La reciente destitución de la ex-senadora Isabel Allende, ha desatado una profunda crisis en el seno del oficialismo, exponiendo tensiones latentes entre el Partido Socialista (PS) y el Frente Amplio (FA).
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, Marco Moreno, analista político y director del Centro Democracia y Opinión Pública de la Universidad Central, profundiza en las tensiones larvadas entre el Partido Socialista y el Frente Amplio, revelando una crisis de confianza y visiones distintas sobre la gestión del poder.
Según el analista, la salida de Isabel Allende del Senado, figura histórica del socialismo e hija del recordado presidente Salvador Allende, actúa como un catalizador de un malestar previo. Se manifiesta una «incomodidad generacional» y una divergencia en la forma de abordar los asuntos públicos entre ambas coaliciones. Si bien la pertenencia al gobierno había ejercido una fuerza centrípeta, la gestión errática y «amateur» en la venta de la casa familiar de Allende, con actores vinculados al Frente Amplio en el ojo de la tormenta, ha debilitado esa cohesión, generando un «cansancio y agotamiento» en el PS ante lo que perciben como dificultades recurrentes en la administración de la agenda gubernamental.
«Lo que estamos viendo en el mar de fondo es que se está haciendo evidente una tensión que viene fraguando hace mucho tiempo entre el Partido Socialista y el Frente Amplio», explica Moreno. La pérdida de Allende, en este contexto, no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una relación marcada por la desconfianza. El académico relata que, tras conocerse el fallo del Tribunal Constitucional y al “calor” del momento, se barajó la posibilidad de que el PS abandonara el Gobierno.

Isabel Allende luego de declarar en el Senado – Fuente: Aton.
Para Moreno, la molestia del Partido Socialista radica en la percepción de que el Frente Amplio no ha asumido los costos políticos de una situación que afecta directamente a una de sus figuras más emblemáticas. La defensa pública de senadores socialistas a Allende y las manifestaciones simbólicas en homenaje al expresidente Allende, son reflejo de una incomodidad que va más allá de la mera solidaridad partidaria. Existe una sensación de que se ha puesto en riesgo el legado del socialismo en un tema sensible para sus militantes.
Respecto a la responsabilidad del Frente Amplio en la caída de Allende, Moreno reconoce que existió una «cadena de errores» en la que participaron diversas figuras, algunas de ellas militantes del PS. Sin embargo, enfatiza que el Partido Socialista está realizando un «punto político» al trasladar la responsabilidad a quienes, desde el gobierno y mayoritariamente ligados al FA, tomaron decisiones «equivocadas» y no advirtieron sobre la ilegalidad de la operación. «Hay una responsabilidad política que es la que el Partido Socialista está exigiendo que se haga efectiva», menciona.
Finalmente, Marco Moreno anticipa un escenario complejo para la recomposición de las relaciones dentro del oficialismo. La cercanía de las elecciones y la posibilidad de perder el poder podrían exacerbar las estrategias centrífugas de cada partido, buscando salvaguardar sus propios intereses. En este contexto, el Partido Socialista deberá tomar decisiones cruciales respecto a su estrategia electoral, incluyendo la posibilidad de participar en primarias con un candidato propio o conformar listas parlamentarias separadas del Frente Amplio.


