Entre la condena internacional y tensiones internas: Israel detalla planes para colonizar Cisjordania

Las tropas israelíes buscan a Hamás entre una población atrapada por el hambre y los bombardeos. A su vez, en Jerusalén, Netanyahu apuesta por una escalada sin precedentes: moviliza a 60 mil reservistas, pese a las advertencias del Ejército.

Las tropas israelíes buscan a Hamás entre una población atrapada por el hambre y los bombardeos. A su vez, en Jerusalén, Netanyahu apuesta por una escalada sin precedentes: moviliza a 60 mil reservistas, pese a las advertencias del Ejército.

Nota: Se les llama judíos israelíes a quienes son parte del más del 70% de la población de Israel; el resto son los conocidos como árabes israelíes, básicamente palestinos que viven dentro de Israel como ciudadanos de “segunda clase”.

Israel dio un paso decisivo en su ofensiva sobre Gaza. Las fuerzas terrestres y aéreas comenzaron a avanzar dentro de la ciudad, considerada por el propio gobierno de Benjamín Netanyahu como el último bastión político y militar del grupo armado Hamás.

Según las autoridades israelíes, en la Ciudad de Gaza todavía se esconde una vasta red de túneles en los que se refugiarían los miembros restantes del grupo armado.

Los ataques actualmente se concentran en barrios como Zeitoun y Shijaiyah, al oeste de la ciudad, zonas en las que las tropas israelíes han entrado y salido repetidamente desde el inicio de la ofensiva. Pero la diferencia ahora es que la operación bautizada como Carros de Gedeón 2 se presenta como el asalto final.

La ciudad de Gaza, sin embargo, es más que un objetivo militar. Allí se refugiaban hasta hace pocos días cerca de un millón de civiles palestinos. Muchos de ellos todavía siguen atrapados en el corazón de una ciudad en ruinas y escombros que ocultan los cuerpos de cientos de inocentes.

Ataques Israelíes sobre edificios en Gaza mientras un niño intenta escapar

Niño palestino corriendo de los ataques aéreos sobre un edificio en Gaza. Vía X@mhdksafa 04/09/2025.

Pero quienes siguen intentando escapar de los bombardeos y los ataques terrestres enfrentan otra amenaza más terrible que la violencia de los combates, una hambruna declarada y creciente.

Israel anunció que suspendió las entregas de ayuda lanzada desde el aire y también las pausas tácticas que permitían el ingreso de camiones con suministros de ayuda humanitaria. Lo que resulta una verdadera tragedia para los cientos de miles de palestinos que luchan contra el hambre y las enfermedades.

El resultado de estas decisiones israelíes deja un escenario verdaderamente trágico. Ya son aproximadamente 370 palestinos los que han muerto por hambre, entre ellos, más de 130 eran niños y niñas. Solo en las últimas 24 horas, tres personas fallecieron por desnutrición.

El Ministerio de Salud de Gaza reportó en su más reciente informe cifras devastadoras: más de 64 mil muertos y 160 mil heridos desde el 7 de octubre de 2023, cuando comenzó la ofensiva israelí tras el ataque de Hamás. Y la cifra sigue en aumento cada minuto que pasa.

Lactante de palestina fallecida por la hambruna

Una pequeña lactante palestina muerta por inanición. Vía X@7MohammedKhaled 02/09/2025.

En este escenario, Netanyahu anunció la movilización de 60 mil soldados reservistas adicionales y la extensión del servicio a otros 20 mil, con la idea de ampliar la ofensiva. Pero la medida no solo ha generado rechazo internacional, también está provocando una fractura dentro de Israel.

El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, se enfrentó directamente al primer ministro, pues insiste que aceptar la propuesta de alto el fuego presentado por Egipto y Catar, que Hamás ya aceptó, es una salida viable. Además, advirtió que una invasión total significaría una ocupación militar completa de Gaza, con todo el peso de administrar a una población exhausta cayendo sobre las Fuerzas de Defensa de Israel. Pero Netanyahu, apoyado por sus ministros ultraderechistas, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, desestimó esa advertencia.

Las tensiones no terminan ahí. Un grupo de reservistas anunció que se negará a presentarse al servicio, acusando a Netanyahu de sabotear las negociaciones para liberar a los rehenes.

A ello se suma la presión de los familiares de los cautivos, que llevan meses protestando en las calles contra el primer ministro. Según encuestas, en marzo de este año más del 70% de los israelíes creía que Netanyahu debería renunciar. Ahora, ese porcentaje creció. Pero, al mismo tiempo, tres de cada cuatro judíos israelíes dicen estar de acuerdo con la idea de que no hay civiles inocentes en Gaza. Esto refleja una paradoja sobre que las protestas internas no son necesariamente por Palestina o el genocidio, sino por la gestión del conflicto y la seguridad de los rehenes.

Avanza el plan de anexar Cisjordania

El mapa político en Cisjordania también se está transformando. El Parlamento israelí aprobó en agosto, de forma simbólica, la anexión de ese territorio. Y ahora, el ministro de finanzas, pero con atribuciones del ministerio de defensa para los colonos en Cisjordania, Bezalel Smotrich, presentó un plan para formalizar esa anexión sobre un 82% del territorio ocupado. Con un discurso claro: “Máximo territorio y mínima población palestina”. Un proyecto que amenaza con destruir de raíz cualquier posibilidad de un Estado palestino.

El presidente del Partido Sionista Religioso pidió el miércoles a Netanyahu, la anexión de la Cisjordania ocupada y el establecimiento de una “clara mayoría judía” en dicho territorio palestino.

Nuevo mapa del plan de colonización de Cisjordania por parte de Smotrich

Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas de Israel y máxima autoridad israelí sobre las colonias en Cisjordania muestra el mapa del nuevo plan de colonización.

“Judea y Samaria (el nombre bíblico que muchos, incluidos las autoridades, israelíes usan para referirse a Cisjordania) no son territorios disputados, sino la herencia de nuestros antepasados durante generaciones. No hay ni habrá nunca un Estado palestino en nuestro territorio”, aseguró Smotrich.

El plan se combina con la expansión del proyecto de colonización conocido como “E1”, que dividiría Cisjordania en dos, aislando Jerusalén Este y volviendo inviable la continuidad territorial de Palestina como Estado.

Esto ocurre justo cuando varios países, entre ellos Reino Unido, Francia, Australia y Canadá, preparan el reconocimiento oficial del Estado palestino durante la Asamblea General de Naciones Unidas de este mes. Un movimiento simbólico, pero con fuertes implicancias diplomáticas. Palestina ya es “Estado observador” en la ONU desde 2012, pero cada nuevo reconocimiento refuerza su legitimidad, abre la puerta a más participación en organismos internacionales, al tiempo que incrementa la presión sobre Israel.

Para Netanyahu, sin embargo, la prioridad es cerrar las operaciones en Gaza con una victoria que pueda vender internamente. De hecho, él mismo lo dijo en un mensaje a los soldados en la previa del inicio de la operación sobre el enclave palestino “lo que comenzó en Gaza debe terminar en Gaza”.

Pero el costo de esa decisión es cada día más alto, decenas de miles de muertos, una población viviendo hambruna, divisiones internas en Israel, condena casi unánime en el extranjero y una creciente presión diplomática por el reconocimiento de Palestina.

El conflicto se juega hoy en las ruinas de la ciudad de Gaza, pero sus consecuencias están redibujando no solo el mapa del Medio Oriente, sino también la manera en que la comunidad internacional se posiciona frente al futuro de Palestina e Israel.





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