Este jueves 03 de abril, la Defensoría de la Niñez dio a conocer los hallazgos del más reciente diagnóstico realizado por el Observatorio de Derechos de la Niñez y Adolescencia. Unidad que sigue a la situación de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes de nuestro país, y que este 2024 arrojó resultados preocupantes respecto a la exposición de los menores a entornos de violencia.
Entre la información más compleja compartida por la institución está el aumento de un 10.7% entre el 2019 y el 2024 de adolescentes que afirmaron sentirse solos. Un dato puede asociarse a la cifra de 57 niños, niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años que fallecieron por lesiones auto infligidas, sólo durante el 2024.
En la misma línea, también se registró un crecimiento en la exposición de las infancias a entornos afectados por la violencia. Algo que se ve reflejado en el aumento del 4.3% a 5.9% de menores que fueron víctimas de homicidio entre el 2018 y el primer semestre del 2024. Eso, sumado al registro de los 51 casos de niños, niñas y adolescentes que fallecieron por armas de fuego durante el año pasado.
Todas, situaciones que preocupan a la defensoría y que trazan los desafíos más urgentes para la institución. “Ha sido muy difícil recabar información sobre las percepciones que tienen niños, niñas y adolescentes en cuanto a lo que sienten, a la seguridad socioemocional y a su salud mental”, confesó el defensor de la niñez, Anuar Quesille, sobre las dificultades propias de este estudio, específicamente en el punto relacionado a la dimensión psicológica que hoy afecta a los NNA.

“Lo que nosotros vemos son cifras, por ejemplo, de los ingresos de atenciones de urgencias o tratamientos, donde también enfrentamos un desafío”, sumó Quesille. En términos concretos, la realidad referida por el defensor igualmente tiene que ver con una realidad constatada en el informe, y que revela que, entre 2019 y 2024, aumentó en un 10,7% el grupo de adolescentes de cuarto medio que afirman sentirse solos.
Además, y durante el 2023, un 14% de los niños, niñas y adolescentes entre 12 y 17 años afirmaron que se sentían inútiles a veces, un 32% como un fracaso y un 25% no satisfechos con ellos mismos.
“Muchos niños y niñas dicen que se sienten solos, que no sirven, que se sienten un fracaso, o que su vida lo es. Para eso, tuvimos que realizar un trabajo importante de, justamente, recabar dichas opiniones a propósito de las encuestas de opinión que desarrolla la Defensoría de la Niñez”, explicó Quesille sobre el origen de estas preocupantes cifras.
“Hay que decir que estamos frente a un proceso que es bastante complejo, que es preocupante y que debe, justamente, abordarse con sentido de pertinencia, precisamente para que los NNA en sus colegios, sus familias y en la comunidad abandonen estos sentimientos que nos tienen enfrentando cifras muy complejas en intentos de suicidio, ideación suicida y, lamentablemente, en situaciones de suicidio que han llegado justamente a concretarse”, agregó el defensor.
Las otras problemáticas de la niñez
Pero esa no es la única dimensión abordada por el informe elaborado desde el observatorio. A esto, se suman algunos datos que dan cuenta de la situación de la primera infancia, con un aumento del 7,2% al 8,1% en el total de niños y niñas de 0 a 1 año que han ingresado a centros residenciales de protección.
Lo anterior, sin contar el incremento en las cifras asociadas a entornos violentos y discriminación que afectan directamente a los menores, y la situación que la defensoría define como “resistencias generacionales a la participación” de los menores en las diversas discusiones públicas y privadas. Este último fue uno de los puntos destacados por Violet Speek-Warnery, representante de Unicef en Chile.
“Esto empieza en la casa, en la comunidad, con la participación. Tres de cada diez niños piensan que sus adultos no los escuchan, pero también la disciplina violenta en la casa es fuerte. Seis de diez cuidadores piensan que es normal, que está bien. Pero es lo que los niños sienten”, expresó Speek-Warnery.
Sobre el panorama general en Chile, y además de valorar el trabajo y la existencia de una institucionalidad como la representada a través de la defensoría, la portavoz de la división para las infancias de la ONU. “Me parece que hay muchos niños que están bien. El problema es cuando la desigualdad y la discriminación se cruzan con este tema. Cuando no pueden hablar ni participar, entonces surgen los problemas de salud mental”, condensó.
Sin embargo, al margen de la complejidad de los datos revelados por la institución, el subsecretario (s) de Derechos Humanos, Sebastián Cabezas, destacó la importancia de que instrumentos como estos existan. “Debemos tomar conciencia del momento en el que estamos en el país, la región y en el mundo. Hay una agenda internacional anti derechos que está estancando o retrocediendo la capacidad del Estado para promover y proteger los DD.HH.”, contextualizó la autoridad.

“Por tanto, felicito este estudio porque la evidencia permite soportar y apoyar la política pública para que, con datos y evidencia, podamos contrarrestar esta agenda que quiere instalar la idea de que los derechos humanos entorpecen, que hacen mal, que atan de manos. Y quienes trabajamos en esto hace hartos años creemos todo lo contrario: que los DD.HH. hacen las políticas públicas más eficientes, más oportunas y más dignas para todos y todas”, expresó Cabezas.
Ante el escenario electoral que actualmente se vive en el país, el defensor de la niñez aprovechó de compartir una reflexión en torno al uso de los problemas que atañen a las infancias con fines políticos.
“Debo decir que un año electoral es muy complejo para el trabajo de las instituciones públicas, sobre todo para las de DD.HH., que tenemos un mandato específico. Porque, lamentablemente, el tema de la niñez en Chile es tan sensible que muchas veces es utilizado por el mundo político para efectos de captar votantes”, explicó Quesille.
“Nosotros hacemos un llamado político, transversalmente, a que abordemos los problemas de la niñez con un sentido de urgencia, sin fines electorales y, evidentemente, dando cuenta de que existen una serie de problemas que se pueden abordar desde los consensos. Desde la Defensoría de la Niñez hemos hecho un análisis serio de los datos que muestra el diagnóstico y por eso mismo creemos que la discusión en torno a los distintos problemas, particularmente los que tienen que ver con la delincuencia juvenil, debemos abordarlos con sentido de seriedad”, sumó el defensor, considerando especialmente las discusiones que recientemente han planteado diversos sectores políticos respecto a la reducción de la edad mínima de responsabilidad penal.
“No desde la pasión, sino, justamente, discutir con cifras, mirar cuál es la situación específica y ver si las situaciones de política pública que se están dando para estas situaciones son pertinentes o no. Es la única manera de avanzar”, cerró.






