"Descalifican todo lo que no calza en su visión": Janet Toro responde a crítica de Republicanos por su exposición en el MNBA

La actual muestra del artista visual en el museo capitalino fue calificada como un "ultraje" por el Partido Republicano. "No permiten la libertad de expresión, pese a que ellos la defienden a grandes voces", senteció Toro.

La actual muestra del artista visual en el museo capitalino fue calificada como un "ultraje" por el Partido Republicano. "No permiten la libertad de expresión, pese a que ellos la defienden a grandes voces", senteció Toro.

Como una reacción que se “aproxima a lo que en la Alemania Nazi se llamó ‘Entartete Kunst’ (en español, Arte degenerado), y que significó una censura extrema al arte de la época, la persecución y asesinato de artistas”. Así fue como Janet Toro, destacada artista nacional, definió lo sucedido el pasado viernes 23 de mayo en torno a su exposición “Intimidad radical. Desbordamientos y gestos”. Una antología que reúne sus cuatro décadas de carrera y que llegó hace algunas semanas al Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

En concreto, la pieza que llamó la atención del diputado republicano, Cristián Araya, fue aquella bautizada como “La bandera en los tiempos de la indignación”, y que, a través de intervenciones al símbolo patrio, representa las diversas realidades que dieron paso al estallido social del 2019. Entre ellas, las injusticias sociales, la impunidad, la corrupción, y la desigualdad.

Un trabajo que, sin embargo, fue calificado por el jefe de bancada del partido como un “ultraje a la bandera nacional”, y que incluso lo llevó a oficiar a la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo. Lo anterior, como parte de un cuestionamiento que puso en duda el uso de recursos públicos en la instalación de estas obras.

Janet Toro, obra "Afectos Fallidos", año 2000. Registro audiovisual por Sven Hahne

Janet Toro, obra «Afectos Fallidos», año 2000. Registro audiovisual por Sven Hahne

«Primero, quiero dejar en claro que el financiamiento estatal es para todo tipo de exposiciones«, señaló Toro en entrevista con Radio y Diario Universidad de Chile. «Ustedes pueden ver hoy que tenemos abajo, en el museo, una gran exposición que seguramente fue muchísimo más cara en financiamiento que la mía, y que es de Monvoisin. Un personaje que ellos alaban y defienden, que viene de la elite. Y también ahí hay una ideología, pero ellos no la quieren ver«.

En esa línea, la artista aclaró, además, que «esas obras las hice con mi propio dinero en la Galería AFA y en el Exmercado Providencia, en el marco de una exposición. Y quiero igualmente acentuar que estas son obras de arte. Esto no es cualquier acto arbitrario hecho porque sí. Hay una razón y corresponde a un contexto político y social urgente. Estamos hablando del año 2019″.

«Es un trabajo curado por Cecilia Fajardo-Hill, quien es reconocida internacionalmente y también fue la curadora de la gran exposición ‘Mujeres Radicales 1960-1985’. Toda esta antología de obras está presentada en el MNBA, el museo de arte más importante de Chile. Por lo tanto, hay todo un marco teórico, académico, serio, profesional detrás. Aquí hay un trabajo de más de un año, muy profesional. No hay cosas arbitrarias«, añadió Toro.

Por eso, afirmó que «no se puede echar de una plumada así nomás y decir, como me han gritado, que esto es basura, sino que aquí hay un trabajo serio de mucho tiempo. Y son obras que son una reflexión y un cuestionamiento a los contextos políticos, sociales. Son un reflejo de ciertas heridas que llevamos dentro. Por lo tanto, es absolutamente válido que desde ese lugar yo exprese, a través del arte, lo que acontece y lo que me conmueve«.

Performance La sangre, el río y el cuerpo, Río Mapocho, Santiago, Chile, 1990. Documentación fotográfica: Verónica Soto

Performance La sangre, el río y el cuerpo, Río Mapocho, Santiago, Chile, 1990. Documentación fotográfica: Verónica Soto.

En base a todo lo anterior es que la artista visual calificó los señalamientos de Araya como nefastos. «También se me ha acusado de octubrismo terrorista, lo que me parece fuera de lugar, de todas maneras. Pero es preocupante que estos grupos utilicen obras de artes para sacar partido y ventajas de algo en lo que creo que ellos están totalmente equivocados, confundidos, porque realmente no conocen lo que es el arte contemporáneo».

«Estos grupos reaccionan con estas maneras violentas, atacando, descalificándome, también con garabatos de calibre en mi Instagram, muy fuertes, porque primero que todo desconocen. Hay una falta de educación visual en ese sentido. Y por otro lado, parece que hay una frustración de parte de ellos frente a algo que escapa a sus ideologías y a su control. Cualquier cosa que sea diferente, para ellos debe ser descartada en forma violenta, porque también nos han amenazado con ir a destruir las obras. Yo no entiendo así la cultura. Tienen que conocer lo que es la libertad de expresión y hay que defender esa libertad en el arte contemporáneo», sentenció.

El auge del fascismo y la censura al arte

Para la artista, una de las aristas más preocupantes de este episodio tiene que ver con lo que nos dice sobre el crecimiento del fascismo en diversos territorios del mundo y cómo esto impacta en el desarrollo de las artes. «El conservadurismo en Chile y estos grupos no permiten la libertad, pese a que ellos la defienden a grandes voces. La libertad es para ellos, es la libertad económica, pero para el resto no hay. Entonces, ¿de qué libertad estamos hablando? Partimos de un libre mercado que, en el fondo no es libre, porque es para unos pocos, no para el resto. Ahí empezamos con la ley de embudo, y que se proyecta a todas las esferas de la vida social en Chile», reflexionó Toro.

Performance "Distopía", Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Santiago 2015. Documentación fotográfica: Marileu Avendaño

Performance «Distopía», Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Santiago 2015. Documentación fotográfica: Marileu Avendaño.

«Este es un problema global. Vemos el avance del fascismo y de la ultraderecha en todo el mundo. Para mí es muy preocupante y, a su vez, este movimiento tiene distintas ramas. Una de ellas es la censura. Por ejemplo, vemos en Alemania, que se supone es un país socialdemócrata, que hoy en día no puedes salir con una banderita de Palestina en la calle porque te toman presa. O sea, de qué manera ha ido escalando este avance, esta ideología fascista, hasta llegar a la censura de manifestaciones que son absolutamente necesarias y válidas», ejemplificó la arista.

Esto, haciendo hincapié en que «es nuestro derecho universal a manifestarnos, a expresar lo que pensamos, y eso se está coartando en muchos países y también aquí en Chile. E igualmente está el asunto sobre de qué manera la impunidad, a través de las violaciones a los derechos humanos, se pone en discusión, en el sentido de que se trata de anular a aquellos victimarios, a aquellos responsables de violación a los derechos humanos. A ellos se los trata con guantes de seda, y a quienes son las víctimas se los descalifica y se los trata de acallar».

«Pienso que esto está siendo un retroceso en el sentido del avance humano, del desarrollo, de la creatividad también, en fin. Siempre hay que estar reflexionando, y para mí estos son síntomas de un acontecer bastante retrógrado y peligroso. Por eso es necesario mantener un diálogo, sacar voces y también manifestarnos«, concluyó la artista.





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