Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 18 de abril de 2024


Escritorio

Silenciando las voces costeras y andinas: la sordera del Gobierno ante los pueblos chango y atacameño en la política minera

Columna de opinión por Pablo Herrera Ledesma
Sábado 13 de enero 2024 10:56 hrs.


Compartir en

En medio del estruendo económico generado por la fiebre del litio en Chile, emerge un silencio ensordecedor que revela una verdad incómoda: el gobierno ha optado por cerrar los oídos a los clamores de los pueblos chango y atacameño. Más allá de las proyecciones económicas, esta política minera está marcada por la omisión deliberada de las voces indígenas, marginando sus derechos en nombre del progreso.

Recientemente, el Presidente del país anunció un acuerdo entre Codelco y Soquimic, ahora renombrada SQM, asegurando que el pueblo atacameño estaba representado en una mesa tripartita. Sin embargo, el Consejo de los Pueblos Atacameños señaló que el acuerdo se había pactado a sus espaldas.

El secado de salares, presentado como una estrategia técnica, se convierte en un acto de despojo cultural al privar al pueblo atacameño de su conexión ancestral con la tierra. La indiferencia gubernamental ante este impacto demuestra una falta de reconocimiento de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, cuyas voces son ahogadas en el estruendo de la maquinaria extractiva.

La instalación de desaladoras en el mar para satisfacer las necesidades de las mineras añade otra capa de silencio, afectando esta vez a los habitantes del pueblo chango. La costa, su hogar y fuente de subsistencia, es relegada al olvido en la vorágine de la explotación minera. La negativa a escuchar las preocupaciones de esta comunidad revela una insensibilidad gubernamental que pone en peligro sus modos de vida y su arraigada relación con el entorno marino.

La política minera del litio en Chile no solo explora el subsuelo en busca de riqueza, sino que también excava una profunda brecha entre el gobierno y los pueblos indígenas. El diálogo ausente, la falta de consulta y la decisión unilateral marcan una actitud que desatiende los principios de participación y respeto consagrados en los instrumentos internacionales de derechos humanos. Al respecto el senador por la Segunda Región Estaban Velázquez preguntó el mismo día de la noticia del polémico acuerdo SQM-Codelco: ¿Es SQM un socio éticamente confiable que respeta acuerdos y leyes? para luego responder él mismo a esta pregunta señalando: “Un socio que no respeta leyes puede hundir a un Estado”.

Es imperativo que la sociedad chilena y la comunidad internacional se sumen a la demanda de escuchar a los pueblos chango y atacameño. No se trata simplemente de litio; se trata de derechos humanos, de preservar culturas milenarias y de construir un futuro que respete la diversidad y la sostenibilidad. Mientras persista la sordera gubernamental, la promesa de progreso se desvanecerá en el eco de las voces ignoradas.

Pedro Herrera Ledesma, académico de la Universidad Católica del Norte y miembro del Consejo Nacional del Pueblo Chango.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.