Italia como modelo: las luces y sombras del plan migratorio que inspira a Kast

José Antonio Kast se reunió en Italia con Giorgia Meloni para conocer sus políticas migratorias. Busca replicar en Chile medidas de cierre de fronteras y deportaciones, aunque la experiencia italiana muestra altos costos y efectividad limitada.

José Antonio Kast se reunió en Italia con Giorgia Meloni para conocer sus políticas migratorias. Busca replicar en Chile medidas de cierre de fronteras y deportaciones, aunque la experiencia italiana muestra altos costos y efectividad limitada.

A inicios de semana, y mientras en nuestro país se celebran las fiestas patrias, el candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, viajó a Italia para sostener una reunión con la Primera Ministra de ese país, Giorgia Meloni.

Ambos líderes de la ultraderecha y el conservadurismo internacional compartieron un encuentro que giró, principalmente, en torno a las políticas migratorias aplicadas en Italia desde la llegada de Meloni al poder en 2022. Desde entonces, su gobierno ha buscado restringir el ingreso de migrantes, endurecer los requisitos de residencia y aumentar las deportaciones, especialmente hacia países africanos.

Kast no escondió su interés en trasladar esta experiencia a Chile. Según sus propias palabras, se trata de “políticas muy duras, pero eficaces y eficientes”, y adelantó que la próxima semana dará a conocer “medidas claras y concretas para cerrar las fronteras, detener a quienes ingresan irregularmente e impulsar la salida de miles de inmigrantes ilegales”.

José Antonio Kast junto a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Imagen: Partido Republicano

José Antonio Kast junto a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Imagen: Partido Republicano

¿Qué significan estas políticas en Italia?

Meloni ha puesto el tema migratorio en el centro de su agenda. Una de las medidas más significativas fue el llamado Decreto Cutro, aprobado tras el naufragio ocurrido en 2023 frente a las costas de Crotone, donde 94 migrantes murieron. Esta normativa redujo drásticamente el acceso a la llamada “protección especial”, eliminando criterios humanitarios como los vínculos familiares o la inserción social, elevando las penas para traficantes de personas hasta los 30 años de cárcel en caso de muertes.

Además, impuso límites severos a las operaciones de rescate de las ONG en el Mediterráneo, obligando a los barcos a atracar en puertos lejanos o prohibiéndoles realizar múltiples rescates en un mismo viaje.

En paralelo, el gobierno italiano declaró el “estado de emergencia migratorio”, lo que permitió agilizar la construcción de centros de detención, acelerar expulsiones y reforzar el despliegue militar y policial en la frontera.

La estrategia también ha buscado externalizar las fronteras mediante acuerdos con otros países. Con Túnez, la cooperación se ha enfocado en frenar las salidas de embarcaciones a cambio de ayuda financiera de la Unión Europea. Sin embargo, este acuerdo ha derivado en abusos graves, detenciones arbitrarias, expulsiones masivas al desierto y violencia contra migrantes que han sido documentados por organismos internacionales. Y con una negativa insistente de Túnez de convertirse en una ruta de migrantes.

Con Albania, por otro lado, el plan contemplaba la construcción de dos centros de detención para procesar hasta 3 mil solicitudes de asilo mensuales. Pero el proyecto se ha visto trabado por bloqueos legales y, sobre todo, por su altísimo costo. Solo en 2025, Italia ha gastado más de 100 mil euros diarios en estas instalaciones, muchas veces vacías o subutilizadas.

Y pese a todo este endurecimiento, las cifras muestran que la migración irregular no se ha detenido y que, en cambio, las muertes han aumentado. Durante este año, la Organización Internacional para las Migraciones documentó más de 500 fallecimientos en el Mediterráneo solo en el primer semestre del año. Además, aunque las llegadas disminuyeron en 2024 respecto al pico de 2023, la tendencia ya comenzó a repuntar.

Barcazas de migrantes frente a las costas italianas. Vía X@EuropeanPan 12/04/2023

Barcazas de migrantes frente a las costas italianas. Vía X@EuropeanPan 12/04/2023

Paradójicamente, al mismo tiempo que Meloni dice cerrar la puerta a la migración, su gobierno ha abierto más vías para la migración. Con un nuevo Decreto de Flujos, Italia ha entregado miles de permisos de trabajo a extranjeros en sectores clave como salud, construcción, agricultura y en general en todas esas aéreas donde hace falta mano de obra barata para sostener la economía. En otras palabras, una política dura desde las declaraciones con la migración irregular, pero pragmática con la que la economía necesita.

José Antonio Kast, en cambio, asegura que este modelo “ha devuelto la seguridad a las familias italianas” y que Chile debería seguir ese camino. Pero los datos no son del todo concluyentes. La relación entre inmigración y criminalidad sigue siendo objeto de debate en Italia, y no hay pruebas claras de que la seguridad pública haya mejorado a raíz de estas medidas.

Aquí está el punto clave: ¿es posible aplicar el modelo italiano en Chile?

Los contextos son muy distintos. En Italia, la migración llega principalmente por mar. En Chile, en cambio, la mayoría de los ingresos irregulares se producen a pie por el desierto del norte, a través de pasos no habilitados. Además, las capacidades institucionales y los recursos disponibles no se comparan.

Expertos coinciden en que la idea de “cerrar las fronteras” puede sonar popular políticamente, pero es extremadamente costosa y con escasa efectividad real. La experiencia internacional muestra que los migrantes siempre encuentran nuevas rutas, más peligrosas y difíciles de controlar, lo que termina saturando la logística del Estado y aumentando los riesgos humanitarios.

Colchane, 18 febrero 2022. Con estado de excepción en la comuna fronteriza se intenta controlar la migración en el norte del país. Cientos de personas intentan cruzar desde Bolivia a Chile durante la crisis migratoria que vive el continente sud americano. Alex Diaz/Aton Chile

Colchane, 18 febrero 2022. Foto: Alex Diaz/Aton Chile

En definitiva, la visita de Kast a Italia y su encuentro con Meloni refuerzan un discurso político duro contra la inmigración irregular. Pero cuando se examina con detalle, la experiencia italiana revela más sombras que luces, altos costos, limitada efectividad y un fuerte cuestionamiento en materia de derechos humanos.

El debate, ahora, queda abierto en Chile: ¿es viable replicar este modelo o es solo una estrategia electoral de alto impacto simbólico, pero de baja efectividad práctica?





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