Steven Forti: "Fenómenos como Trump, Milei, Bukele, Kast, Meloni y Abascal son la mayor amenaza a los valores democráticos"

El destacado historiador italiano analizó el auge de la ultraderecha y el peligro que lleva la deshumanización del adversario político por parte de estas corrientes: "El paso a la aniquilación física es un trecho que puede ser muy breve".

El destacado historiador italiano analizó el auge de la ultraderecha y el peligro que lleva la deshumanización del adversario político por parte de estas corrientes: "El paso a la aniquilación física es un trecho que puede ser muy breve".

En un escenario político internacional marcado por el crecimiento de partidos y movimientos de extrema derecha en distintas regiones del mundo, el historiador y profesor asociado a la Universidad de Barcelona, Steven Forti, analizó este fenómeno bajo el concepto de “extrema derecha 2.0”, un concepto para diferenciar los movimientos actuales del fascismo histórico y del neofascismo, advirtiendo que el uso indiscriminado del término “fascismo” puede nublar la comprensión de las dinámicas políticas contemporáneas.

En Europa, la creación del grupo “Patriotas por Europa”, impulsado por el primer ministro húngaro Viktor Orbán, ha reunido a partidos políticos de ultraderecha, entre ellas los liderados por Marine Le Pen (Francia), Matteo Salvini (Italia) y Santiago Abascal (España). Estas alianzas buscan coordinar estrategias dentro del Parlamento Europeo, de hecho como coalición en las elecciones de 2024 lograron más del 25 % de los votos, su mejor resultado histórico.

En América Latina, destacados dirigentes como Javier Milei, Jair Bolsonaro y José Antonio Kast han reforzado los vínculos con estas corrientes europeas y norteamericanas. 

Precisamente, el contexto estadounidense es relevante para comprender el escenario actual. La reelección de Donald Trump coincidió con un proceso de mayor cohesión de su movimiento político, que cuenta con el respaldo de fundaciones conservadoras y ha impulsado planes de reforma administrativa, como el denominado “Proyecto 2025”. La agenda política de su segunda administración ha influido en el debate internacional y ha reforzado a líderes y partidos de ultraderecha en otras regiones.

En conversación con el programa La vuelta al mundo, programa del Instituto de Estudios Internacionales y Radio Universidad de Chile conducido en esta ocasión por el profesor Gilberto Aranda, Steven Forti, doctor en Historia, profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona y especializado en el estudio de los fascismos, populismos, nacionalismos y las extremas derechas en la época contemporánea, analizó el auge de la ultraderecha y detalló la conceptualización de “extrema derecha 2.0”.

Steven Forti, doctor en Historia y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona

Steven Forti, doctor en Historia y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona

– ¿Cuál es la importancia de diferenciar a la extrema derecha 2.0 del fascismo y el neofascismo? 

El concepto de extrema derecha 2.0 es un poco irónico y una provocación. Empieza de ese debate interminable de si ha vuelto el fascismo. Ahora bien, una premisa importante, lo que estamos viendo en el mundo a partir de Estados Unidos, pero también de Argentina, para hablar de la región latinoamericana y en toda Europa, es muy preocupante y nos estamos dando cuenta cada día más. Fenómenos como Trump, Milei, Bukele, Kast, Meloni y Abascal hoy día son la mayor amenaza a los valores democráticos y a la misma supervivencia a largo plazo de los sistemas democráticos liberales pluralistas.

Intentemos salir de ese obstáculo conceptual que no nos permite entender las extremas derechas en este siglo XXI, que es el fascismo. El fascismo, muchos lo han explicado, desde historiadores como Emilio Gentile o Roger Griffin, entre otros, se ha convertido en buena medida en una especie de obstáculo. Un obstáculo y un insulto. Hay una inflación semántica alrededor de este término. El fascismo fue un movimiento político, una ideología, unos regímenes políticos que tenían una serie de características que los diferenciaban de la derecha tradicional de la época, de los absolutismos del pasado, y tienen elementos que hoy en día nos encontramos en las nuevas extremas derechas. Entonces, quitémonos, digamos así, mi propuesta, las gafas del fascismo, y analicemos cómo son esas extremas derechas, que evidentemente en algunos casos sí que tienen elementos de continuidad con el fascismo histórico, el del periodo de entreguerras del siglo pasado, pero tiene también elementos distintos.

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Donald Trump. Foto: Agencia Aton

Muy rápidamente, el concepto de fascismo, el fascismo histórico, como experiencia, como fenómeno político, social, cultural, tiene una serie de elementos que hoy en día no vemos. Uno de ellos es, por ejemplo, el totalitarismo, la voluntad explícita de construir, de crear, de instaurar dictaduras de partido único totalitarias, y esa fue una característica clave del fascismo musoliniano, de la Alemania hitleriana, entre otros. Y, por otro lado, también la utilización de una violencia explícita a través de partidos de masas, un partido milicia con fuerzas paramilitares.

