Beirut's southern suburbs, in this September 17, 2012 file photo. European Union governments agreed on July 22, 2013 to put the armed wing of Hezbollah on the EU terrorism blacklist in a reversal of past policy fuelled by concerns over the Lebanese militant movement's activities in Europe. REUTERS/Sharif Karim/Files (LEBANON - Tags: POLITICS CIVIL UNREST)

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En Medio Oriente, el líder del grupo chiíta libanés Hezbolá, Hasán Nasralá, anunció el fin de la movilización militar contra Israel tras la firma esta semana del histórico acuerdo fronterizo entre Tel Aviv y El Líbano, cuya importancia estriba en que, desde ahora en adelante, delimitará los yacimientos de gas natural existentes frente a sus costas y bajo el lecho marino en lo que constituye una de las vías marítimas más transitadas desde la Antigüedad: el Mediterráneo oriental. “Todas las medidas excepcionales y especiales, así como la movilización llevada a cabo por la resistencia se declaran, a partir de ahora, terminadas”, explicó Nasralá en un discurso televisado, calificando el acuerdo bipartito como una “gran victoria para El Líbano”.

“Nuestra misión ha concluido”, agregó, aunque de todos modos remarcó que este pacto “no es un tratado internacional y tampoco es un reconocimiento al Estado de Israel”. El Líbano e Israel, que no mantienen relaciones diplomáticas y están técnicamente en guerra, comenzaron un diálogo indirecto para delinear su divisoria marítima en octubre de 2020, retomándolo el pasado verano boreal tras un largo paréntesis por desacuerdos en las demandas básicas. Al respecto cabe recordar que la formación proiraní Hezbolá encabezó y libró una breve guerra con Israel en 2006.

En tal sentido, Nasralá aclaró que la ratificación del pacto, llevada a cabo por el presidente libanés, Michel Aoun, y el primer ministro israelí, Yair Lapid, se ha dado sobre la base de la advertencia que Hezbolá hizo en julio pasado a Israel para que no extrajera gas del yacimiento de Karish porque eso provocaría “problemas” en la región, según recoge el portal de noticias Naharnet. Por su parte, el mediador estadounidense, Amos Hochstein, recibirá el próximo martes los documentos ya firmados del acuerdo en una ceremonia que tendrá lugar en la sede de la misión de las Naciones Unidas en el sur de Líbano, donde ya se han reforzado las medidas de seguridad para evitar posibles incidentes.

 

El acuerdo marítimo entre Israel y Líbano había recibido un apoyo mayoritario ya el 11 de este mes por parte del Gobierno israelí, y también fue sometido a revisión de la Knéset, o Parlamento, previo a su ratificación definitiva. Por el hecho de que ambas naciones sigan, como decíamos, técnicamente en guerra, este histórico documento, fruto de dos años de negociaciones indirectas, tiene en cualquier caso una especial importancia simbólica y abarcando una zona de unos 860 kilómetros cuadrados (330 millas cuadradas) de superficie marina hasta ahora reclamada por ambas partes y bajo la cual se han descubierto ricos e importantes yacimientos de gas natural.

“Todas nuestras demandas fueron atendidas, los cambios que pedimos fueron corregidos. Protegimos los intereses de seguridad de Israel y estamos en camino a un acuerdo histórico”, afirmó en un comunicado Eyal Hulata, asesor de seguridad nacional y negociador jefe de Israel en las conversaciones que han tenido a EE.UU. como mediador. De esta manera, la frontera podrá ahora ser reconocida con la fijación de boyas por parte de Israel, permitiendo a Beirut disfrutar del área al norte de la Línea 23, incluido el campo de Qana, mientras que las autoridades israelíes mantienen el control sobre el de Karish, cuya explotación ya han comenzado.

Aunque no trascendieron los detalles del borrador, un alto funcionario israelí adelantó a medios en Jerusalén que Israel recibirá una compensación por ceder los derechos de Qana, ya que una parte de ese campo está en lo que el acuerdo reconocería como aguas israelíes. Pero se considera que este ha sido un comienzo prometedor en el acercamiento entre estos dos Estados, especialmente teniendo en cuenta que Israel y El Líbano tampoco han llegado nunca a un acuerdo sobre su frontera terrestre y se mantiene la “Línea Azul” de alto el fuego impuesta por la ONU desde el año 2000. De igual modo, ambos países habían dejado sin definir su frontera marítima, algo que no había causado controversia alguna hasta hace una década cuando se descubrió gas natural en la zona. Un tema que ha permitido zanjar por la vía del interés comercial y la conveniencia económica una dificultad que parecía irremontable.

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