La próxima cumbre de los BRICS, programada para los días 6 y 7 de julio en Río de Janeiro, se perfila como un encuentro clave en un escenario internacional cada vez más incierto. La actividad, que contará con la participación del Presidente Gabriel Boric, ha abierto el debate en la interna del país en torno a una hipotética adhesión del país al bloque, específicamente sobre si es provechoso o incluso pertinente para Chile participar de esta instancia.
Aunque aún no se ha difundido la agenda oficial, se espera que los líderes del bloque aborden temas estratégicos como la redefinición de alianzas en el Sur Global, la soberanía económica, el cambio climático y posibles reformas al sistema financiero internacional.
Sin Putin ni Xi Jinping
Sin embargo, dos ausencias notables marcarán la reunión: la del presidente de Rusia, Vladimir Putin, y la del mandatario chino, Xi Jinping. Putin no asistirá debido a la orden de arresto emitida en su contra por la Corte Penal Internacional, de la cual Brasil, país anfitrión, es miembro. Por su parte, China confirmó que será su primer ministro, Li Qiang, quien represente al país, aunque no se han ofrecido razones claras sobre la inasistencia de Xi, quien no había faltado a una cumbre de los BRICS desde el 2013.
Estos espacios vacíos, que representan nada menos que a dos de las principales economías del bloque, podrían limitar el impacto y ambición de las decisiones que se adopten. La capacidad de negociación, el liderazgo político y el simbolismo del encuentro se ven inevitablemente reducidos sin la presencia directa de estos líderes.
Aun así, la cita mantiene su relevancia. La cumbre se desarrolla en un contexto marcado por su crecimiento, con nuevos miembros como Egipto, Irán, Etiopía, Indonesia y los Emiratos Árabes Unidos. Recientemente, el 13 de junio, Vietnam se unió como país socio, sumándose a una lista creciente que incluye a Bolivia, Cuba, Nigeria, Uzbekistán, entre otros. Esto refleja un interés en ascenso de las economías emergentes por fortalecer vínculos alternativos a los del tradicional eje occidental liderado por EE. UU.

Putin y Xi Jinping. Foto: Agencia Aton.
Chile en el BRICS, una polémica que abre el debate
En este marco, Chile también dirá presente. El Presidente Gabriel Boric fue invitado por su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y asistirá como observador. Esta será la segunda participación criolla en una cumbre de los BRICS, tras la realizada por la expresidenta Michelle Bachelet en 2014. Pero la decisión ha generado desencuentros.
Desde el Ejecutivo, la Cancillería defendió la participación chilena como parte de una política exterior coherente con el multilateralismo. Según la canciller subrogante, Gloria de la Fuente, y al ser convocada por la Comisión de RR.EE. del Senado, «asistir a estos espacios es parte de la estrategia de fortalecer la autonomía del país y disminuir las dependencias excesivas, sin comprometer los principios democráticos ni el respeto al derecho internacional».
El propio presidente Boric ha reiterado que Chile no busca alinearse con ningún polo, sino diversificar sus relaciones estratégicas.
Pero no todos concuerdan. Desde la oposición, el candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, advirtió que asistir a esta cumbre “pone en riesgo la seguridad nacional”, argumentando que el bloque incluye regímenes autoritarios como Irán y Cuba. En la misma línea, diputados de la UDI han llamado al Presidente a rechazar la invitación, señalando que la cumbre podría convertirse en una vitrina de propaganda para países con los cuales Chile mantiene diferencias en términos democráticos y de derechos humanos.
Estas críticas se amplifican en un mundo movilizado por varios conflictos, como la reciente guerra en Medio Oriente que involucró a Irán, miembro activo del BRICS y que también incluyó a uno de los mayores socios comerciales de Chile: Estados Unidos.

Presidente Boric con el presidente Lula. Dragomir Yankovic/Aton Chile
En el espectro político más cercano al progresismo, y también desde la academia, las voces son distintas. En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el ex ministro de Economía y exsenador, Carlos Ominami, fue enfático: Chile no solo debe aceptar la invitación de Lula, sino que debe asistir a todas las instancias internacionales donde pueda plantear su voz, especialmente en un contexto de transformación global.
Según el exparlamentario, el mundo está atravesando una transición particularmente delicada. El orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial está agotado, y los espacios donde se está delineando el nuevo equilibrio de poder son, justamente, foros como el BRICS. Para Ominami, es esencial que Chile esté presente en ellos, no solo como observador comercial, sino como actor político.
“Si América Latina no genera espacios mínimos de concertación política, va a seguir en la total marginalidad”, advirtió. Es por eso que critica las voces que rechazan participar del BRICS. “¿Dónde quieren ir?”, preguntó retóricamente. Y agregó: “Ojalá nos invitaran al G7, pero no lo van a hacer. Entonces, vamos a donde nos inviten y llevemos nuestros puntos de vista. Esa es la única forma en que una nación pequeña puede influir: con un no alineamiento activo y con presencia constante”.
Una visión similar es la sostenida por el ex subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales, José Miguel Ahumada. Para él, el BRICS es un espacio clave por el dinamismo de sus economías y su creciente institucionalidad. Señala que en 1995 los países del BRICS representaban solo el 17% del PIB mundial, pero hoy superan el 35%, mientras el G7 ha bajado al 30%.

