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Año XVI, 23 de abril de 2024


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Sistemas Agroalimentarios: un camino hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe

Columna de opinión por QU Dongyu
Viernes 22 de marzo 2024 10:58 hrs.


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Cada dos años, la FAO celebra la Conferencia Regional Ministerial en América Latina y el Caribe, donde reúne a los 33 miembros de la región para monitorear los avances y abordar los desafíos en la lucha contra el hambre, la pobreza, la malnutrición y las desigualdades, así como también para lograr la transformación de los sistemas agroalimentarios para que sean más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles.

En América Latina y el Caribe, el enfoque de la FAO respecto de los sistemas agroalimentarios ha sido efectivo para apoyar a los países a acelerar la Agenda 2030 y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Según nuestras últimas estimaciones, la prevalencia de la subalimentación en la región disminuyó en 2022 al 6.5%, del 7.0% en 2021, lo que significa que 2.4 millones de personas ya no sufren hambre. Sin embargo, este progreso se ha dado principalmente en Sudamérica (del 7.0% al 6.1%), mientras que la prevalencia del hambre ha permanecido casi igual en Mesoamérica (del 5.0% al 5.1%). En el Caribe, la subalimentación ha aumentado, pasando del 14.7% en 2021 al 16.3% en 2022.

Estas estadísticas apenas abordan los desafíos actuales que enfrentan los sistemas agroalimentarios en la región, que incluyen las consecuencias de la crisis climática, las desigualdades económicas y la dependencia de productos básicos.

Aunque la región es un exportador neto de alimentos y contribuye con el 13% de la producción alimentaria global, la dependencia de importaciones y exportaciones de productos básicos expone a los sistemas agroalimentarios a una volatilidad macroeconómica e inestabilidad geopolítica, afectando negativamente los precios de los alimentos y los ingresos, y generando resultados adversos para la seguridad alimentaria y la nutrición.

La 38 Conferencia Ministerial Regional de la FAO, desarrollada del 18 al 21 de marzo de 2024, es una oportunidad significativa para que los países miembros fortalezcan el pensamiento innovador, de manera individual y colectiva; y construyan capacidades para adaptarse a al escenario presente y futuro de los sistemas agroalimentarios en la región.

Con la participación de los gobiernos y todos los socios, la Conferencia tiene como objetivo forjar un consenso sobre planes de acción sobre alimentación y la agricultura y defender el derecho humano fundamental a la alimentación de manera abierta, transparente e inclusiva.

La experiencia en América Latina y el Caribe muestra que lograr sistemas agroalimentarios sostenibles requiere esfuerzos multisectoriales y concertados. Combatir el hambre es un acto de responsabilidad colectiva, y gracias a una próspera integración regional se han logrado resultados tangibles. La FAO continúa trabajando a través de foros internacionales y multilaterales relevantes a nivel regional y global para resaltar la agenda de seguridad alimentaria y acelerar acciones para avanzar en la transformación de los sistemas agroalimentarios.

El compromiso y liderazgo de los miembros de la FAO, así como los esfuerzos colectivos de todos los socios y partes interesadas, son esenciales. Se necesita una visión compartida, preparación, responsabilidades y acuerdos de implementación para alcanzar nuestros objetivos. Destaco la importancia de las colaboraciones y asociaciones en toda la región de América Latina y el Caribe.

En los últimos años, se han dado pasos significativos para consolidar diversas perspectivas y llegar a un consenso regional que establecerá el plan de trabajo de la FAO en la región para el próximo bienio.

Actualmente, la FAO está implementando alrededor 400 proyectos nacionales, subregionales y regionales en América Latina y el Caribe, que han incorporado a millones de hogares a la cadena de valor agroalimentaria.

Además, hay evidencia de que las iniciativas globales de la FAO, como “Mano de la mano”, “1000 Aldeas Digitales” y “Un País Un Producto Prioritario”, han impactado positivamente a los agricultores, especialmente a pequeños productores, mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y grupos marginados y poblaciones rurales.

En la Conferencia Ministerial Regional, la FAO se enfoca en cuatro prioridades interconectadas que reflejan las cuatro mejoras establecidas en su Marco Estratégico 2022-31: Mejor Producción, Mejor Nutrición, un Mejor Ambiente y una Mejor Vida, sin dejar a nadie atrás.

Estas prioridades buscan catalizar la transformación de los sistemas agroalimentarios, mejorando la eficiencia, inclusividad y sostenibilidad en la producción; erradicando el hambre y avanzando en la seguridad alimentaria y nutrición; promoviendo la gestión sostenible de los recursos naturales y la adaptación a la crisis climática; y abordando las desigualdades, la pobreza y fomentando la resiliencia.

La integralidad del Marco Estratégico, para la próxima década, nos brinda la oportunidad de observar detenidamente nuestros sistemas agroalimentarios, identificar áreas que necesitan mejora y tomar las acciones apropiadas. La FAO brinda a sus Miembros experiencia técnica, asistencia y apoyo, a través de sus oficinas regionales, subregionales y nacionales, para garantizar una implementación efectiva en apoyo de la Agenda 2030 y los ODS. Mi enfoque está en fortalecer las oficinas de la FAO en los países para maximizar su impacto en el terreno y respaldar el trabajo de nuestros Países Miembros a nivel nacional.

Nuestro principal objetivo para la región sigue siendo claro: mejorar la producción de alimentos y garantizar que todos tengan acceso a alimentos nutritivos, protegiendo al mismo tiempo los recursos naturales y reduciendo las desigualdades, la pobreza y el hambre. Debemos producir más, con menos. Para ello, necesitamos aprovechar el potencial de la cooperación, el comercio, la inversión y el uso de la innovación y la tecnología dentro de la región y con otras regiones.

En la FAO hemos realineado y reorientado nuestros esfuerzos para apoyar a los Miembros a acelerar esta transformación. Hemos adoptado estrategias operativas ágiles, entregando datos y apoyo analítico oportunos, mejorado nuestro compromiso con los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, el mundo académico y las instituciones financieras internacionales. Hemos establecido asociaciones transformadoras con todos los actores clave. La FAO reformada y reestructurada está ahora mejor equipada, alineada a su mandato y ya está trabajando en esta transformación en beneficio de las personas, el planeta y la prosperidad.

 

Por QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.