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Año XVI, 4 de marzo de 2024


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José Antonio Viera-Gallo y unidad del progresismo: “Es necesario que el Gobierno defina con claridad una hoja de ruta que convoque a todas esas fuerzas”

Sin aventurarse a promover una federación de partidos de centroizquierda o a una alianza similar a la Nueva Mayoría, el militante socialista y otrora Ministro SEGPRES exhortó al Ejecutivo a conducir el actual escenario del progresismo.

María Luisa Cisternas

  Sábado 13 de mayo 2023 16:15 hrs. 
Santiago, 18 de agosto de 2016
Jose Antonio Viera Gallo es fotografiado en La Moneda antes de la audiencia con la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en donde recibe a una delegación de empresarios argentinos. 
Christian Iglesias/Aton Chile

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En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el militante socialista y ex titular de la Secretaría General de la Presidencia durante el primer mandato de la ex presidenta Michelle Bachelet, José Antonio Viera-Gallo (PS), aquilató el resultado de las elecciones de consejeros constitucionales y el panorama que enfrentan las fuerzas progresistas ante la arremetida de la derecha radical. Una alianza que el otrora secretario de Estado vio posible bajo la condición de que el Gobierno acote una hoja de ruta loable y convocante para los años que restan de administración.

Mencionaba en una entrevista previo a las elecciones que si Republicanos y el PDG superaban a Chile Vamos, sería un terremoto político. Con ese pronóstico cumplido ¿Cómo evalúa el escenario actual?

Se ha generado un cambio brusco en el escenario político del país, ahora lo que no sabemos es que si eso va a ser como algunos señalan, pendular, en que el electorado fluctúa de un sector a otro o si es el inicio de un ciclo. Eso es muy difícil de adelantar, pero no cabe la duda que el escenario ha cambiado muy bruscamente respecto a lo que existía al comienzo del gobierno actual. 

¿Qué cree que hay detrás de la votación de Republicanos?

Obviamente hay los actores coyunturales que todos han señalado, las ansias de orden, de seguridad y ellos supieron conectar con eso y de alguna manera enviaron un mensaje simple. No es una casualidad la votación tan alta que tuvieron, sobre todo en zonas como la Macrozona Sur. Sin embargo, creo que hay algo un poco más de fondo porque ya José Antonio Kast había derrotado en primera vuelta a Sichel y había sacado la más alta votación y en segunda vuelta sacó el 44%. O sea, ya había señales de que en una disyuntiva izquierda/derecha, la extrema derecha podría subordinar a la derecha tradicional y llegar a una votación muy alta. Eso en este año y medio más o menos del gobierno actual se ha acentuado, entonces no es algo de un día. Se anunciaba, se veía venir y ahora llegó para instalarse por un tiempo largo, o al contrario será más bien que una golondrina no hace verano, eso no lo sabemos. 

¿Cuánto cree que jugó la gestión del Gobierno en el resultado?

Yo no diría que el Gobierno es el responsable, lo que sí es verdad es que el triunfo de Boric, hasta ahora por lo menos, no ha inaugurado un nuevo ciclo político, sino que más bien, lo que ha hecho es iniciar un gobierno en condiciones muy difíciles donde además la agenda política que traía no coincidía totalmente con las inquietudes de la ciudadanía. Me refiero a la inmigración ilegal, a la inseguridad, a la delincuencia, etc. Además, tuvo que enfrentar y lo ha hecho bien, una situación económica muy difícil que se arrastraba desde el gobierno de Piñera por la pandemia y por las consecuencias del estallido social. Entonces, el problema no es que el gobierno de Boric ha provocado este giro a la derecha, sino que ese giro a la derecha venía desde antes. 

¿Cuánto cree que influyó la división en dos listas en el fracaso del oficialismo de obtener 21 consejeros?

