Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela atraviesan uno de sus momentos más tensos en décadas. Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, Washington intensificó su presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, acusándolo de liderar redes criminales vinculadas al narcotráfico y de violar sistemáticamente los derechos humanos.
En respuesta, Caracas denunció una campaña internacional de desestabilización y movilizó a sus fuerzas armadas, advirtiendo sobre una posible intervención militar encubierta bajo el pretexto de operaciones antinarcóticos.
Mientras la Casa Blanca insiste en que se trata de una operación contra el tráfico de drogas, el gobierno venezolano sostiene que enfrenta “la mayor amenaza continental en un siglo”. En este contexto, Radio y Diario Universidad de Chile se comunicó con el ex embajador de Chile en Venezuela, Jaime Gazmuri, quién sostuvo que una intervención militar directa parece una posibilidad remota.
— ¿Qué tan probable considera una intervención militar directa de Estados Unidos en Venezuela?
La verdad es que Trump es bastante impredecible, pero yo tengo la impresión de que una intervención militar masiva y directa es muy altamente improbable. De hecho, todo el despliegue militar que ha hecho en el Caribe, que incluyen cinco destructores, cantidad de aviones que deberían estar en Puerto Rico, son una gran parafernalia militar, pero si uno mira el detalle, hay dos mil doscientos infantes de marina. Eso no permite una invasión.

Puede haber blancos específicos, un poco lo que ocurrió el otro día con la destrucción de esta lancha donde murieron once personas, pero tengo la impresión de que una invasión en forma, como ha hecho Estados Unidos en el Caribe en otras ocasiones, bueno, en los sesenta fue República Dominicana, la última fue en Panamá, una operación de ese tipo yo la veo altamente improbable.
— ¿En el caso de que ocurriera una intervención, qué consecuencias tendría en Venezuela para la situación política y social dentro del país?
Es impredecible, sería un drama para América Latina, no solo para Venezuela, porque la verdad es que hemos logrado con mucha dificultad que América Latina sea una zona de paz, una de las pocas que hay en el mundo y eso significaría entrar en un conflicto bélico de desenlace muy improbable que solo traería destrucción.
— ¿Cuál cree usted que debería ser la posición de la comunidad latinoamericana de naciones?
Rechazo absoluto a la intervención extranjera militar de cualquier potencia en el área, y en eso creo que tenemos que ser absolutamente claros, al margen de que la situación del pueblo venezolano y la dictadura de Maduro es también un problema mayor para Venezuela.
Es un problema que debería importarnos a todos, pero la solución para que Venezuela recupere su tradición democrática y sea un factor también de paz y de progreso en la región tiene que surgir del pueblo venezolano y no de una intervención militar extranjera.

Lo único que hace Estados Unidos con estas maniobras yo creo que es fortalecer a Maduro, porque apela al patriotismo venezolano de un pueblo que mayoritariamente lo que quiere es que se vaya. Eso es lo que expresó la elección que Maduro desconoció.
Esa política la han intentado 60 años en Cuba y lo único que han hecho es reforzar el régimen cubano. En la comunidad latinoamericana no tenemos otra alternativa que el rechazo completo, porque viola el derecho internacional y además es ineficaz, no cumple el objetivo que supuestamente persigue.
— ¿Hasta el momento cree que se ha logrado este rechazo completo?
No, porque todavía hay algunos países en América Latina que o por miedo o por convicción están revertiendo lo que ha sido una conducta permanente desde América Latina en los últimos 30 años.
Por lo menos en el caso del gobierno argentino, Javier Milei ha alineado completamente a Argentina con la política de Trump. Bukele es un aliado.

Yo tengo la impresión de que los países más grandes y los demás, yo espero, mantendrán una política de principios. El derecho internacional es fundamental mantenerlo, sobre todo para los países medianos como nosotros, pequeños como otros. Lo que pase en Venezuela debe ser obra del pueblo venezolano
Nosotros los chilenos tenemos la experiencia, nunca llamamos al boicot internacional contra Pinochet -porque sabíamos que eso perjudicaba al pueblo de Chile-, pero sí a la solidaridad internacional que nos ayudara al esfuerzo interno por liberarnos de la dictadura. Es lo mismo que le corresponde hoy día hacer al pueblo venezolano.






