Durante la noche del domingo 13 de abril se dio a conocer el fallecimiento de Mario Vargas Llosa, escritor y político peruano que no solo figura como una de las plumas más destacadas de las letras hispanohablantes, sino también como uno de los seis autores latinoamericanos que han sido galardonados con el Nobel de Literatura. La máxima instancia de reconocimiento literario y que le fue conferida hace 15 años.
“Con profundo dolor hacemos público que nuestro padre, Mario Vargas Llosa, ha fallecido hoy en Lima, rodeado de su familia y en paz”, versa un escrito compartido por uno de sus hijos a través de redes sociales, donde confirman que sus restos serán incinerados en concordancia con los deseos del autor. “Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo, pero esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera, y deja detrás suyo una obra que lo sobrevivirá”.
Nacido en Arequipa el 28 de marzo de 1936, la de Vargas Llosa representa una de las carreras más prolíferas y sensibles de nuestra región. “La ciudad y los perros” (1963), “La casa verde” (1966) y “Conversación en La Catedral” (1969) fueron algunas de sus novelas más reconocidas y que, en sumatoria, lo harían merecedor del mayor galardón de la literatura global.
Sin embargo, su figura también fue bastante controversial en el ámbito político. Inicialmente, la postura del literato estaba mucho más cercana a las ideas de izquierda, siendo incluso un defensor de la figura de Fidel Castro y la revolución cubana. Una ideología que luego mutó hacia el liberalismo, y que le significó una asociación a ciertas figuras de la extrema derecha latinoamericana, llegando incluso a ser candidato presidencial en su país.

Mario Vargas Llosa.
Algo que, por supuesto, no impide el reconocimiento a su trabajo literario. Así lo destacó, por ejemplo, el Presidente Gabriel Boric a través de su cuenta de X. “Mario Vargas Llosa fue un escritor gigante, que describió América Latina con una pluma de desgarros reales en una ficción delicada e interpeladora. Además fue un intelectual de primera, y más allá de si se concuerda o no con su ideal liberal, un demócrata a toda hora que merece todo nuestro respeto”.
Una percepción que comparte la periodista, agente literaria y conductora del programa “Vuelan las plumas“, Vivian Lavín. “La postura política que marcó las últimas décadas de la vida de Vargas Llosa creo que va a ser algo que se va a olvidar y va a quedar, finalmente, su obra literaria. Y con ella, ese gran palimpsesto literario en el que está el ensayo, la dramaturgia y por supuesto la novela”.
“Están las novelas consagradas, como ‘Conversación en La Catedral’, pero no podemos olvidar otras maravillosas como ‘En los cuadernos de don Rigoberto‘, o ‘Elogio a la madrastra‘. Tenemos otras cosas que mirar y seguir descubriendo de un autor que si bien no rompió con el canon y fue bastante clásico en su escritura, lo hizo con un talento, una disciplina, y sobre todo una pasión tan grande por la escritura que lo convirtió en uno de los más grandes de la literatura universal”, valoró Lavín.
En esa misma línea, la periodista afirmó que gran parte de esa herencia quedará, precisamente, en el trabajo conquistado a través de la palabra escrita. “Ser uno de los únicos seis premios Nobel de Literatura latinoamericanos entregados a través de toda la historia de este galardón, que ha consagrado a 117 autores del mundo, ya es hablar de una figura mayor. Su obra, lo que nos deja como herencia, viene de un hombre que fue muy importante en su momento histórico como parte del boom, por su ser latinoamericano, pero esencialmente su ser peruano universal. Como lo dijo muy bien Gastón Acurio, este gran chef peruano, cuando dice que Vargas Llosa escribía con dolor, pero también con ternura sobre el Perú. Y hablar del Perú, es también hablar de Latinoamérica“, compartió Vivian.
Vargas Llosa tras el lente
En términos artísticos, la relación del peruano con nuestro país también fue de larga data. De hecho, una de las anécdotas que lo ligan a Chile se remonta a octubre de 1981, cuando Los Jaivas viajaron a Perú para grabar el especial televisivo que registraría su histórica performance en Machu Picchu, y que fue presentado por Vargas Llosa.
Aunque una de las anécdotas más icónicas tiene que ver con el altercado que enfrentó al escritor con su par colombiano, Gabriel García Márquez, y que selló el término de su amistad luego de una discusión que incluso escaló a los golpes. En ese momento, ambos autores se encontraban en la premiere de “La Odisea de los Andes“, dirigida por el chileno Álvaro Covacevich y que contó con el guion de Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa.
“Se estaba haciendo en el momento en que aparecieron los sobrevivientes del accidente de los rugbistas uruguayos. Después, ese material él se lo lleva a México. Se va exiliado después del golpe y empieza a terminar la película allá. Se inserta en todo un grupo de intelectuales latinoamericanos que muchos estaban exiliados y vivían en México. Entre ellos, se relaciona con Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Como una forma de darle un cierto tinte más dramático y épico al documental, le ofrece a Vargas Llosa escribir el guion y él acepta“, comentó Marcelo Morales, director de la Cineteca Nacional.
“Es una película que no se ha visto mucho en Chile porque se estrenó afuera, pero en la Cineteca, hace unos años, empezamos a recuperar su obra. Ya tenemos una copia nueva de ‘La Odisea de Los Andes’ que dimos en el pasado, y ahora esperamos darla en el mes de mayo”, sumó sobre el filme.
Otro hito que se suma a este vínculo con Chile tiene que ver con el estreno de “El jaguar“, una adaptación libre de “La ciudad y los perros” que sitúa a la novela de Vargas Llosa en nuestro país y que fue dirigida por Sebastián Alarcón. Largometraje que será proyectado por la Cineteca el viernes 25 de abril a las 20:00 horas
Todo lo anterior, en una relación con el formato cinematográfico que, para Morales, igualmente fue definitorio en la carrera del escritor: “Tal como otros autores del boom, eran libros bastante complejos de llevar al cine. No hay mucho porque implica un trabajo de producción alto o de complejidad argumental. Hace poco vimos el ejemplo de ‘Cien años de soledad’, que nadie se había atrevido a hacer. Y fue el mismo hijo de García Márquez quien hizo esta serie para Netflix que tiene comentarios bastante mezclados. Eso responde el por qué no hay tantas adaptaciones”, contextualizó.
“Pero el mismo Vargas Llosa dirigió una adaptación de ‘Pantaleón y las visitadoras’ del año 70, con un director peruano, y dice que ojalá nadie la vea. Después, apareció un muy buen director peruano, Francisco Lombardi, y que hizo una gran adaptación de ‘La ciudad y los perros’, una película que fue muy vista en todo el mundo. En general, su relación con el cine fue bastante compleja, no tan fluida quizás, pero creo que se sintió bastante orgulloso que al menos las películas de Lombardi tuvieran un muy buen resultado. Y además con un director peruano, de su nacionalidad, que podía empaparse bien de esa profundidad identitaria que sus novelas también tienen”, concluyó Morales.




