El impredecible viraje de Trump genera alivio en Kiev y desconcierto en Europa

El presidente estadounidense aseguró que Ucrania podría recuperar sus fronteras originales, incluso Crimea, en un cambio total de su postura anterior que replantea la estrategia occidental frente al conflicto.

El presidente estadounidense aseguró que Ucrania podría recuperar sus fronteras originales, incluso Crimea, en un cambio total de su postura anterior que replantea la estrategia occidental frente al conflicto.

En medio de la celebración de la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas, entre discursos solemnes y encuentros bilaterales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sorprender al mundo. Fiel a su estilo, dio un giro radical e inesperado en sus posiciones frente a la guerra en Ucrania.

Trump, quien había defendido hace apenas unas semanas la necesidad de que Kiev hiciera concesiones territoriales a Rusia como única vía para alcanzar la paz, ahora asegura lo contrario, que Ucrania podría recuperar sus fronteras originales de 1991, incluyendo Crimea. Un cambio de postura tan brusco como llamativo, que reconfigura, al menos en el terreno discursivo, el panorama diplomático de este conflicto.

En el marco de las múltiples reuniones que acompañan a la Asamblea General de la ONU. Allí, Trump se presentó junto al presidente ucraniano, Volodímir Zelensky. En un tono sorprendentemente favorable hacia Kiev, el mandatario estadounidense partió cuestionando la economía rusa, asegurando que se encuentra en “pleno colapso”. Felicitó incluso a los ucranianos por haber detenido lo que describió como un avance militar ruso que “se suponía iba a ser rápido, pero que terminó demostrando que Rusia no está quedando bien parada”.

Volodomir Zelensky junto a Donald Trump en la asamblea general de Naciones Unidas

Volodomir Zelensky junto a Donald Trump en la asamblea general de Naciones Unidas. Vía X @WhiteHouse 23/09/2025.

Y fue más allá. Dijo que “parece que esto no va a terminar pronto”, una frase que choca frontalmente con una de las promesas más recordadas de su última campaña presidencial, aquella en que aseguró que podía terminar la guerra en Ucrania en un solo día.

Como si no bastara con el giro de sus declaraciones públicas, el jefe de la Casa Blanca reforzó su mensaje a través de su red social, Truth Social. Allí escribió que, tras ser informado de la situación real en el terreno, cree que Ucrania no solo puede recuperar sus fronteras originales, sino quizás incluso más que eso. Afirmó que con tiempo, paciencia y el apoyo financiero de Europa y la OTAN, Kiev podría restablecer su integridad territorial.

Con tono desafiante, el presidente estadounidense calificó a Rusia de “tigre de papel”, señalando que un verdadero poderío militar habría ganado esta guerra en menos de una semana. Y remató advirtiendo que “Putin y Rusia están en grandes problemas económicos. Es momento de que Ucrania actúe”.

Este viraje resulta aún más sorpresivo si recordamos que hace pocas semanas el propio Trump defendía una negociación que implicaba posibles intercambios de territorios, pues consideraba que Ucrania no tenía ninguna opción de alcanzar la victoria militar. Sin embargo, ahora habla de “ganar”, palabra que hasta este momento había evitado en toda referencia a Kiev.

Zelensky, por su parte, no ocultó la sorpresa ni la satisfacción. En un tono optimista, aseguró que el mensaje de Trump representa “un gran punto de inflexión, muy positivo” para su país.

La reacción en Europa fue también de alivio. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró que trabajan para cortar totalmente las compras de energía rusa antes de fin de año. Y la representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó las palabras del mandatario norteamericano como “un pronunciamiento muy potente que no habíamos escuchado hasta ahora”.

Trump junto a los líderes europeos, en una imágen simbolica de asimetría entre UE y US

Trump junto a los líderes europeos, en una imagen simbólica de asimetría entre UE y US. Vía X @WhiteHouse 19/09/2025.

No obstante, no todos recibieron este cambio de la misma manera. Varios dirigentes europeos mostraron desconcierto, temiendo que esta retórica sea, en realidad, la antesala de una estrategia para restablecer algún tipo de relación comercial y diplomática con Moscú, un objetivo al que Trump nunca ha renunciado del todo y que Putin también ha insinuado en diversas ocasiones.

