Karen Acevedo (57), llegó con su hijo Dante (ambos nombres fueron modificados para proteger la identidad de las fuentes) al Programa de Acompañamiento a la Identidad de Género (PAIG) del Hospital Roberto del Río en 2024, en ese entonces él tenía 16 años y la psicóloga que lo atendía en el Centro Comunitario de Salud Mental Familiar (COSAM) se lo recomendó. Pero el camino de los dos empieza mucho antes, específicamente en la pandemia cuando Dante tenía 14. “Mi hijo me dijo que no tenía ganas de vivir y yo dije, no me puedo quedar con eso, yo tengo que ayudarlo y la única forma que tengo de hacerlo es apoyándolo, buscando ayuda psicológica para él”, contó Karen a Radio y Diario Universidad de Chile.
El PAIG o Crece con Orgullo se creó como una obligación adquirida con la Ley de Identidad de Género (N°21.120) que en su artículo número 23 consigna que “los niños, niñas o adolescentes cuya identidad de género no coincida con su sexo y nombre registral y sus familias podrán acceder a los programas de acompañamiento profesional (…) una orientación profesional multidisciplinaria que incluirá acciones de asesoramiento psicológico y biopsicosocial, cuyo objeto será el otorgamiento de herramientas que permitan su desarrollo integral, de acuerdo a su identidad de género”.
En 2021 se creó la iniciativa como tal, comenzó a implementarse en 2023 y de forma gradual se han ido sumando servicios públicos. La familia de Karen es una de las que ha llegado a los 37 programas disponibles en Chile y que hoy el Congreso Nacional ha puesto en tela de juicio.
La Comisión Especial Número 57 (CEI-57), cuyo informe fue aprobado el 15 de mayo de este año por la Cámara de Diputadas y Diputados, recomendó “suspender inmediatamente la ejecución del PAIG» por ser la “puerta de entrada a terapias hormonales”, fomentar la “transición social sin la anuencia de los padres o cuidadores”, por utilizar la “amenaza del suicidio como alternativa a la no transición”, entre otras aseveraciones.
La preocupación de la CEI-57 se originó de un reportaje de Radio Bío Bío y el Cass Report, lo que terminó con este documento emanado del Congreso que pide el fin del PAIG y que fue rechazado por distintas razones tanto por el Colegio Médico como por la Defensoría de la Niñez.

Logo PAIG, Chile Crece con Orgullo.
¿Qué pasa dentro de PAIG?
Los niños, niñas y adolescentes llegan por diferentes vías a esta instancia, a través de programas de salud, de manera espontánea y también por la vía judicial. Tienen entre 3 y 17 años y son atendidos por las denominadas duplas PAIG, que son duplas psicosociales compuestas por psicólogas/os y trabajadores/as sociales.
En el caso del programa del Hospital Las Higueras de Talcahuano, la dupla comenzó a trabajar en julio de 2023 y hasta julio de 2024 habían ingresado 93 niños, niñas y adolescentes junto a sus familias. Autoridades e integrantes de esta institución acudieron a la CEI-57 para hablar de la experiencia de este programa, entre ellas la referente de la red del Servicio de Salud de Talcahuano para el PAIG, Mireya Fernández y Ale Riquelme, integrante de la dupla PAIG y trabajadore social, quienes también entregaron su testimonio en este reportaje.
Ale explicó a Radio y Diario Universidad de Chile que primero se realiza una entrevista inicial de acogida y contención para el niño, niña o adolescente junto a su acompañante o familiar, para luego, desde esa misma sesión o la próxima iniciar la evaluación psicosocial. “Con eso, se elabora con la familia y con el consultante usuario o usuaria, un plan de cuidados integrales que es lo más importante del proceso, que se construye en conjunto”, dijo.
A partir de este punto se definen objetivos, actividades para realizar en las consultas psicológicas, coordinaciones escolares si se requieren o con otros programas dependiendo del contexto de cada usuario/a. En este punto, Ale Riquelme dice que “hay que tener en consideración la etapa del ciclo vital en la que se encuentre el niño o niña adolescente, el grado de madurez y sobre todo las necesidades que se vayan detectando”.

