Sebastián Pereira y el trasfondo de "Nada es como antes": "Es un homenaje a la resistencia de ese teatro, el que se niega a morir"

En su más reciente documental, el director relata el proceso de la compañía La Patogallina durante el desafío de adaptar una versión de "Romeo y Julieta" en formato teleserie. Esto, en plena pandemia y bajo la supervisión de Vicente Sabatini.

En su más reciente documental, el director relata el proceso de la compañía La Patogallina durante el desafío de adaptar una versión de "Romeo y Julieta" en formato teleserie. Esto, en plena pandemia y bajo la supervisión de Vicente Sabatini.

La propuesta llegó en plena pandemia, cuando el futuro era incierto y las posibilidades de volver a habitar el mundo presencial parecían cada vez más lejanas. Es en ese contexto que las y los integrantes de la emblemática compañía de teatro La Patogallina recibieron la invitación para montar el clásico de “Romeo y Julieta“.

Una versión que, sin embargo, no estaba exenta de desafíos. Y es que el texto —traducido por el poeta Pablo Neruda— debía ser adaptado en formato de teleserie para el reconocido director Vicente Sabatini, en un proceso marcado por una serie de traspiés que se enfrentaron al proceso artístico.

Esa es la historia que sigue la cámara del director Sebastián Pereira en “Nada es como antes“, la más reciente película del chileno que aterrizó en salas chilenas durante el mes de agosto, de la mano de Miradoc.

Documental que no solo se centra en lo tragicómico de los altibajos vividos por la Patogallina, sino que, además, se instala desde la conciencia de quien observa los procesos artísticos a sabiendas de su valor identitario y cultural.

Sebastián Pereira, director.

Sebastián Pereira, director de “Nada es como antes”.

Creo que todo pasa por mi cercanía con el teatro“, confesó el cineasta a pocos días de la premiere del filme, realizada en el Centro Cultural CEINA. “Siempre he tenido una relación muy cercana con el teatro, desde muy chico. Primero como espectador y luego también como trabajador de las artes escénicas. Fui parte de varias compañías de teatro, y teniendo esa relación tan próxima y siendo, además, cineasta, me pareció que era muy importante comenzar a hacer archivo de teatro, memoria audiovisual de los archivos teatrales que existían, como Fundación Teatro a Mil“.

Así fue como Pereira llegó a ser uno de los gestores de teatroamil.tv, plataforma digital fundada bajo el alero del certamen y que le ayudó a estrechar el vínculo con varias de las compañías que admiraba. “Después, cuando empecé a hacer más videos, microdocumentales, y en general a trabajar más la memoria teatral audiovisual, me fui vinculando con compañías que no conocía desde tan adentro, como el Teatro Aleph. También hice un microdocumental de La Patogallina, de una obra de teatro callejero que presentaron para inaugurar un Santiago a Mil”, recordó sobre esas relaciones, que de manera bastante natural decantaron en el registro de este proceso.

Me sorprendió mucho lo que estaba pasando con La Patogallina: cómo trabajaban en ese espacio frente al Cementerio, en Recoleta, en esas columnatas que usaban como talleres. Tenían distintos espacios, música, escenografía, carpintería… Atravesaban el oficio teatral como si fuera un espacio que pareciera que no existe hoy en Chile, o que se ha perdido”, afirmó el director.

Un homenaje al teatro chileno

Sin embargo, el cineasta también señaló que parte de la decisión de seguir al proyecto de la Patogallina igualmente tuvo que ver con la forma en que dicha compañía se alza como un reflejo de las virtudes que caracterizan al teatro nacional, erguido por propuestas hermanas como El Gran Circo Teatro, y que realzan una vocación popular que se vincula profundamente al arte callejero.

Es muy interesante mirar cómo esa identidad tiene que ver mucho con la cercanía con el público, con lo popular. Es un teatro abierto, callejero, que interviene espacios. Eso me recuerda al Gran Circo Teatro, que tenía una carpa en Vicuña Mackenna. Fui muchas veces, y ese lugar ya no existe. La Patogallina en mí suscitaba algo de nostalgia por esa identidad de trabajo del oficio muy particular, donde todas esas personas que están haciendo todos esos trabajos también son los que están en escena después”, expresó Pereira.

“La operación de la ejecución, todo el levantamiento de la escena en términos de la carpintería, de cómo se trabaja… Son obreros de su propia obra, pero luego son los mismos que están actuando sobre los elementos que construyeron. Y eso me hace pensar en algo muy propio teatro, y es que se levanta mucho desde esos grupos de colectivos, de personas que lo empujan y que, en el fondo, cuando uno les pregunta por qué están haciendo lo que hacen tal vez no está mucho la respuesta”, sumó el audiovisual.

Frame de Vicente Sabatini durante el rodaje de "Nada es como antes", película.

“Nada es como antes”, película.

Algo que, para el director, resulta “muy artístico y poético al mismo tiempo el sin razón de estar en eso que están haciendo. Es muy maravilloso porque llegan a muchas partes y a muchos espectadores también. El acento está puesto en La Patogallina, pero es algo que representa un espacio del teatro chileno que no quisiera que dejara de existir. Me gustaría que ese trabajo colectivo quedara siempre en la memoria. Me da una suerte de angustia pensar que en el teatro siempre hay algo que se acaba inmediatamente. Uno está en el presente cuando ve una obra, en el aquí y ahora, y cuando dejas de verla no queda más que esa experiencia que viste”.

“Eso, para mí, es algo muy misterioso y mágico del teatro, porque la gente sigue haciéndolo, con mucha precariedad y trabajo. Y no es desde la romantización de esa precariedad, pero hay una cosa también de rebeldía. Porque si no fuera de esa forma, no sería tan contestatario. El teatro es tan político porque esa es la forma que tiene de hacerse, porque sale de las vísceras y viene de un lugar súper desde la necesidad. No son solamente obras por hacerlas, sino que emergen de una necesidad del grupo, del colectivo, de decir, de contestar, de manifestar algo”, expresó Pereira.

"Nada es como antes", película.

“Nada es como antes”, película.

Por todo lo anterior es que reconoce en “Nada es como antes” una suerte de soporte audiovisual que deja registro de los procesos creativos que subyacen a las artes escénicas nacionales. Esto, con el objetivo no solo de asentar un patrimonio archivístico, sino de generar, al mismo tiempo, un material que pueda inspirar y preservar la identidad del teatro nacional en las próximas generaciones de artistas.

Es dejar, en un documento, una compañía que puede generar una inspiración al futuro artístico de las artes escénicas. Porque a mí me hubiese encantado ver películas sobre procesos de compañías pasadas. Y aunque hay algunos registros valiosos, y por eso también mi interés de registrar esos procesos, porque cuando te gusta el teatro te interesa ver esos procesos, cómo se hacían las obras, el trabajo de compañías como la de Andrés Pérez; tampoco tenemos mucho”, realzó el cineasta.

“Para mí, es un gesto con La Patogallina, pero también una acción respecto a los procesos del teatro en general en Chile. La Patogallina es un pretexto para hablar de lo que ocurre en la escena de las compañías de teatro a nivel nacional porque, de alguna forma, es una que se sostiene, que ha logrado resistir el tiempo. Pero también hay otras que viven otro tipo de situaciones más difíciles y están resistiendo de otras maneras. Entonces, para mí es una acción respecto a la dificultad de tener una compañía en este país. Pero, al mismo tiempo, es un homenaje a la resistencia de ese teatro, el que se niega a morir“, concluyó Pereira.

"Nada es como antes", película.

“Nada es como antes”, película.





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