No creo que haya sido muy relevante, puede ser que sumado da 38%. El problema es que el progresismo tiene 38 y que en cambio la oposición de derecha y hegemonizada por la extrema derecha tiene 62. Esto plantea un gran desafío para las fuerzas progresistas sobre cómo recuperar el terreno, cómo sintonizar con la gente, cómo diseñar una política de gobierno que responda a los problemas más acuciantes de las personas con una restricción económica fuerte. Lo que sí hizo la derecha clásica antes de este triunfo fue votar en contra de la idea de legislar la reforma tributaria, con lo cual dejó al Gobierno por meses en una situación de sequía de recursos, entonces no tiene hoy día disponibilidad para ir a implementar políticas públicas que vayan directamente en favor de las personas. Está en una situación compleja. 

Ahora, ha habido sin embargo buenas señales. Yo creo que el hecho de que haya habido un acuerdo sobre royalty minero es algo importante y eso estuvo en contra de la votación de Republicanos. También en el sector de la derecha hay tensiones, conflictos, no va a ser algo simple para la oposición definir una línea. 

¿Cómo evalúa el hecho de que los partidos agrupados en Todo por Chile, los tradicionales socios del Partido Socialista, no hayan logrado capitalizar en clave electoral el momento político?

Yo creo que hace tiempo lo que se suele llamar la ex Concertación o el Socialismo Democrático, dependiendo del nombre que se le quiera poner, tiene un cierto estancamiento electoral. O sea, el Partido Socialista creo que obtuvo cerca de un 6%, si se suma eso a la lista de Todo por Chile, llega a una cifra que no es mayormente relevante. Algunos han sacado conclusiones que ni la Democracia Cristiana ni el Partido por la Democracia ni el Partido Radical ha perdido mucho electorado respecto de comicios anteriores, pero sí que han perdido un electorado gigantesco respecto a lo que fue en su minuto la Concertación.

Ahora, por qué ha ocurrido eso en el país, yo creo que es muy difícil dar una respuesta en tan poco tiempo, no sabría decir. Pero lo que no cabe duda es que hoy día aparecen como fuerzas muy disminuidas, incluido el Partido Socialista, a pesar de haber sacado seis representantes, porque sacó un 6% de la votación. 

A la luz del nuevo panorama ¿Considera que debería avanzarse a esta federación de partidos de centroizquierda? Esta propuesta por la que bregaba Lagos hace años y que reflotó en la comisión del PPD.

Es muy difícil decir cómo se reconfigura el escenario de los partidos en esta nueva circunstancia, pero no cabe la menor duda que debería ordenarse un poco más. Por ejemplo, el Frente Amplio podría ser un solo partido, o por lo menos caminar hacia eso y si no, que confluya entonces parte del Frente Amplio con el Partido Socialista, siempre que haya un proyecto y una cultura común, lo que tampoco me parece tan evidente. Por otra parte, me parece lógico que haya un mayor acercamiento del Partido Socialista y el resto del llamado Socialismo Democrático, incluido en eso la Democracia Cristiana. 

Yo creo que lo que ha desaparecido aquí es la idea de un proyecto político fuerte de centro, eso se ha acabado. Vamos a tener un esquema político de cuatro grandes corrientes: dos de derecha, una tradicional, otra extremista y vamos a tener dos grandes corrientes de izquierda, una de la nueva izquierda -o tres porque ahí está el Partido Comunista que es la izquierda más antigua- y después está la izquierda más de socialismo tradicional, el Partido Socialista y ahí sumamos al PPD y al PR. 

¿Ve posible reavivar una coalición como la Nueva Mayoría? Considerando el debate que se ha levantado por integrar a la Democracia Cristiana al Gobierno. 

Yo creo que es necesario que el Gobierno defina con claridad una hoja de ruta que convoque a todas esas fuerzas. Ahora, que una esté en el Gobierno y otras no, eso ya son cosas coyunturales, pero tiene que haber una hoja de ruta que sea coherente para que todas esas fuerzas se sientan no solo representadas, sino que entusiasmadas y creo que en eso estamos todavía un poco lejos. No basta con decir que no hay que radicalizar el programa, pero tampoco hay que moderarlo cuando ni siquiera sabemos, los ciudadanos no saben muy bien, qué se entiende por el programa, porque no creo que todos lo tengan tan claro en la cabeza. Más bien lo que debería decir el Gobierno es ‘mire, estas son las cinco ideas matrices que quiero llevar adelante y convoco a la inmensa mayoría y a las personas en Chile, partidos o no partidos, a respaldar estas ideas’.

