El pasado martes 23 de septiembre arrancó en la Casa Central de la Universidad de Chile el seminario internacional “Libertad, ética e integridad en la academia y la investigación. Reflexiones en un contexto global de cambios e incertidumbre”. Una instancia que reunió a docentes de varias latitudes del mundo para abordar una inquietud que, tal como lo devela el nombre de la convocatoria, refleja una preocupación central para el mundo universitario.
Escenario donde Argentina figura como uno de los países más afectados por múltiples recortes financieros que han sido impulsados por el gobierno liderado por Javier Milei, y que han precarizado aún más las condiciones estructurales de las y los miembros de las casas de estudio estatales.
“Hace 21 meses que estamos viviendo una situación muy complicada para nuestras universidades públicas nacionales y para el sistema de ciencia y tecnología, debido a un recorte muy fuerte del presupuesto”, explicó el decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Guillermo Durán, quien fue uno de los docentes invitados a exponer en el marco del seminario organizado por la U. de Chile.
“En valores reales, el presupuesto es como un tercio más chico de lo que era en 2023. Eso ha impactado fuertemente sobre los salarios. Decía en mi exposición que el mes próximo deberíamos recibir un ajuste salarial rondando el 45% para empatar lo que cobrábamos en diciembre de 2023, tanto docentes como administrativos. Y bueno, eso no va a pasar”, añadió Durán, quien igualmente es profesor adjunto en la Casa de Bello.

Marcha por la educación publica argentina. Foto: X.
Así, y en términos prácticos, comentó que parte de las consecuencias de estos recortes implican que “en muchos casos nuestros profes y administrativos no pueden llegar a fin de mes con lo que cobran, y en otros directamente se van del sistema, del país, con todo el perjuicio que eso significa para las universidades argentinas y para el país en general”.
Por todo esto, y en el marco de la instancia que lo trajo de visita a Chile, el académico reflexionó en torno a la relación entre las restricciones a la libertad de enseñanza en la educación superior y la salud de las democracias. “La restricción viene dada esencialmente por el ajuste presupuestario. También hay intentos más ideológicos de condicionar los temas que se estudian y se investigan, pero en ese sentido ejercemos la autonomía de las universidades”, expresó sobre la situación particular de Argentina.
“Tenemos la posibilidad y la libertad de estudiar y desarrollar proyectos académicos definidos por las autoridades universitarias, que son elegidas por el cogobierno universitario. En ese sentido, estamos razonablemente bien cubiertos. Pero, como decíamos recién, las restricciones presupuestarias generan falta de desarrollo y falta de recursos humanos, fundamentalmente porque muchos terminan yéndose”, añadió.
Sin embargo, esa misma precarización termina repercutiendo, en palabras de Durán, en un factor distintivo de la educación superior argentina: “Nuestra universidad pública ha sido un pilar de movilidad social durante muchos años. Eso ha sido muy claro en Argentina. Y el hecho de desguazarlas, ajustarlas en financiamiento, nos hace caminar en sentido inverso. Lo que va a pasar es que menos gente va a poder acceder a la universidad, habrá menos calidad en la medida que se nos vayan los mejores profesores, y todo eso conspira contra la calidad general de las universidades y, en consecuencia, contra las universidades como herramienta de movilidad social”.

Protestas en defensa de la educación pública argentina.
“Estamos en un riesgo muy grande. Lo que se rompe en un par de años puede llevar décadas recuperarlo. Eso es lo que estamos alertando”, enfatizó el decano de la UBA. Aun así, comentó que todavía quedan chances para revertir la situación actual en el Congreso.
“La semana pasada tuvimos una muy buena noticia con la Cámara de Diputados, de rechazar el veto presidencial sobre la ley de financiamiento universitario. Ahora ese rechazo debe darse en el Senado la próxima semana y esperamos que así sea. En caso de que ambas cámaras rechacen el veto, el gobierno nacional tendrá que implementar la ley. Ya hay amenazas de que no lo harán, pero eso directamente los hace jugar fuera de la democracia”, advirtió.
“Si se sanciona una ley y el presidente la veta —que tiene derecho constitucional a hacerlo—, ese veto puede ser roto con dos tercios de ambas cámaras, que es lo que seguramente pasará la semana que viene. Todo eso está bien estipulado y establecido en la constitución nacional. Lo que sigue a eso es la implementación automática de la ley. Si no lo hacen, directamente estarían desconociendo las reglas del juego de la democracia. Están haciendo lo mismo con otra ley similar, la de discapacidad. Es una verdadera locura no respetar los mecanismos constitucionales y a eso nos están llevando“, afirmó Durán.
Y aunque la implementación de esta normativa retomaría el estado de las cosas del 2023, tampoco se trata de un escenario ideal. “No es que el 2023 viviéramos en el mejor de los mundos, pero sí es un buen punto de partida. Lo que le vamos a exigir al gobierno es que si el jueves el Senado rechaza el veto como todos suponemos que ocurrirá, en el plazo de 10 días, que es lo que se establece, esta ley quede implementada”, expresó.

Presidente de Argentina, Javier Milei. Foto: X @JMilei.
Un síntoma de la situación global
Pero al margen de las discusiones presupuestarias, el docente también reconoce un patrón en los diversos gobiernos de extrema derecha que hoy gobiernan en el mundo, donde la desacreditación del conocimiento científico asoma como una amenaza.
Uno de los casos más recientes fueron las polémicas declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la presunta relación entre el consumo de paracetamol y el desarrollo del Trastorno del Espectro Autista. “De alguna forma, Milei en Argentina representa eso, Trump en Estados Unidos lo mismo. Y esperemos que Chile en el corto plazo no caiga en un gobierno similar“, sentenció Durán.
“Yo siempre digo que hay una decisión política, filosófica, ideológica de estos gobiernos de atacar a las universidades públicas y al sistema de ciencia. No es una cuestión económica o financiera, porque lo que impacta en los presupuestos nacionales es muy bajo. Es simplemente una decisión de ir en contra de lo que simbolizan las universidades: la posibilidad del pensamiento crítico, la libertad de cátedra… todos principios que a las extremas derechas no les gustan“, reflexionó el docente.
Por eso, reafirmó que el rol de la educación pública es, precisamente, “exhibir que los países serán más justos, más desarrollados y con más inclusión si las universidades y los sistemas de ciencia y tecnología se financian como corresponde. Y seguiremos en esa pelea”.

Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Foto: UCHILE.




