Censurada por la dictadura y acusada de blasfemia: "La última tentación de Cristo", el mesías prohibido de Martin Scorsese

En 1988, el cineasta norteamericano estrenó su propia versión de Jesús. Una que figura entre las grandes cintas de cine religioso y que, sin embargo, fue víctima de críticas, censura e incluso un atentado concertado por católicos integristas.

En 1988, el cineasta norteamericano estrenó su propia versión de Jesús. Una que figura entre las grandes cintas de cine religioso y que, sin embargo, fue víctima de críticas, censura e incluso un atentado concertado por católicos integristas.

El 5 de febrero de 2001, nuestro país fue testigo de una resolución inédita. Ese día, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró al Estado de Chile responsable de haber restringido los derechos a la libertad de pensamiento y de expresión consagrados en la Convención Americana sobre DD.HH. a raíz de la prohibición de “La última tentación de Cristo“, película dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Willem Dafoe que retrata a un mesías lleno de dudas, tentaciones y decisiones profundamente humanas que lo llevan a cuestionar su destino.

Una lectura que no fue bien recibida por la iglesia católica y que llevó a que el Consejo de Calificación Cinematográfica optara, bajo el alero de la dictadura civil-militar, por censurar la llegada del filme a las salas chilenas. Así, y luego de varios trámites legislativos, la película pudo ser revisada y su exhibición autorizada para mayores de 18 años en noviembre de 1996, lo que no la eximió de seguir siendo intervenida por algunos grupos católicos que llegaron incluso a bloquear una proyección comercial en noviembre de 1996.

Lo sucedido con la propuesta de Scorsese -basada en la novela del griego Nikos Kazantzakis– pasó a la historia como uno de los casos más emblemáticos de la censura eclesiástica de nuestro país, aunque el rechazo conservador por “La última tentación de Cristo” no fue solo un asunto local. En total, fueron siete los países que objetaron su llegada a los cines, e incluso se registró un ataque perpetrado por un grupo de católicos integristas que incendiaron un cine francés donde se emitía la película.

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

Reparos que fueron tomados por el mismo director. “Las protestas y reacciones respecto a esta película en el momento en que fue estrenada fueron muy conocidas y, de hecho, Scorsese, en uno de sus documentales, señala que él se emparenta mucho respecto a otros autores que fueron censurados, precisamente por esta película“, comentó Alejandra Pinto, crítica de cine que se ha dedicado extensamente a estudiar la obra del estadounidense.

Creo que hubo, primero, un prejuicio evidente. La figura de Jesucristo es una que, de alguna manera, es intocable. Y eso mismo la hace un mito fundacional que permite varias lecturas, pero no otras formas de acercamiento de parte de quienes están más metidos en ese tema. La película tuvo que luchar mucho contra eso y no solamente en Chile, sino que también en otros países, lo que considero una falta”, sumó Pinto.

Sobre ese último punto, explicó que “en esos momentos hubiese venido muy bien haberla visto. Estábamos en proceso de salir de una dictadura, podíamos tener otros acercamientos y pensamientos respecto a lo que vamos a entender como la fe y, por lo tanto, creo que por ahí nos hizo mal no poder verla. Y nos hizo bien poder verla después”.

Un hombre de fe

Antes de comenzar su camino como cineasta, el sueño de Martin Scorsese era ser sacerdote. De hecho, durante toda su vida, el director de obras como “Los buenos muchachos” y “El lobo de Wallstreet” ha profesado la fe católica. Algo que se hace presente como una de las grandes temáticas de su cine y que es posible reconocer incluso sus historias más violentas.

La idea iba en serio. Fue monaguillo en una de las catedrales de la Pequeña Italia, en Nueva York, e incluso asistió un año al seminario para arrancar su formación conducente al ministerio, hasta que se convenció de que podía decantar sus inquietudes religiosas a través de su otra pasión: el cine.

Tanto así, que la idea de hacer una película sobre la figura de Jesucristo estuvo presente desde su infancia. “Quise hacer una película con la vida de Cristo desde el instante en que lo vi a los once años en una pantalla en ‘El manto sagrado'”, recordaba el director en una de las tantas entrevistas que comprenden el libro “Scorsese por Scorsese”, publicado en 2021. “Yo era un monaguillo y el sacerdote diocesano nos había llevado a verla al Roxy como un programa de excursión estudiantil. Él detestó lo absurdo del filme, pero yo no olvidaré jamás la magia de atravesar el lobby y atisbar por primera vez la pantalla gigante de CinemaScope”.