Captura de pantalla a página web PAIG.
La profesional explicó que la orientación y objetivo principal del programa es “fortalecer las herramientas y recursos tanto personales de este niño, niña o adolescente, como de las familiares y comunitarias. Por supuesto, entregar información, en instancias es mediar y negociar con las familias, poder conversar temas que son de relevancia”.
Un punto que destacan del PAIG del Hospital las Higueras es que todas las niñeces y adolescencias cuentan con un representante legal, padre, madre o tutor legal, “siempre hay alguien”, dijo Ale. Finalmente, agregó que no se centran en un proceso identitario, que “si bien este se llama Programa de Acompañamiento a la Identidad de Género, también trabajamos en el fortalecimiento de herramientas de cuidado”.
Respecto a la importancia de que el PAIG exista, Mireya Fernandez, afirmó que: “Hay experiencias que indudablemente van a requerir consultar, las familias necesitan las orientaciones, consultar a profesionales y qué mejor que hacerlo en el sistema público de salud, que nuestras redes puedan contar con este programa”.
“Partiendo de la base de que las familias a quienes se les ha acompañado, quienes han asistido, están sumamente agradecidas de este programa, esa es la primera y mejor evaluación que podemos tener, porque tienen donde acudir, con quién conversar, a quién preguntar sus dudas, cómo acompañar mejor a su hijo o hija”, dijo Mireya a Radio y Diario Universidad de Chile.
Las familias
Karen, por ejemplo, contó que se veían con la dupla de profesionales una vez al mes, en la mayoría de las ocasiones el psicólogo atendía a Dante y la asistente social la atendía a ella. “A mí me ayudaron mucho a entender a mi hijo, a acompañarlo en el proceso, porque como íbamos los dos (…) cuando terminaban las charlas separadas nos juntábamos tratando de aunar criterios, de cómo entenderlo más”, dijo.
La mamá de Dante, desde su experiencia, afirmó que con la ayuda del consultorio y del COSAM en este caso no alcanza. “Yo creo que debe ser más masivo para que muchos padres entiendan por el proceso que pasan sus hijos”, comentó.
“Primero está el amor de hijo o de hija, hay que echarse los prejuicios a la espalda. ¿Qué es lo que interesa más? ¿Que tu hijo esté bien y que tenga una salud mental estable o seguir escondiéndose y no apoyarlos?«, agregó Karen.
Hoy Dante ya tiene 18 años, por lo que terminó su proceso en el PAIG y debe continuar su atención en otros servicios. “Yo me sentí bien acogida e incluso cuando nosotros tuvimos la última sesión les dejé a los chicos una carta de felicitaciones en el hospital”, finalizó la madre.

Captura de pantalla a página web PAIG.
En el caso de Evelyn Vejar (40), ella comenzó a acompañar a su hija Ema en su transición de género en 2023, cuando tenía 9 y le dijo “yo quiero ser una niña”. La verdad es que no era sorpresa porque ya se lo había dicho antes. “Ella lo nombró a los 4 (…) yo fui buscando información, fuimos viéndolo como familia, aprendiendo, porque uno por lo general o los más antiguos que no manejábamos la expresión del género lo entendíamos como algo sexual, pensando que iba a ser gay, pero en el camino fui aprendiendo, también como familia, que no, que esto tenía que ver con el género”, explicó Evelyn a Radio y Diario Universidad de Chile.
Primero comenzaron el proceso en familia y con el tiempo buscaron otros espacios, así llegaron a la Oficina de Diversidad de Macul donde se enteraron de la existencia del PAIG y en diciembre de 2024 Ema empezó su proceso en el programa del Hospital de La Florida. “Ahí la Ema despeja todas las dudas que, a veces, tampoco las puede resolver conmigo. Estas últimas sesiones hemos estado con el tema de la galleta de jengibre, explicándole lo que se siente la expresión de género, pero todo de una forma tan didáctica que se hace bien amigable poder aprender y ese acompañamiento”, agregó la mamá de Ema.
Evelyn, además, afirmó que al programa se vinculan instrumentos como la Circular N° 812 de la Superintendencia de Educación (que la CEI-57 sugirió derogar) que garantiza el derecho a la identidad de género en el ámbito educacional y, entre otras disposiciones, obliga a los establecimientos a respetar el nombre social de los/as niños/as trans. “Emma desde un inicio tiene su nombre social en el colegio, eso también permite que ella se desenvuelva de muy buena manera. Por supuesto, pueden haber situaciones, pero más aisladas y también en el PAIG, cuando suceden y tú las planteas, ellos te van sugiriendo y dando directrices de cómo abordarlo”, dijo.