Presidente Gabriel Boric. Dragomir Yankovic/Aton Chile.
También destacó la existencia del banco de desarrollo del BRICS, que es visto como una alternativa al sistema financiero tradicional, ofreciendo colaboración para proyectos que el país necesita con urgencia en infraestructura o sectores económicos clave.
Ahora bien, ¿esto implica que el país deba integrarse plenamente al bloque? Desde Cancillería han sido claros: Chile no está gestionando su ingreso. La asistencia a la cumbre, recalcan, es una decisión prudente y coherente con la tradición diplomática del país y no compromete la autonomía ni la democracia chilena.
En definitiva, esta reunión no solo pone sobre la mesa grandes temas globales, sino que también activa una discusión interna. ¿Cómo debe posicionarse Chile frente a un nuevo orden mundial en formación? ¿Debe jugar un rol más activo en espacios como el BRICS o mantenerse como observador estratégico?
Por ahora, la participación de Boric será una señal de apertura, pero también una prueba para calibrar si Chile puede, desde su tamaño y posición geográfica, tener una voz propia en los escenarios globales sin renunciar a sus principios.
Más allá de Chile ¿Cuáles son los focos de esta cumbre?
Uno de los ejes centrales de la cumbre estará en analizar la reforma de la gobernanza global. Con Brasil asumiendo la presidencia pro tempore, los BRICS buscan impulsar un cambio profundo en las instituciones internacionales. El objetivo es que estas reflejen de manera más equitativa la realidad actual de un mundo con múltiples centros de poder económico y demográfico. En esencia, es un llamado a equilibrar la balanza, dando mayor voz y voto a las economías emergentes y al Sur Global, tradicionalmente subrepresentados. Este paso es crucial para desmantelar la hegemonía de un solo polo de poder y sentar las bases de un sistema internacional más justo y diverso.
Paralelamente, la cumbre pondrá un énfasis particular en las transacciones en moneda local. La meta es clara: reducir la dependencia del dólar estadounidense en el comercio y las inversiones entre los países miembros. Al fortalecer sus propias monedas y crear mecanismos alternativos, los BRICS buscan mitigar los riesgos asociados a la volatilidad del dólar y, más importante aún, las implicancias de las sanciones económicas unilaterales. Esta iniciativa no solo promueve la autonomía económica del bloque, sino que también allana el camino para una arquitectura financiera global más descentralizada y menos vulnerable a las presiones externas.

Locales de cambio de moneda. Foto: Carlos Quezada/Aton Chile
Desarrollo, Innovación y Expansión: La Visión del Sur Global
La reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible seguirán siendo prioridades inquebrantables para el bloque. En un esfuerzo por fortalecer la cooperación Sur-Sur, los BRICS buscan ofrecer soluciones conjuntas a desafíos globales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la desigualdad. Este enfoque no solo mejora las condiciones de vida en sus propios países, sino que también presenta un modelo de cooperación horizontal y mutuamente beneficioso, contrastando con relaciones históricamente asimétricas.
En el ámbito de la innovación, la gobernanza de la Inteligencia Artificial (IA) se perfila como un tema clave. Ante el crecimiento exponencial de la IA, los BRICS debatirán marcos de cooperación para influir en la creación de normas y regulaciones globales. Esto es vital para asegurar que los intereses y valores de las economías emergentes sean considerados en el desarrollo de una tecnología tan transformadora, evitando que las reglas del juego sean dictadas exclusivamente por un puñado de potencias tecnológicas.
Finalmente, la posible expansión del bloque será un punto de inflexión. Con el reciente ingreso de nuevos miembros y el creciente interés de países como Vietnam y Tailandia, un BRICS ampliado representaría una porción aún mayor de la población mundial y del PIB global. Esto no solo aumentaría su peso en foros internacionales, sino que también potenciaría su capacidad para influir en las decisiones globales. La activa búsqueda de cooperación con América Latina, impulsada por Brasil, subraya el deseo de extender su alcance e influencia a regiones clave, construyendo alianzas más sólidas en un mundo en constante evolución.
En definitiva, la cumbre de Río de Janeiro trasciende la retórica política. Es un evento que, en medio de un contexto global volátil, busca consolidar una visión de un orden mundial más distribuido, donde las economías emergentes y el Sur Global asuman un rol protagónico en la configuración del futuro del planeta.





