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Año XVI, 20 de julio de 2024


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“En Chile es caro el kilo de guagua”: Socióloga Martina Yopo explica las causas y consecuencias de la baja en la natalidad

La académica apuntó al aumento en la autonomía reproductiva y a una "infertilidad estructural", relacionada con el alza en el costo de la vida. Otro elemento es la forma en que se administran los cuidados, que siguen, a su juicio, "privatizados".

Fernanda Araneda

  Sábado 6 de julio 2024 9:15 hrs. 
La socióloga y académica de la Universidad Católica, Martina Yopo.La socióloga y académica de la Universidad Católica, Martina Yopo.

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Un pronunciado descenso en la natalidad se registra en nuestro país, siendo el 2023 el año con la menor cantidad de nacimientos de la historia.

Se trata de un fenómeno a nivel global y que en otros países ha provocado una disminución en la fuerza de trabajo, al mismo tiempo que debates sobre la manera en que el Estado organiza sus ayudas sociales y sobre el futuro de los sistemas de reparto en materia de pensiones.

Para profundizar en aquello, Radio y Diario Universidad de Chile conversó con la socióloga experta en el tema, Martina Yopo, quien detalló que nuestro país pasó de un promedio de seis hijos por mujer en la década de los 60, a una tasa de fecundidad de 1.17. “Muy por debajo de la tasa de reemplazo de la población, que son 2.1 hijos por mujeres”, señaló Yopo.

“Eso de alguna manera nos posiciona con una de las tasas globales de fecundidad más baja de las Américas y una de las más bajas del mundo, justo detrás de países como Taiwán, Corea del Sur y Singapur. Eso es muy interesante porque cuando se piensa en todo el tema de la fecundidad, fertilidad y reproducción en América Latina, todavía sigue estando esta idea de que hay altas tasas de fecundidad y de embarazo adolescente”, indicó.

Respecto a los motivos que explican esta baja en la natalidad en Chile, la académica del Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica (PUC), mencionó diversos factores, entre ellos a “un aumento de autonomía reproductiva” o en otras palabras, un “mayor poder para decidir si ser madres o cuándo ser madres”.

“Eso tiene que ver por ejemplo con un aumento en la prevalencia y legitimidad de métodos anticonceptivos, pero también con una flexibilización de mandatos de género y familia, que significa que hoy, por ejemplo, el ser mujer no necesariamente implica ser madre y el hacer familia no implica tener hijos”, explicó.

Sin embargo, Yopo también aludió a un factor menos positivo, a lo que ella misma llama “infertilidad estructural” y que se relaciona con “la falta de condiciones que ofrece la sociedad para que las mujeres puedan tener hijos y criarlos en condiciones de dignidad, seguridad y equidad”.

De acuerdo a la socióloga, esa infertilidad estructural se compone, a su vez, de múltiples elementos, desde la penalización que experimentan las madres en el mercado laboral, pasando por la pobreza de tiempo que afecta tanto a mujeres como hombres, hasta el aumento en el costo de la vida.

“Cuando he hecho entrevistas y trabajo en terreno con hombres y mujeres, lo que escucho en torno a sus preocupaciones al momento de ser padres tiene que ver con lo cara que es la educación, lo cara que es la salud y lo cara que es la vivienda. Lo que siempre me dicen coloquialmente es: “En Chile es caro el kilo de guagua” y efectivamente, porque muchas de las personas que están pensando en la transición a la parentalidad, se hacen la pregunta de: “¿Voy a tener los recursos necesarios para poder darle una buena educación, poder acceder a salud en caso de que se enferme y poder vivir en un entorno seguro?”

Yopo además apuntó a la “forma de organización de los cuidados en la sociedad chilena”, que a su juicio “siguen siendo absolutamente privatizados e individualizados”.

“El cuidado de los niños, sobre todo en las fases tempranas del ciclo de vida, sigue siendo resuelto de manera individual y privada y eso quiere decir no solamente que esto termina siendo resuelto por las mujeres, sino que también es algo que está sujeto a amplias desigualdades socioeconómicas. No es lo mismo tener que resolver todas estas necesidades de crianza y de cuidado teniendo a disposición recursos económicos que te permiten contratar ayuda para el cuidado, a tener que recurrir a redes informales u otro tipo de instancias”, afirmó.

Embarazo

“No vamos a volver tener tasas de de cuatro o cinco hijos por mujer”

Pese a que la baja en la natalidad puede ser, como se señaló anteriormente, positiva cuando refleja mayores grados de autonomía en las mujeres, el fenómeno también acarrea varios desafíos.

Según Yopo, la baja natalidad supone un problema a nivel social, porque altera “los supuestos en los que nosotros organizamos nuestros sistemas, que van desde la educación al trabajo, desde los impuestos a las pensiones”.

“Una de las consecuencias directas que está asociada a el descenso de la fecundidad o la baja de la natalidad, es el envejecimiento y decrecimiento de la población y a su vez, estos fenómenos tienen efectos como la reducción de la fuerza laboral. Hay una disminución en la población económicamente activa que es la que dinamiza la economía y eso puede producir una desaceleración del crecimiento, también pueden haber pensiones insuficientemente financiadas y se generan mayores necesidades de cuidados en la vejez”, observó.

Consultada sobre la manera en que los estados pueden responder a la baja natalidad, la socióloga advirtió que aunque se pueden tomar medidas, las transformaciones solo pueden aspirar a ser de “carácter moderado”. “Nosotros no vamos a volver a tener tasas de fecundidad de cuatro o cinco hijos por mujer”, planteó.

De todas maneras, la experta señaló que entre las buenas políticas, que han dado efecto en otros países, están el establecer servicios de cuidados “accesibles y de alta calidad”, el entregar apoyos económicos a quienes decidan tener hijos y también el extender las licencias parentales.

Por otra parte, la académica de la Universidad Católica sugirió “ampliar el acceso y el subsidio a la reproducción asistida”. Esto con el objetivo de enfrentar otro fenómeno en ascenso: la postergación de la maternidad.

“Un estudio que publicamos recientemente muestra como el porcentaje de mujeres que se convierte en madre después de los 30 años se ha cuadruplicado en las últimas décadas y a su vez, la evidencia sobre todo de disciplinas del área de la salud, lo que ha mostrado es que la reproducción a edades más avanzadas es fisiológicamente más ineficiente y puede enfrentar a muchos hombres y mujeres con problemas de infertilidad. Ahí, la reproducción asistida también puede ayudar, para quienes quieran recurrir a esa estrategia, a ampliar las posibilidades de autonomía reproductiva”, indicó.

Finalmente, requerida sobre la manera en que el fenómeno migratorio se cruza con el de la baja en la natalidad, Yopo aseguró que “puede ayudarnos a estabilizar este descenso drástico”.

“Pero ahí hay un tema, hay ciertas ansiedades de ciertos grupos de la sociedad en torno a que nos estamos extinguiendo como nación. Yo creo que ahí es muy importante establecer, con mucha claridad, que una mayor fecundidad a nivel migratorio no significa que nos extinguimos como nación, porque la nación siempre es un concepto dinámico que cambia a lo largo del tiempo”, estimó.

“La pregunta que nos tenemos qué hacer es qué condiciones les estamos dando nosotros como sociedad a aquellas madres migrantes y a aquellos niños migrantes para que puedan desarrollarse y en el futuro ser un apoyo y un aporte al desarrollo del país. Nuevamente, tiene que ver con acceso a derechos, a servicios de calidad. Eso nos pone también un gran desafío como sociedad si es que queremos pensar en la migración como una de las formas de revertir este descenso en la natalidad”, concluyó.

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