“Desde la libertad de expresión me resulta incomprensible que se haya intentado censurar una obra cuyo director, además, es católico y nunca fue su objetivo provocar, nunca lo buscó”, comentó el periodista y crítico de cine, Juan Marín. “De hecho, Scorsese ya ha dicho en entrevistas que su intención no era subvertir la fe, sino explorar una forma más íntima de acercarse a Dios“.

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

“Esto también se refleja en otra de sus obras más religiosas, como ‘Silence‘, del 2016, y ahora está realizando un proyecto también sobre la vida de Jesús, que es una adaptación de otra novela, del escritor de ‘Silence’, y que igualmente estará protagonizada por Andrew Garfield“, añadió Marín.

Por eso, el crítico es enfático al explicar que “Scorsese no es un provocador sobre temas religiosos al estilo de Paul Verhoeven con películas como ‘The 4rth Men‘ y su aproximación a la religión es más sincera, profunda y respetuosa. Aun así, su película fue víctima de censura en la dictadura, como ocurrió también con otras grandes obras religiosas como ‘La vida de Brian‘, de Monty Python, por ejemplo, que para mí es una de las grandes comedias de la historia. Y es curioso que la película de Scorsese estuvo prohibida en varios países además de Chile, enfrentando reacciones súper extremas”.

Todo esto, en una conexión que, para Alejandra Pinto, constituye la excepcionalidad de esta representación del hijo de Dios. “Creo que la mayor diferencia de esta presentación o esta representación de Jesucristo respecto a otras es la mirada que ha tenido siempre Martin Scorsese respecto a la religión, algo que ha permeado su cine”.

“Ahora, el hecho de que él además estuviese tantos años preparando este proyecto, que fueron más de quince años, y basado en la novela del mismo nombre, le da un cariz distinto. Es tomar esta tradición y convertirla en otros puntos de vista igualmente religiosos y ligados a la fe”, señaló Pinto.

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

Diseccionar el punto de la Iglesia

Para el académico, candidato al Premio Nacional de Historia el 2024 e investigador en historiografía religiosa, Marcial Sánchez, la reacción de la iglesia chilena no es difícil de comprender al tener en consideración la forma en que la misma institución ha convivido con su tradición. “La iglesia católica en su historia ha ido construyendo una tradición hecha por hombres. Y al ser construida por hombres, dejan fuera y colocan dentro lo que se consideró en el momento histórico“.

“Cuando estás bajo ese alero, no me cabe la menor duda de que la película causó escozor porque, obviamente, estaba dando cuenta de una realidad que no era y que no es aceptada por el sector casi mayoritario de la iglesia católica con respecto a la figura de Jesús. Ante eso, obviamente que tienen todo su derecho de plantear lo que consideran porque, mal que mal, están tocando algo de ellos y no del vecino”, sumó el experto.

Diferencias que, para el investigador, tampoco justifican la censura: “La transparencia es lo más importante y la verdad te lleva al debate. Entonces, si se te presenta una película como esta, tenías la potestad de generar una discusión. Pero ni siquiera te sentaste a tener una conversación, a lo menos en el seno, por ejemplo, de la Facultad de Teología”.

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

La última tentación de Cristo, película de Martin Scorsese

Uno puede tener una fe, pero enceguecer con la fe a la luz de la ignorancia le hace mucho daño a cualquier religión. Cuando tú encegueces a la fe a la luz de la ignorancia, lo único que consigues es tener discursos que tienes que seguir ante toda prueba, pero no debe ser así. ¿Por qué? Porque resulta que nosotros vivimos en Occidente, y en el mundo occidental, una de las cosas más importantes que planteó Jesús es la voluntad. Es decir, el ser humano tiene voluntad y se crea en la libertad. El libre albedrío que decía San Agustín. Esa voluntad y esa libertad te llevan a que puedas elegir”, reflexionó Sánchez.

“Bajo ese aspecto, y con mayor razón, la ignorancia que va nublando la realidad lo único que contempla es un malentendido de lo que significa la educación de los fieles. Es al revés, porque si los fieles, los sacerdotes, los cardenales y los obispos hubiesen tenido la educación que corresponde, no habría habido los abusos que han habido y que sigue habiendo en algunos lugares, de conciencia, de poder y sexual”, afirmó el historiador.

Por eso, explicitó que “la censura provoca ignorancia y ceguera. La pregunta es: ¿para qué y quién la hizo? Ahí está el punto desde el cual se puede empezar a buscar quiénes son las personas y por qué se planteó en el momento que fue, al margen de haber estado en una dictadura cívico-militar. En una dictadura cívico-militar tú podías decir cualquier cosa, convenciste al dictador y chao. Pero así funcionó”.





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