Captura de pantalla a página web PAIG.
La mamá de Ema explicó que en el PAIG no le propusieron alternativas de hormonas o bloqueo hormonal, pero que como familia sí preguntaron porque a ellas sí les interesa abordar el tema por la disforia que se genera particularmente en la pubertad. Hoy Ema tiene 12.
“Imagínate, tengo una hija que está ahí a punto de iniciar la pubertad y cada día me pregunta, ‘mamá, ¿me van a crecer los vellos?’ O si se le engrosa la voz, la manzana, son muchas cosas en el cuerpo que se le van a ir generando”, dijo.
Como mamá, Evelyn aseguró que hay “partir reconociendo las emociones que esto te pueda ir generando, aceptar la incomodidad, pero jamás nunca dejar de apoyar con amor a un hijo, hija o hije y a informarse, no a desinformarse, porque de verdad que el PAIG salva vidas, es un apoyo esencial en los tiempos de ahora”.
Terapias hormonales
Lo que más cuestionó la CEI-57 sobre el PAIG es que, según ellos, propicia la hormonoterapia, a pesar de que no es parte del programa. Eso lo recordó el Ministerio de Salud que, cuando se aprobó el informe, dijo que “es de carácter exclusivamente psicosocial” y que “no contempla la prescripción de terapias hormonales ni intervenciones quirúrgicas”.
Consultada sobre si a través del PAIG se deriva a hormonoterapia, Mireya Fernandez, dijo que “no hay ninguna derivación, no está contemplado en las orientaciones técnicas, ni en el flujograma”. Y, de hecho, la orientación técnica que entregó la Subsecretaría de Salud Pública y la Subsecretaría de Redes Asistenciales en 2023 no menciona derivación a hormonoterapia, sí dice que si una persona solicita asesoramiento sobre el tema se debe entregar orientación y atención “de acuerdo con la capacidad de resolución de la red de salud”. Donde sí se habla de derivación es en el documento de recomendaciones de 2021, previo a que los PAIG comenzaran a implementarse.

Fachada Ministerio de Salud. Fuente: Aton.
De todas formas, durante la investigación de la CEI-57, parlamentarios aseguraron que recibieron testimonios «de familias que, desde o junto al PAIG, fueron derivadas a tratamientos hormonales», eso lo dijo la diputada Ana María Gazmuri (AH).
Sobre cifras de NNA que acceden a terapias hormonales y que al mismo tiempo acuden al PAIG, la ministra de Salud, Ximena Aguilera, entregó datos a la misma comisión investigadora. Aunque el documento incluye críticas a la cartera por entregar información incompleta, se consigna que el 12 de agosto de 2024, la secretaría de Estado dijo que los niños, niñas y adolescentes que están en el PAIG son alrededor de 1962 y que de ellos los que reciben tratamientos (hormonales o de bloqueadores de la pubertad) son aproximadamente 600. Ni siquiera alcanzan la mitad (consultar informe de la CEI-57).
Más allá del PAIG, sobre qué dice el Minsal respecto a la prescripción de estas terapias para menores de edad, el 15 de junio de 2024, posterior a la publicación del Informe Cass, se sugirió “diferir el inicio de nuevos tratamientos con bloqueadores de las gonadotropinas y terapia hormonal cruzada”, hasta que se publiquen lineamientos nacionales que la cartera ha estado trabajando junto a expertos. Ad portas de cumplirse un año de publicada esta circular aún no se entregan dichas directrices.
A pesar de que se trata de una sugerencia, lo que aseguran organizaciones de personas disidentes sexuales y de género, además de familias, es que finalmente se volvió una prohibición y que en el sector público no se están iniciando nuevos tratamientos de este tipo para niños, niñas y adolescentes.

