Una posición bastante crítica es la que mantiene Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia (2006), respecto a las ofertas que han presentado los partidos políticos durante el último siglo.
Si bien valora ciertos atributos de la candidata presidencial del oficialismo, Jeannette Jara, dijo que no ve a ningún abanderado o abanderada resolviendo los problemas de fondo. De esta manera, advirtió que el descontento ciudadano se mantendrá. Por tanto, el “péndulo” podría seguir oscilando de izquierda a derecha y viceversa.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, respecto a la candidatura de Jara en particular, el historiador, filósofo y sociólogo indicó que: “En el corto plazo, diría que es una buena candidatura porque es una persona que tiene características que no han tenido ninguno de los presidentes anteriores. Tiene cualidades que no tuvieron ni Bachelet ni Sebastián Piñera“.
Sin embargo, sostuvo que “si miramos los presidentes de este siglo, empezando desde Frei Ruiz-Tagle en adelante, han sido de una relativa superficialidad, de una relativa estrechez, justo en un periodo histórico en que necesitamos un estadista de larga visión, que tenga profundidad de mirada, que sepa conducir el país en los cambios que es necesario realizar”.

Los expresidentes Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Foto: Aton.
“Ninguno de los presidentes que hemos tenido en este siglo tuvo esa profundidad. Ellos más bien se dedicaron a administrar el modelo que dejó la Constitución del 80′, el modelo neoliberal. Eso es lo que hizo Ricardo Lagos. Bachelet con todo lo simpática y lo que ella pueda ser, tampoco. Se optó por Piñera, y lo mismo ha ocurrido con el presidente actual, Gabriel Boric. Ninguno ha tenido la altura de miras como para meterse con los problemas de fondo que este país arrastra y que no ha resuelto“, afirmó.
Así, relevó que: “El problema de fondo que tiene este país, desde que nació, es que no tiene una Constitución Política que sea legítima, o sea que el mismo pueblo la haya de alguna forma elaborado y, por otro lado, que sea eficiente para resolver problemas económicos, sociales o políticos de fondo que el país viene arrastrando desde hace 200 años. Ese problema de fondo ninguno lo ha tocado ni con el pétalo de una rosa. Se intentó resolver, por eso es que estalló la ciudadanía en 2019. Fue una noche que vimos un cambio de fondo, pero ningún presidente lo ha hecho, por eso se convocó a una asamblea de constituyentes. Por eso, los políticos la hicieron fracasar. La ciudadanía se ha retirado de la política porque esos problemas no están resueltos”.
– ¿Cómo evalúa en ese sentido la propuesta de Jeannette Jara?
Las candidaturas actuales ninguna está en condiciones de atacar el problema de fondo. Los de derecha no, porque el modelo es más perfecto de lo que ellos pueden hacer. No tienen el espacio para reformas en la línea derechista o la línea neoliberal. No, el modelo es más perfecto que eso. Entonces tienen que jugar al populismo. El populismo hoy día consiste en atender nada más que los problemas de seguridad, delincuencia, los problemas de equilibrio económico.
Ninguno de ellos tiene las características de un estadista que va a atacar el problema de fondo. En consecuencia, tienen toda la probabilidad de fracasar. Y si fracasa, el presidente que salga, si es de izquierda, la gente va a votar por la derecha. Y si sale uno de derecha y fracasa, la gente va a votar por la izquierda. Las elecciones han marcado un movimiento centrípeta: votamos por Bachelet, después por Piñera, después por Bachelet, después por Piñera, después por Boric. Entonces, ahora correspondería tal vez que surgiera un presidente de derecha. Si no se va a resolver el fondo, el descontento ciudadano va a continuar. Y si va a continuar, entonces va a seguir el péndulo que ya desde el 2006 en adelante domina la política chilena.

