La octava Encuesta de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores en Chile 2025, elaborada por la Universidad de Chile en conjunto con Servicio Nacional de Adultos Mayores (SENAMA) y el proyecto ANID-FONDAP, muestra un escenario preocupante respecto a cómo la ciudadanía percibe la preparación del país frente al envejecimiento poblacional y el rol de las personas mayores en la sociedad.
La investigación fue aplicada entre el 20 de febrero y el 6 de marzo de 2025, con una muestra representativa de mil personas de 18 años y más, y un margen de error de ±3%.
De acuerdo con los resultados preliminares, el 84% de los encuestados considera que Chile está poco o nada preparado para enfrentar el envejecimiento. Además, un 81% estima que las necesidades de los mayores son poco o nada consideradas por los políticos y gobernantes.
En cuanto al bienestar, más de la mitad (56,7%) opina que la principal responsabilidad de cuidar a las personas mayores recae en las familias, mientras que un 27,7% responsabiliza a los gobernantes. Aun así, persiste disposición ciudadana a financiar una red de protección: el 46,5% se mostró de acuerdo con pagar un impuesto específico para garantizar derechos y bienestar en la vejez.

Foto referencial de adultos mayores. Foto: Dragomir Yankovic/Aton Chile
Otro hallazgo relevante es la percepción de marginación social: el 45,6% cree que las personas mayores están muy marginadas, mientras que el 84,4% las ve al menos algo excluidas. Asimismo, un 68,5% opina que los aportes de este grupo no son suficientemente aprovechados.
La encuesta también reveló expectativas negativas sobre la vejez. Un 72,3% cree que con los años disminuye la satisfacción con la vida, y un 42,1% proyecta que sus propios años de vejez serán peores que las etapas anteriores. Además, las emociones predominantes frente a la vejez son el miedo (35,3%) y la tristeza (19,1%).
Respecto a la preparación individual, las estrategias más frecuentes están ligadas al autocuidado físico, como actividad deportiva (44,4%), alimentación saludable (41,9%) y controles médicos (41%). Sin embargo, se observan bajas tasas de cotización obligatoria (35,2%) y ahorro voluntario (24,8%), lo que evidencia brechas en la seguridad económica futura.
En sus conclusiones, el estudio plantea desafíos urgentes. Entre ellos superar la brecha entre envejecimiento demográfico y respuesta institucional, transformar los imaginarios culturales que asocian vejez con dependencia y reconstruir la legitimidad de la protección social en esta materia.



