123123

Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 19 de junio de 2024


Escritorio

“De Papudo al Infierno”: el último testimonio del desertor de la FACh que develó la existencia del Comando Conjunto

¿Héroe o villano?, ¿por qué él y no otros?, ¿dice la verdad? Son interrogantes que plantea el libro de autoría de Verónica Estay, hija de exiliados y sobrina del "Fanta". Una autobiografía de Andrés Valenzuela que recorre su antes, durante y después.

Bárbara Paillal

  Sábado 18 de mayo 2024 17:55 hrs. 
Andrés Valenzuela, desertor de la Fuerza Aérea de ChileAndrés Valenzuela, desertor de la Fuerza Aérea de Chile. Foto: Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

Compartir en

En agosto de 1984, Andrés Valenzuela, alías “Papudo”, marcó un hito en la historia de la dictadura chilena con una terrible confesión. Con la revista Cauce en sus manos, se dirigió hasta las oficinas del semanario en busca de la periodista Mónica González, para revelarlo todo: torturas, ejecuciones y desapariciones, en manos del Comando Conjunto, del que, hasta entonces, era agente operativo.

Las implicancias fueron tremendas. Por primera vez un uniformado desertaba de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) para detallar, lo que era un secreto a voces, los métodos de exterminio utilizados por los aparatos represores. Fue clave además para dar con la ubicación de los centros de detención forzosa, donde eran llevados, en su mayoría, militantes pertenecientes al Partido Comunista.

Casi cuatro décadas después, tras varias comparecencias ante tribunales de justicia, entrevistas a medios de comunicación y vivencias durante su exilio en Francia, Papudo, el hombre, decidió materializar su testimonio en un último libro autobiográfico titulado “De Papupo al Infierno“, autoría de Verónica Estay, doctora en Literatura Francesa, hija de exiliados que estuvieron bajo guardia de Valenzuela en 1976, y sobrina del “Fanta”, exmilitante comunista que colaboró con la dictadura y fue condenado a cadena perpetua por el Caso Degollados.

En marco de la búsqueda de respuestas por el caso de sus padres, historia recogida en su obra “La Resaca de la Memoria“, fue que Estay dio con Valenzuela. A través de un intercambio de mensajes por Facebook se coordinó el primer encuentro en Francia y estuvo, admite la autora, repleto de “conflictos éticos“.

“Me planteé muchas preguntas. Tampoco sabía hasta dónde podía confiar en él o creerle, hasta dónde yo corría algún riesgo porque sabemos que él vivió muchos años bajo protección judicial con guardaespaldas porque era un prófugo de la justicia, era un desertor y con el tiempo me fui dando cuenta de que dice su verdad. No sé si dice la verdad, pero nunca pude encontrar alguna contradicción en su testimonio, no había contradicciones internas, es decir, su testimonio era coherente y tampoco había contradicciones respecto a los hechos comprobados“, sostuvo.

Verónica indicó así: “Salí muy remecida porque lo que ocurrió en Chile y lo que ocurrió con mi familia, y lo que ocurrió en su vida, es una tragedia, una gran catástrofe“.

Más de 50 horas fue el tiempo que tomó esta última entrevista a Papudo donde, teniendo como eje central su confesión, abordó también su infancia, su vida uniformada y, posterior, destierro.

Para Estay, era importante recoger su relato desde una perspectiva de vida: “Es más que un testimonio, es un libro literario y escrito en primera persona, el narrador es él, pero como digo en el libro, nada de lo que está escrito es literal, pero nada es pura invención mía, simplemente es una mezcla de los dos”.

Verónica Estay, doctora en Literatura Francesa y autora del libro "De Papudo al Infierno"

Verónica Estay, doctora en Literatura Francesa y autora del libro “De Papudo al Infierno”.

– Ahora, ¿por qué contar esta historia y por qué de la forma elegida? Él se habla a sí mismo en parte importante de este libro, a su yo más joven.

Es una manera de rendir homenaje a las víctimas, por mi parte, es el objetivo del libro y creo que, por su parte, el objetivo del testimonio fue ese también y hacer justicia.

El libro efectivamente aborda al personaje de una manera desdoblada. Es un diálogo entre Papudo, el viejo que es ahora, y Papudo, el joven soldado que fue en su momento, y eso también permite evaluar los actos en los que participó desde otro punto de vista.

