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Año XVI, 15 de julio de 2024


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¿Por qué urge cambiar la Constitución? Una mirada al nuevo proceso desde Tarapacá

Columna de opinión por Romina Ramos
Viernes 3 de marzo 2023 18:42 hrs.


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Nuestra experiencia y trayectoria están a disposición de este proceso y se sitúan dentro de las fuerzas democráticas que colaboran con los desafíos que emanan de este periodo histórico. Nos proponemos constituir un polo de iniciativas que permita disputar los contenidos de este nuevo proceso constituyente, consolidar nuestros anhelos e identificarnos con claridad en el descampado de fuerzas que agitan las banderas de una premisa fundamental: queremos cambiar la Constitución porque queremos vivir bien. Pero sabemos que no bastan leyes particulares, tenemos la obligación de ir a la raíz del problema; la actual Constitución política ampara- con sus silencios- el malestar de no poder vivir en un país que garantice derechos básicos y fundamentales.

El actual modelo no garantiza a las mayorías de sus habitantes condiciones adecuadas de bienestar. Su razón de ser consagró la existencia de un pequeño grupo de personas que posee muchas riquezas y goza de una vida fácil, mientras que la gran mayoría vive en una situación muy difícil. En ese contexto, un elemento central está dado por la posibilidad de organizarnos y disputar, en los bordes preestablecidos que reconocemos, la redacción de una nueva Constitución puesto que varios sectores pretenden que el Estado Social y Democrático de Derecho sea letra muerta. Nuestra tarea es ser actores claves en el tránsito de esa posición hacia la consolidación de una sociedad plena. Por ello, creemos que en este nuevo proceso constituyente existe una oportunidad de juzgar el modelo que durante años nos sometió a la precariedad y condenó a la incertidumbre de las mayorías. Esto, sin duda, es relevante ante el riesgo permanente de secuestro por parte de las élites del proceso y que puedan decidir el país en el que viviremos. Lo anterior, abre una necesidad crucial por mantener un diálogo país en torno a la estructura que hoy rige la vida en común.

Una nueva Constitución es la oportunidad de plasmar derechos que hoy no están siendo garantizados y promover como eje de la cultura un Estado Social y Democrático de Derechos. En ese contexto, reconocemos que Tarapacá se ha visto afectada por la constante tensión frente a una pequeña estructura del Estado, el centralismo en la toma de decisiones, los problemas de seguridad que preocupan a la comunidad y el gran despliegue del mercado en la cobertura de las necesidades esenciales del ser humano. Esta tensión encuentra sentido, por ejemplo, en el acceso a derechos sociales: escasez de vivienda y sobreprecio del suelo; sistema sanitario deficiente; educación (primaria, secundaria y superior) que no ha sido garantizada de manera adecuada y que encuentra su punto más complejo en el problema del endeudamiento de miles de jóvenes que habitan nuestra región. Asimismo, el empleo de tipo precario e informal y sin acceso a rentas dignas azota con fuerza el sacrificio de nuestra identidad. Los Derechos medioambientales y soberanía alimentaria han sido sustituidos por el interés de unos pocos, mientras en el centro luce un vacío que se sostiene en un modelo político y social que se agotó. Por ello, llamamos con decisión a las fuerzas democráticas de la región de Tarapacá a sumarse a este nuevo esfuerzo. Esperamos contribuir con la mayor Unidad para el Chile que soñamos.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.