Incertidumbre y conmoción. Esos fueron los sentimientos que primaron en Alemania el pasado martes, luego de que en una primera votación, los integrantes del parlamento, Bundestag, rechazaran la proclamación del líder conservador, Friedrich Merz, como canciller.
La controversia se solucionó horas más tarde, cuando en una segunda vuelta, el presidente de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), sí consiguió los 316 votos necesarios para ser ratificado. Sin embargo, el traspié debilitó la posición del nuevo jefe de gobierno.
En la historia de la Alemania de la posguerra jamás había ocurrido algo así y de inmediato, surgieron dudas tanto de su propia fortaleza, como de su coalición de gobierno.
En las últimas elecciones parlamentarias, el bloque conservador compuesto por la CDU y la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) consiguió un 28% de los votos, pero necesariamente tuvo que asociarse con el partido socialdemócrata (SPD), que por su parte obtuvo su peor resultado histórico (16%), incluso debajo del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) (20%).
En conversación con nuestro medio, Philipp Eckestein, corresponsal político de ARD -el consorcio de radios públicas de Alemania- contó que la mañana del martes, en el Bundestag, “todos estaban alegres, se sacaban selfies, habían muchos invitados, incluso la familia del nuevo canciller y todos esperaban que él fuera elegido sin problema”.
“La nueva coalición, el bloque conservador y los socialdemócratas, tenían 328 votos y lo que Merz necesitaba eran 316. Había una mayoría sólida a su favor, así que nadie esperaba lo que pasó. Cuando la presidenta del parlamento anunció, a eso de las diez de la mañana, los resultados de la primera votación, la gente estaba shockeada, muy irritada y también había una sensación de incertidumbre porque nunca había pasado en la historia de Alemania”, comentó.

Juramento de Friedrich Merz como canciller
Requerido sobre los motivos que podrían explicar la falta de respaldo a Merz, Eckstein señaló que como el voto era secreto, solo se puede especular.
«Algunos dicen que hubo miembros, incluso en el partido conservador y entre los socialdemócratas, que estaban resentidos por no haber sido puestos en un cargo más alto en el nuevo gobierno. Luego, hay personas que dicen que la campaña electoral, especialmente la del bloque conservador, fue muy dura. Hubo incidentes con heridos en los dos lados, así que hay especulaciones de que algunos podrían no haber superado eso. Además, hay especulaciones de que miembros del parlamento simplemente no sabían las reglas de los procedimientos, que pensaron: ‘Bueno, en la primera ronda digo que no, solo para que sepa que algunas personas no están satisfechas con él, pero, luego, inmediatamente podemos votar de nuevo’”, indicó.
Rául Gil Benito, analista político y presentador del podcast de política alemana en español, “El tercer voto”, aseguró que podría tratarse de una manera de la SPD “de decirle a Merz que no va a ser fácil, que no va a ser sencillo dirigir este gobierno, porque el SPD va poner sus condiciones y límites”. Por otra parte, apuntó a la molestia por un hecho ocurrido a finales de enero en el parlamento, en que una moción de Merz fue aprobada con el apoyo de la AfD, rompiendo así el “cerco sanitario” sobre la ultraderecha.
“Además, dentro de la CDU-CSU, hay descontento por la forma en que Merz dirige el partido. Los diputados y gente más cercana a Angela Merkel no comparten cómo lo está haciendo y también hay descontento con quién ha nombrado para ser ministros y ministras, porque dicen que son demasiado técnicos y muy poco pensados internamente en el partido”, añadió Gil Benito.
Respecto al efecto que este episodio tendrá en el nuevo canciller, el analista político afirmó que efectivamente es “un mal comienzo” y que denota debilidad. Sin embargo, también destacó el hecho de que dentro del parlamento se haya llegado al consenso de hacer otra votación el mismo día, “porque el mensaje que estaban lanzando era tremendo”.
“Los alemanes son ciudadanos que valoran mucho el consenso entre los partidos y el acuerdo entre diferentes. Alemania es un país en que ha habido coaliciones de todos los colores, valoran mucho ese consenso y yo creo que el que haya diputados de los partidos de la coalición que hayan votado en contra de su propio canciller, genera más sentimiento de malestar con la política y al final quien saca partido de todo eso es la ultraderecha”, opinó.

Friedrich Merz y su antecesor en el cargo, el socialdemócrata Olaf Scholz
El gran desafío: un buen gobierno para frenar a la ultraderecha
Pese a que recién asumió el cargo, las encuestas de opinión pública hablan de una muy baja aprobación ciudadana a la figura de Merz e incluso, en estos mismos sondeos, su partido está consiguiendo menos respaldo que la AfD.
De acuerdo a Gil Benito, “Merz tiene la última oportunidad para hacer las cosas medianamente bien y que la ultraderecha no llegue al gobierno. Esta es la última oportunidad de que un gobierno alemán asuma de una vez la agenda que Alemania necesita a nivel económico, social, etc y empiece a restar votos a la ultraderecha, que como sabemos está muy fuerte”.
El corresponsal político de ARD, Philipp Eckstein, detalló que los principales desafíos del nuevo gobierno alemán son en el campo de la política exterior, particularmente la guerra en Ucrania; en la economía, dado que el país está en recesión desde hace dos años; y por último, la migración. “El nuevo gobierno ha prometido que será mucho más duro especialmente con la migración irregular y ya han tomado sus primeros pasos reforzando los pasos fronterizos”, señaló.
Raúl Gil Benito reconoció que personalmente no le gusta el estilo de Merz, pues considera que “busca demasiado la provocación”. Asimismo, confesó que le genera dudas el hecho de que haya nombrado como ministros a personas que al igual que él, tienen más experiencia en el mundo empresarial, que en el político.
“Pero yo confío en que les vaya bien. Creo que el SPD también ha elegido buena representación para ser ministros y ministras, hay más mujeres que hombres, lo que lanza un mensaje contrario al que lanzó la CDU y bueno, vamos a ver que pasa. No queda otra que apartar los resquemores que podamos tener con el gobierno, que confiar en que va a ir bien porque si no, lo siguiente es un gobierno con la líder de la AfD, Alice Weidel, de canciller”.