El punto de vista que él tiene ahora ya con toda la perspectiva de la historia, con lo que ocurrió, y el punto de vista tan restringido que él tenía en su época porque estaba sumergido en la inmediatez de los acontecimientos. Entonces, ese diálogo me parece también importante porque permite tener esta doble perspectiva, una perspectiva amplia, desde la distancia y una perspectiva inmediata respecto a los hechos.

¿Héroe o villano? Es la paradoja que plantea el libro. Valenzuela dice que ha vivido dos o tres vidas distintas. Entonces, ¿cómo enfrentar esa interrogante?

Es una pregunta a la que cada lector tendrá que responder y yo diría que es simplemente un hombre. No es ni héroe ni villano y es la historia del hombre la que quise contar, pero efectivamente el libro plantea preguntas a las que cada lector podrá responder a su manera. No hay una respuesta única, lo que permite el libro es simplemente reflexionar al respecto.

 Deja muy claro que abandonó su inocencia al ingresar a la Fuerza Aérea, después de ahí en adelante muta a una especie de autómata. 

Él formaba parte de un sistema y en el fondo también el libro trata de mostrar cómo un sistema puede arrastrar a un ser humano a implicarse en esos acontecimientos.

Y en ningún momento él trata de deslindarse de responsabilidad alguna, él asume plenamente su responsabilidad, pero se plantea la cuestión de los mecanismos coercitivos que existen en los regímenes totalitarios y creo que ese es también el objetivo. Ver hasta qué punto una persona tiene márgen de acción, tiene una cierta libertad y tiene libre arbitrio para decidir qué hace y qué no hacer. Y, finalmente, como sabemos, él ejerció su libertad, su libre arbitrio al decidir contar y declarar todo lo que sabía a Mónica González y decide desertar.

Él pensaba que lo iban a matar, de hecho, estaba seguro que lo iban a matar. Era una especie de suicidio, pero creo que ese es el punto en que él realmente se transforma en un hombre libre, libre de decir lo que hace.

Después de contar todo, Andrés Valenzuela admite que se sentía muerto en vida, producto de las atrocidades que menciona. El libro es bastante explícito en los casos de los que fue testigo, ¿por qué esa decisión?

Me parecía importante poner en evidencia todo lo que él presenció y que, además, es un testimonio clave para enfrentarse a los discursos negacionistas que dicen que no hubo violaciones de los derechos humanos durante la dictadura. Bueno, tenemos un testigo presencial, directo, que además fue en cierta forma partícipe y que afirma que eso sí ocurrió.

Este libro también trata de dialogar con los textos y el reportaje de Mónica González que salió publicado, con los libros que se han escrito sobre Papudo, hay un diálogo también un poco en un sentido lúdico, un diálogo con Nona Fernández, con Mónica González, con Jorge Montes que también sobrevivió a la Academia de Guerra. Se trata también de poner en perspectiva todos esos textos y de dialogar con ellos, desde el punto de vista del hombre que es el personaje de todos esos textos que circulan.

– ¿Por qué se quebró en ese momento?, ¿por qué en ese momento y no en otro?, ¿por qué él y no otros?

Se pueden encontrar elementos para elaborar una respuesta, pero me parece que la respuesta última, la respuesta crucial, no existe, es un gran enigma ¿por qué él se quebró en ese momento y por qué otros no? Y quizás leyendo el libro, el lector pueda deducir cuáles son los factores que lo llevaron a tomar esa decisión, quizás hay elementos de la infancia que pueden explicarlo, una sensibilidad particular, una cierta solidez moral a pesar de todo y ética, pero son elementos que el lector tendrá que deducir para construir su propia respuesta porque no hay una única respuesta.

– ¿Cuál sería la invitación a las y los lectores?

No juzgar la historia antes de leer el libro porque yo sé que puede haber muchas reticencias, en principio, es un personaje, una figura que genera muchas reticencias y respecto a la cual uno tiende a tener prejuicios.

Yo diría, antes de juzgar, lean el libro y después podemos juzgar, sabiendo que él mismo es sumamente severo consigo mismo, respecto a sí mismo y él no considera que merece perdón. Entonces, no es un libro que busca disculparlo ni redimirlo, es simplemente un libro honesto porque su testimonio me pareció honesto y, de hecho, lo fue en su momento porque arriesgó su vida para entregarlo y eso está demostrado también por los abogados frente a los cuales declaró y que lo acompañaron durante el periodo de la deserción.

Me parece que eso es lo importante, descubrir el rostro del hombre, detrás del rostro del victimario, del torturador o del héroe o del villano, el hombre simplemente.

El libro “De Papudo al Infierno” puede ser adquirido en la página www.lom.cl.

Síguenos en