Mono González, Premio Nacional de Artes Plásticas 2025: "Es el reconocimiento de la academia a un trabajo que viene del territorio"

El muralista y fundador de la Brigada Ramona Parra es el nuevo galardonado en el área. Fundamental distinción que por primera vez reconoce lo que el mismo González define como un arte callejero, profundamente vinculado con la historia país.

El muralista y fundador de la Brigada Ramona Parra es el nuevo galardonado en el área. Fundamental distinción que por primera vez reconoce lo que el mismo González define como un arte callejero, profundamente vinculado con la historia país.

La carrera de Alejandro “Mono” González reúne todos los méritos necesarios para ser reconocida transversalmente. Formado en la Universidad de Chile, desde muy joven comenzó a perfilarse como uno de los nombres más relevantes del muralismo chileno. Lo anterior, gracias a un trabajo que lo llevó a ser uno de los fundadores de la Brigada Ramona Parra (BRP) a fines de la década de los sesenta.

Un colectivo desde el cual se levantó una verdadera escuela para las artes visuales chilenas, y cuya identidad viste los muros de espacios tan cotidianos y centrales para la vida de la ciudad como el Metro de Santiago o el Estadio Nacional. Todo, desde la convicción de que las artes deben ser democratizadas.

Así es como este 2025 —y a 57 años de la creación de la BRP— el jurado designado por el Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio definió a González como el nuevo Premio Nacional de Artes Plásticas. El galardón más importante a nivel local y que, para el Mono, marca un antes y un después. “Es el reconocimiento desde la academia a un trabajo que viene desde abajo, desde el territorio“, comentó con emoción desde México, confesando que se trata de un premio que recibe “con mucho pudor porque no es solo a la persona, sino también a una trayectoria, a una historia. Y me da más pudor todavía asumir e involucrar todo eso, porque es mucho y es fuerte”.

“Me parece importante porque se produjo una discusión relevante en el jurado, en el sentido de tener que determinar un premio no por fuera de la academia, pero sí que es muy apetecido desde ella por muchos artistas que realmente se lo merecen”, sumó González.

Sin embargo, añadió que “esto no es un problema de competencia, sino de cómo plasmamos la cultura o una visión del arte a nivel país. Son tantas las cosas que están involucradas que, al final, se me enredan mucho. Pero creo que la fundamentación está en eso: en visibilizar un arte popular que viene desde la calle, pero que además está involucrado en la historia”.

El muralista Mono González, que será parte de la Delegación de la U. de Chile que será parte de la FILUNI.

Delegación de la U. de Chile que será parte de la FILUNI. Foto: Uchile.

Habitar el colectivo

Al momento de aceptar este reconocimiento anunciado por la voz de la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo, Mono hizo un particular hincapié en el carácter colectivo que subyace al arte popular.

Aquí hay un concepto bien interesante del que creo que la gente todavía no se da mucha cuenta. Y tiene que ver con que el taller, en la calle, es abierto. No es el trabajo de un artista que está en su lugar no de confort, porque uno cuando está creando sufre. Pero en la calle también, y peor todavía, porque tenemos que trabajar con colectivos, ir al territorio, pasar frío, hambre, de todo. O sea, es abierto, a diferencia de trabajar en la intimidad, en lugares cerrados”, comparó.

“También tiene que ver con una actitud como ser humano en la creación. Y no es fácil. El despertar del arte urbano viene desde los años 60 y corresponde al periodo en que nosotros iniciamos la BRP, donde hubo cambios a nivel mundial. El teatro callejero sale por ese mismo tiempo a la calle, las performances, los happenings… Ahí es cuando el arte urbano florece. Pero hay que recordar que estamos hablando de Chile, que está en la punta del cerro, al sur de América, en una época donde no había una globalización como hoy”, contextualizó González.

Algo que demuestra la relevancia histórica de lo que sucedía en las artes chilenas por esos años: “Si uno analiza históricamente ese desarrollo se da cuenta de que allá, al fondo, entre la cordillera de los Andes y el Pacífico, en la punta de América del Sur, estaba sucediendo lo mismo que en otras partes del mundo. Estábamos al día con lo que pasaba globalmente. O sea, éramos parte de la historia en ese mismo momento”, recordó.

Sobre dicha actitud que reviste a la creación, el Mono explicó que su decisión de establecer su taller en el persa Biobío, uno de los sectores populares más emblemáticos de la capital, se condice con ese impulso: “Más que un gesto, es una actitud de vida.  Y ahí está la diferencia. El mural en el que nosotros crecimos y que pintamos en la calle tiene que ver con cómo provocamos la vista del espectador en un muro, donde se incita, se promueve, se muestra poniendo acento en elementos como los colores. En el fondo, la galería en el persa igualmente es una provocación a la vista del espectador, de ese que va a tomar café, a pasear o a cachurear, y se encuentra con esto. También se encuentran con el mural”, comentó.

“Se produce un diálogo. Ahí converso todo el día. Yo digo que es parecido a un púlpito. Es como estar ahí, arriba. De eso se trata”, afirmó.

El muralista Mono González pintando los primeros trazos de un mural.

Mono González, muralista. Foto: Universidad de Chile.

Arte y memoria

A pocos días de una nueva conmemoración del 11 de septiembre, González compartió una reflexión en torno a la relevancia de sostener la memoria histórica y el espíritu comunitario que caracterizó a proyectos como la BRP. “Creo que como sociedad tenemos que aprender algo. Nos encontramos viviendo un momento muy difícil en Chile. También tiene que ver con una señal político-cultural, en el sentido del negacionismo. Estamos a 52 años de lo que fue el Golpe y hemos tenido bastantes derrotas. Quisimos cambiar la constitución y no pudimos, seguimos pegados a la misma. O sea, hay cosas que en democracia hemos querido cambiar y no hemos podido. Pero, además, hay ciertos avances de la ultraderecha“, alertó el muralista.

“Si hablamos como ciudadanos, y en lo político, este Premio Nacional también es una señal de una actitud de vida, de cultura y de injerencia, en que el creador y el arte que está en la calle, en el territorio, en un muro, en la ciudad, también son ciudadanos. De alguna manera, es un arte político en ese sentido. Pero no panfletario, sino uno que está creando para construir una sociedad sensible. Por lo tanto, en este premio están involucradas muchas señales que tienen que ver con cómo la academia hoy está reconociendo y, en ese reconocimiento, dando un respaldo a una actitud de creación artística desde el territorio y que nutre a la sociedad, porque es ahí donde está”, manifestó González.

“La academia mira y dice: ‘oye, fíjense, pongan atención en esta historia, en esta bitácora de murales que han pintado, que no son artistas, pero que son una expresión popular’. Eso ya es inherente al patrimonio visual del país, lo que es importante. Va mucho más allá de la vanguardia. Se está construyendo país a través de los muros. Y esa es también una señal tanto para los que fueron parte del jurado como para los que estuvieron de acuerdo o en desacuerdo con su decisión”, añadió.

Por último, afirmó que “hay una gran gratitud a la Universidad de Chile y a las casas de estudio que votaron y patrocinaron esta candidatura, que no es de una persona, sino de muchas que sintieron que había que reflexionar y visibilizar, a través de esta postulación, una cultura y una visión de cultura popular“.

Mono González, muralista.

Mono González, muralista.





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