Porque, por ejemplo, la política económica, no creo que haya nadie en el Gobierno que la quiera cambiar y es una política exitosa, ha bajado la inflación, aumenta la confianza y todo parece indicar que vamos a llegar a niveles de recuperación pre-pandemia. Sin existe, como el propio Marcel ha señalado, un crecimiento potencial muy bajo entonces habría que decir política económica, ‘estas dos o tres materias; en política social queremos hacer esto’. No solo lo que queremos hacer, sino que al querer hay que poner lo que podemos porque no hay mayoría parlamentaria y no hay demasiados recursos, entonces, en base a un diseño decir ‘esto es lo que quiero hacer’. Y yo recuerdo por lo menos que en el primer gobierno de Bachelet, después de la crisis del Transantiago y de la terrible crisis del 2008, el Gobierno fue capaz de definir una línea clara y terminó con el 68% de apoyo y la Presidenta Bachelet con el 80%. O sea, yo creo que los países reconocen su actual momento de crisis cuando hay una conducción clara, precisa y responsable y la gente se siente comprendida y se siente además protegida. Eso es lo que creo que falta actualmente. 

Habló de condiciones, pero en cuanto a sus preferencias ¿Le gustaría que se reavivará una alianza como la Nueva Mayoría? 

Me parece indiferente eso. Obvio que el Gobierno tiene que contar con los votos de la Democracia Cristiana al menos en el Parlamento, si no estuviera eso, no podrían aprobar nada. Es evidente que tiene que haber una buena relación con ese partido, ahora si está o no en el Gobierno es una cosa que depende mucho de las circunstancias. Pero el problema no es ese, el problema es qué une a toda esta gente, qué nos hace respaldar el gobierno de Boric, qué es lo que queremos en estos dos años que quedan antes de que empiecen las campañas presidenciales y parlamentarias. 

La hegemonía del consejo constitucional también radica en un test de gobernabilidad para Republicanos ¿Cree que el partido puede desbordar el debate constitucional poniendo en riesgo las aspiraciones de la presidencia?

No creo, yo creo que ellos son muy tributarios de la popularidad de Kast, es un partido hecho en torno a un grupo del cual Kast es un eje, no creo que eso pueda ocurrir. Lo que no me queda claro es cómo se van a comportar respecto del proyecto o de la propuesta que surja de expertos, porque esa propuesta va a ser un equilibrio entre posiciones de Chile Vamos y posiciones de la centroizquierda. Esa propuesta a mucha gente de Republicanos le va a parecer inaceptable en muchos aspectos, entonces van a votar en contra de esas cosas y se van a apartar en eso de Chile Vamos. O al contrario, van a decir ‘bueno, no me importa, me trago estas cosas que no me gustan con el propósito de que haya una nueva Constitución y eso facilite el triunfo electoral presidencial posible de Kast’. 

Pareciera que Republicanos es más dado a allanar posiciones con las fuerzas de la ex Concertación que con las de Apruebo Dignidad ¿Es correcto suponer eso? Y en ese caso ¿Ve que el PS puede actuar como fuerza bisagra en el Consejo Constitucional?

Mira, no puedo responder eso porque en realidad no los conozco demasiado. Yo no he estado ni en el Parlamento, por lo tanto no lo sé. Me da la impresión de que en Republicanos también hay ciertas diferencias, o sea que algunos son muy intransigentes y otros en cambio son más pragmáticos. Mi única experiencia fue en la comisión que analizaba la acusación contra la ex Ministra Marcela Ríos donde al final el Partido Republicano votó en contra de la acusación, o sea, votó con el Gobierno, pero me parece una circunstancia tal vez muy especial y por razones que son de muy distinta índole. En esa coyuntura parecían más intransigentes algunos de los diputados de RN, curiosamente, que diputados de Republicanos, pero esa es una experiencia demasiado puntual, no conozco el comportamiento constante de Republicanos. 

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