El anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump sobre la imposición de un arancel del 50% al cobre, que comenzará a regir el 1 de agosto, tomó por sorpresa a las principales autoridades de Codelco. “Estados Unidos, una vez más, construirá una industria del cobre dominante”, declaró Trump, desatando un escenario de alta incertidumbre en la minera estatal chilena.
El Mercurio consigna que en la interna el ambiente fue de asombro y desconcierto. La magnitud del arancel fue inesperada. “Es muy alto, no lo esperábamos”, admiten al interior de la compañía.
Aunque el presidente del directorio, Máximo Pacheco, señaló que “se desconocía si se iba a aplicar a todos los productos de cobre o solo a algunos”, en Codelco existe la convicción de que la medida alcanzará a toda la cadena productiva, “porque Trump dijo que quiere desarrollar minas de cobre y eso supone aplicar el nuevo arancel a todos los productos involucrados en la cadena”.
Estados Unidos representa actualmente el 11,5% de las exportaciones chilenas de cobre, con Codelco aportando el 70% de esos envíos. La estatal provee unas 350 mil de las 500 mil toneladas que Chile exporta anualmente al país norteamericano, generando ingresos por tres mil 500 millones de dólares. “Una cifra que no deja de ser relevante”, comentan desde la empresa.

El presidente del Directorio de Codelco, Máximo Pacheco. Foto: Aton.
Ante este escenario, Codelco activó sus protocolos de gestión de crisis y comenzó a analizar estrategias para mitigar el impacto de los aranceles. Reuniones ejecutivas y contactos permanentes entre los miembros del directorio han marcado los últimos días en la compañía, que también ha mantenido comunicación directa con Presidencia, Cancillería y la embajada de Chile en Washington, liderada por Juan Gabriel Valdés.
Estrategia en dos tiempos
La cuprífera prevé dos efectos principales. A corto plazo, se espera que los consumidores estadounidenses absorban el mayor costo del arancel, ya que el país no cuenta con suficiente producción doméstica. “Podríamos seguir vendiendo, pero más caro, porque el mayor costo se traspasaría al cliente”, explican desde la empresa. Sin embargo, advierten que a mediano plazo “llegar a Estados Unidos podría dejar de ser relevante”.
En paralelo, el precio internacional del cobre experimentó una fuerte alza tras el anuncio, cerrando el viernes en US$ 4,37 la libra, lo que representa un incremento del 10,7% en lo que va del año. No obstante, los análisis internos proyectan un repunte temporal antes del 1 de agosto, seguido de una posible baja hacia 2026. “Hay una expectativa al alza motivada por una reacción coyuntural, puntual, de mayor demanda”, señalan, pero anticipan que luego vendría “un ajuste del mercado”.

Mina de cobre El Teniente. Foto: Aton.
La caída del precio del cobre tendría un impacto directo en las finanzas públicas. Por cada centavo de dólar que baje su cotización promedio anual, Chile pierde aproximadamente 120 millones de dólares en exportaciones, de los cuales 60 millones corresponden a ingresos fiscales, ya sea por impuestos a la minería privada o excedentes de Codelco.
Dudas sobre la autosuficiencia estadounidense
Aunque la meta de Trump es revitalizar la industria cuprífera local, expertos del mercado dudan de su viabilidad. Un informe de Scotiabank proyecta que en 2025, Estados Unidos producirá solo 1,1 millones de toneladas de cobre, mientras que su consumo será de 1,63 millones, generando un déficit de 0,53 millones de toneladas que deberá cubrirse con importaciones.
A esto se suman obstáculos estructurales: regulaciones ambientales restrictivas, escasas reservas de alta ley y proyectos nuevos que producen concentrado -y no cátodos-, lo que obliga a enviar el mineral a fundiciones en Asia, debido a que Estados Unidos carece de capacidad propia de fundición.
Frente a este complejo escenario, Codelco busca mantener presencia en el mercado estadounidense sin asumir el impacto completo del arancel, mientras refuerza su estrategia de diversificación y contactos diplomáticos. Por ahora, las decisiones se toman día a día. Como señalan dentro de la estatal, “es un tema delicado y muy relevante, pero hay que esperar a ver qué pasa”.