Lo cierto es que la relación personal entre Trump y Zelensky ha dado un vuelco drástico en lo que va del año. Basta recordar el episodio de febrero, cuando el mandatario ucraniano fue prácticamente echado de la Casa Blanca. En esa ocasión, Trump lo acusó de “jugar con la Tercera Guerra Mundial”, lo describió como un “dictador sin elecciones” y le reprochó ser un líder con un supuesto cuatro por ciento de aprobación, cifras que no se correspondían con las encuestas reales. También lo acusó de mendigar ayuda y de no mostrar gratitud hacia Estados Unidos. Zelensky, en respuesta, dijo entonces que Trump vivía en una “burbuja de desinformación” rusa.

Esa misma visión quedó de manifiesto en la polémica reunión de Trump con Putin en Alaska, donde defendió que la paz solo sería posible si Ucrania renunciaba a parte de su territorio. Sin embargo, desde aquel tenso momento, la relación entre Kiev y Washington bajo la administración Trump ha transitado lentamente hacia un punto de mayor acercamiento.

Hoy Zelensky reconoce públicamente que ha conversado con Trump sobre cómo alcanzar la paz y que discutieron, en sus palabras, “algunas buenas ideas”. Para el líder ucraniano, Trump es una figura clave que tiene capacidad real de influir en el desenlace del conflicto.

Trump, en paralelo, ha dicho que continuará suministrando armas a la OTAN “para que haga lo que quiera con ellas”, un mensaje ambiguo que alimenta tanto las esperanzas como las dudas de los aliados. Ante la Asamblea General, insistió en que pensaba que la guerra iba a ser la más fácil de terminar, pero evitó dar detalles sobre eventuales negociaciones con Rusia, limitándose a responder que “lo hará saber dentro de un mes”.

En su intervención, también apuntó contra China e India, a las que acusó de ser “financiadores” de la guerra, y criticó a países europeos por seguir comprando energía rusa. Incluso, aseguró que si él hablara directamente con el primer ministro húngaro Viktor Orbán, este dejaría de hacerlo.

Donald Trump en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas

Donald Trump en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Vía X@WhiteHouse 23/09/2025.

Desde Moscú, la respuesta no tardó. El portavoz Dmitri Peskov calificó de errónea la tesis de que Ucrania pueda recuperar los territorios perdidos. Insistió en que la economía rusa conserva su estabilidad y predictibilidad pese a las sanciones, y negó que el país esté al borde del colapso. Respondió directamente a Trump al señalar que “Rusia no es un tigre de papel. Rusia es un oso real, y los osos de papel no existen”.

Peskov, no obstante, trató de suavizar la tensión al remarcar que Putin sigue valorando la disposición de Trump a ayudar y trabajar juntos para encontrar soluciones. Reiteró además que el mandatario ruso está dispuesto a reunirse con Zelensky en cualquier momento, siempre que haya preparativos serios.

Mientras tanto, los hechos en el terreno siguen mostrando una realidad preocupante. En las últimas semanas, drones rusos han sido avistados en espacio aéreo de Polonia y Dinamarca, obligando incluso a cerrar aeropuertos. Europa lo denunció como una violación flagrante, mientras que el Kremlin lo atribuyó a errores derivados de interferencias electrónicas. También tres cazas MiG-31 fueron vistos este fin de semana pasado sobrevolando Estonia, provocando nuevas alertas en la OTAN.

Zelensky, aprovechando el contexto, advirtió que Moldavia podría ser el próximo objetivo del Kremlin, justo cuando ese país se prepara para unas elecciones consideradas las más importantes de su historia, este domingo.

Todo este panorama mantiene viva la sensación de incertidumbre. Trump ha demostrado, una vez más, su enorme capacidad para cambiar de postura de manera repentina, dejando tanto a aliados como a adversarios en un estado constante de expectación. Sus palabras pueden interpretarse como un espaldarazo a Ucrania, pero también como un movimiento estratégico para reposicionarse en el tablero diplomático frente a Moscú y Europa.

Lo cierto es que, más allá de este giro narrativo, en los hechos concretos no hay cambios significativos. Estados Unidos sigue proveyendo asistencia militar a Ucrania, pero mantiene su reticencia a involucrarse en la defensa directa del espacio aéreo europeo.

Por ahora, lo único claro es que la guerra entre Rusia y Ucrania está lejos de terminar. Las reuniones de Trump con Putin, o sus encuentros con Zelensky, parecen más bien una cortina de humo que una verdadera hoja de ruta hacia la paz. El riesgo de que el conflicto se expanda a otros países sigue siendo más real que el de alcanzar un acuerdo duradero.

En tanto, en el terreno, quienes pagan las consecuencias siguen siendo los civiles, atrapados en una guerra que parece tener todavía un largo camino por delante.





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