Los candidatos presidenciales José Antonio Kast (Republicanos), Jeannette Jara (Oficialismo) y Evelyn Matthei (Chile Vamos). Foto: Aton.
Yo creo que aquí es cómo se ve Jara ante esta situación. Mi opinión personal es que Jara es una buena candidata pero por ella misma, porque tiene carácter, porque tiene inteligencia, porque tiene buena formación y es capaz de responder. Se movió muy bien en su discurso después de que ganó la primaria e inmediatamente se notó la diferencia en calidad humana respecto a todo el resto de los candidatos. Eso lo tiene. Y eso le asegura la posibilidad de ganar, a pesar que la situación está muy desfavorable para la izquierda y la centro izquierda.
Entonces, si logra imponer su capacidad individual en términos políticos, en esta situación histórica, puede ganar, siempre que ella actúe con independencia y con olfato histórico, porque si va a actuar dependiendo de los partidos y dependiendo de su partido, uno, no va a resolver nada y, dos, a lo mejor pierde la elección.
En este contexto todo depende de lo que quiera hacer Jara. Cuán profundo es su pensamiento para meterse en la historia, no en la tradición ni en lo que acuerda el Comité Político del Partido Comunista. El PC lo único que ha hecho este último tiempo es trabajar para no morir. Es decir, para mantenerse en el Congreso. Defiende la estructura, defiende el partido, defiende la cofradía. Pero trabaja para él mismo y conseguir cargos, cargos, diputaciones, senaturías ¿verdad?.
– ¿Cómo ve la relación con la ciudadanía y los movimientos sociales? Que es un sello que Jara destaca de su candidatura
Es un hecho que la ciudadanía retiró su apoyo en la clase política. Eso es un dato histórico que hay que tenerlo presente en todo momento. Yo tengo todas las estadísticas desde el año 1891 hasta el día de hoy, en cuanto a la opinión ciudadana o al parecer ciudadano respecto a la clase política que han hecho toda clase de agencias estadísticas tanto extranjeras como chilenas. Tengo todos los datos y la tendencia ha sido clarísima. El año 1991 se hizo la primera encuesta a fondo que la hizo el programa de Naciones Unidas para el desarrollo y el resultado fue, en ese año uno de la Concertación, que el 57% de la ciudadanía chilena votó que no le gusta la clase política, no la quiere, la rechaza.

La candidata presidencial, Jeannette Jara, en recorrido en el Metro Valparaíso. Sebastian Cisternas/Aton Chile
Cuando tú tienes una tendencia que dura 10 u 11 años de rechazo ciudadano a la clase política, es permanente, no es exaguante con el voto de los partidos o un voto mutante o cambiante. No, aquí la tendencia se mantiene. Y ese rechazo sigue presente en la última encuesta CEP. La última marcó clarísimo 96% o 97% de rechazo. Eso es una tendencia de fondo que hay que tomar en cuenta. Entonces, eso equivale a decir, la ciudadanía, no los movimientos sociales, la ciudadanía, se retiró del espacio público donde se desarrolla la política. No le interesa.
Entonces, aquí hay un problema de fondo, ¿qué pasa con la ciudadanía? Esa es la pregunta que hay que hacer y si la ciudadanía se ha retirado del espacio público, ¿hacia dónde se replegó?
– ¿En qué equivocó la izquierda para perder esa relación con la ciudadanía?
Es que la izquierda se jugó muchísimo por sí misma. Que ella tenía la verdad de la revolución. Que el pueblo va a ser liberado por ella. El pueblo tiene que seguirla, tiene que creer en ella. Toda esa teoría la desarrollaron los partidos políticos de izquierda desde que Arturo Alessandri Palma los salvó. ¿Por qué le levantaron una estatua a Arturo Alessandri Palma en la Plaza de la Ciudadanía? No fue el pueblo el que pidió que se levantara esa estatua. Fueron los partidos políticos de centro izquierda. Y los de derecha también estaban de acuerdo. Porque Alessandri fue el que salvó a todos los partidos políticos el año 1924 cuando los militares querían un golpe de Estado en esa oportunidad.