Y, por último, también mencionaría la voluntad de presentarse como una revolución palingenesia. Esos son conceptos nucleares, nos lo ha explicado, entre otros, Emilio Gentile. Entonces, yo creo que ahí, y sin quitarle la importancia de riesgo, de la amenaza que representan hoy en día las extremas derechas, miremos cómo son, estudiémoslas, entendamos sus transformaciones que afectan también a cómo ha cambiado el mundo y, por ejemplo, las nuevas tecnologías.

– ¿ Qué nos podrías decir de los Patriotas por Europa? 

Los Patriotas por Europa son uno de los grupos del Parlamento Europeo que reúne a varias formaciones europeas de extrema derechaSe han fundado el año pasado. Fue una idea que impulsó el premier húngaro, Viktor Orban, quien ha instaurado en Hungría una autocracia electoral. Entre los líderes más importantes está Marine Le Pen, desde Francia, el español Santiago Abascal, el italiano Matteo Salvini. Los Patriotas de Europa se han venido reuniendo en varias ocasiones en los últimos meses.

Fue importante una reunión que convocaron en Madrid en febrero, pocos días después de que Trump tomase posesión en la Casa Blanca y era un poco intentar aprovechar el tsunami trumpista y decir, nosotros aquí estamos al lado de Trump y queremos hacer lo mismo en Europa. Ahora en septiembre, hace pocos días, se organizó otro mitin que fue la voluntad de mostrar la centralidad dentro de estos partidos, el peso que ha conseguido Vox, porque no solo había algunos miembros de los partidos de extrema derecha europeos que son parte de Patriotas por Europa en este mitin, sino también algunas figuras importantes de Latinoamérica. En este caso, más que viajar a Madrid, han enviado mensajes y vídeos de apoyo. Estaba, por ejemplo, entre otros, Jair Bolsonaro, Javier Milei y María Corina Machado.

Esto nos muestra cómo la extrema derecha está muy organizada a nivel transnacional, y esto podría ser una paradoja, que las fuerzas más ultranacionalistas hoy en día son las más organizadas internacionalmente. Pero eso nos muestra también otra cosa, escuchando lo que ahí se dijo. Es decir, el momento que estamos viviendo relacionado con el asesinato de Charlie Kirk y la utilización que está haciendo la extrema derecha de este asesinato, no solo en Estados Unidos,  para dar un intento de giro autoritario. En el caso de Trump y lo que estamos escuchando en las últimas semanas es evidente. Hay gente que pide campos de concentración para los progresistas, ilegalizar el Partido Demócrata, etc.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al activista conservador, Charlie Kirk, en el Despacho Oval de la Casa Blanca.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al activista conservador, Charlie Kirk, en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Foto: Casa Blanca.

Pero estos discursos se están escuchando también en Europa y se escuchan también evidentemente en América Latina. Considero clave ver cómo ha habido una especie de alineación aún mayor que en el pasado entre la extrema derecha a un lado y el otro del Atlántico, desde Norteamérica, Europa, América Latina, con una radicalización del discurso.

Por otro lado, hay una demonización y una criminalización de la izquierda considerada “asesina”, “extremista”, “violenta” y directamente “el mal”. Cuando deshumanizamos a alguien y lo consideramos el mal como una fuerza casi diabólica y demoníaca, atención, porque el paso a la aniquilación física es un trecho que puede ser muy breve.

– En un debate presidencial, el candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, manifestó que su referente internacional es la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien ha cambiado su discurso respecto a Europa desde que llegó al poder en Italia, ¿Cómo analizas la figura de Meloni? 

Meloni es la cara amable hoy en día de la extrema derecha, es decir, frente a la violencia verbal y no sólo de Donald Trump o de Javier Milei, o los discursos con un tono casi de reconquista cristiana de Santiago Abascal, Meloni parecería ser más pragmática, se vende como más moderada, desde que ha llegado al poder ha demostrado ser una política lista, una política inteligente. 

 

Giorgia Meloni 2

Meloni entendió que si quería seguir en el poder en Roma tenía que mantener una buena relación con Bruselas y con Washington. Lo primero, porque no sólo Italia es uno de los países más importantes por piso económico, por población, de la Unión Europea y uno de los países fundadores, sino que es un país muy endeudado. Y entonces la economía italiana sabe que necesita tener canales abiertos, sobre todo con la Unión Europea.

Y por otro lado, evidentemente con Washington, y esto se vio durante los años de Biden. Meloni tuvo una excelente relación, apoyó la política norteamericana en relación, por ejemplo, con Ucrania. Ahora bien, Meloni se ha resituado rápidamente con Trump, al que siempre ha considerado su aliado. 

Entonces Meloni es más moderada por cómo ha jugado y cómo se ha movido en política internacional respecto de antes de las elecciones de 2022 en Italia y de otros líderes de la extrema derecha que estamos viendo hoy en día con un discurso mucho más violento, mucho más extremista, explícitamente radical, como Trump o Milei. Meloni sencillamente ha entendido que tiene que moverse con mucha más atención, pero al mismo tiempo las políticas que realiza en Italia son las mismas políticas que prometió antes de llegar al gobierno, cuando todavía gritaba con fuerza en los mítines. Es decir, un recorte de derechos, la criminalización de las protestas, unas reformas constitucionales que convertirían en buena medida a Italia en una especie de Nueva Hungría,

–En América Latina también hemos tenido nuestras propias expresiones de estas ultraderechas. Desde Bolsonaro, que ha tenido un juicio y una condena, pero también como chilenos nos llama mucho la atención el caso de Milei. En tu opinión, ¿Qué lo singulariza al mandatario argentino respecto a otros casos de la ultraderecha?

Evidentemente Milei es un personaje único e irrepetible, tanto por su historia como por su manera de expresarse. Una especie de estrella de rock prestada a la política que no respeta ningún botón de la política institucional. Y además con una carga supuestamente teórica, si bien con muchos errores, a veces cuando se rasca un poco y se va a ver lo que dice sobre teoría económica, el paleolibertarismo, etc. Una persona que dice que habla con su perro muerto y que ha clonado a otros cuatro perros, sin duda es un personaje peculiar.

La peculiaridad de Milei es haber puesto aún más en el centro una visión ultraliberal muy marcada. Es decir, ya no es el neoliberalismo que conocíamos de los años de Thatcher, de Reagan, o de los últimos 20 años al principio de este milenio. Es un ultraliberalismo exacerbado, de hecho se le presenta como paleolibertarismo o anarcocapitalismo, que en la práctica viene a decir que el Estado casi no debería existir.

El presidente de Argentina, Javier Milei, en la presentación de su libro 'Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica' en el Luna Park MATIAS BAGLIETTO 22/5/2024 Europa Press

El presidente de Argentina, Javier Milei, en la presentación de su libro ‘Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica’ en el Luna Park
MATIAS BAGLIETTO
22/5/2024
Europa Press

Su voluntad sería eso, un Estado no mínimo, mucho menos que mínimo, donde lo único que se mantiene es la fuerza de represión del Estado. Y eso nos conecta con toda una serie de corrientes muy poderosas, representadas por un sector de Silicon Valley, los llamados tecno-bros, los tecno-oligarcas o tecno-oligarcas cesaristas, algunos los llaman, Peter Thiel, Elon Musk, Mark Anderson y otros, que están desarrollando ideas a partir de propuestas como la de Curtis Yarvin, un bloguero desconocido casi hasta hace poco, que hablan de que la democracia es un sistema fallido y el futuro sería una especie de monarquía absoluta, donde el lugar de rey en el vértice debería estar el CEO de una empresa.

Milei, a su manera, se inserta en estas corrientes y fue el primero que con fuerza, desde una presidencia de un gobierno, puso sobre la mesa estas ideas, con un discurso además radical, donde habla de “zurdos”, “hijos de puta”, “parásitos”, donde se regocija en la pobreza de la gente, considerándolos culpables porque no han trabajado lo suficiente y entonces son pobres por su culpa, y por otro lado hablando del socialismo como una ideología asesina, hablando también de la socialdemocracia, que ha construido el estado del bienestar después de la Segunda Guerra Mundial, para así simplificarlo.

La gran mayoría de los elementos que nos muestra el mileísmo como experiencia de gobierno es que son muy similares a los de la extrema derecha a escala global, tanto como las principales referencias ideológicas, como gran parte de las propuestas políticas, así como de las estrategias comunicativas. Toda la utilización de las redes sociales para una propaganda que juega mucho no solo con el extremismo, sino con los bulos, las fake news, las teorías de la conspiración, con equipos vinculados en ese caso al gabinete del presidente que trabajan justamente en esa dirección.

– ¿Cómo se percibe el juicio y condena a Bolsonaro desde Europa, desde España, desde Italia? 

Estamos en sociedades polarizadas, entonces evidentemente en los sectores de extrema derecha esto es visto, quizás no con las palabras de Trump, pero como una amenaza a la libertad. Es lo que, por ejemplo, el mismo Jair Bolsonaro repitió en el mitin en la cumbre de los Patriotas por Europa, diciendo que la democracia “está secuestrada por Alexander de Moraes y Lula en Brasil”. Es decir, el mundo al revés.

Jair Bolsonaro junto a Donald Trump, afuera de la Casa Blanca, en el marco de la visita oficial que realizó Bolsonaro a Estados Unidos en su gobierno. Vía X@jairbolsonaro

Jair Bolsonaro junto a Donald Trump, afuera de la Casa Blanca, en el marco de la visita oficial que realizó Bolsonaro a Estados Unidos en su gobierno. Vía X@jairbolsonaro

Desde mi punto de vista,  es que era una acción necesaria, teniendo en cuenta que Bolsonaro y miembros cercanos de su gobierno y del Ejército no solo impulsaron el asalto de Brasil en enero del 23, sino que estaban llevando a cabo un plan de golpe de Estado e inclusive el asesinato de Lula, Alexander de Moraes o el vicepresidente Alckim. Creo que las democracias tienen que saber defenderse en estos casos, porque si no, la otra faceta de la medalla, y aquí cierro, es lo que pasó en Estados Unidos, donde Trump impulsó el asalto al Capitolio y al final decidieron los mismos tribunales que no podían juzgarlo, porque a un presidente en funciones no le se puede juzgar. Y este es un grave problema.





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