En las últimas semanas, distintos rincones del planeta han sido sacudidos por un estallido de manifestaciones que, pese a las distancias geográficas, culturales y sociales, comparten un mismo aire de frustración ciudadana. Desde América Latina hasta África y Europa, las calles se han llenado de jóvenes, sindicatos y colectivos que desafían a sus gobiernos.
En Perú, Paraguay, Ecuador, Marruecos, Madagascar y Grecia, las manifestaciones sociales que se han tomado la agenda han encontrado factores en común que explican el descontento social.
Perú
En Lima, epicentro de las protestas en Perú, la tensión contra el gobierno de Dina Boluarte y el Congreso se agudiza. Lo que comenzó como un movimiento estudiantil se ha extendido a transportistas y sindicatos, en una ola que los medios ya llaman las “protestas de la Generación Z”, generalmente considerada como los nacidos entre finales de la década de 1990 y 2010.
La chispa inicial fue la reforma del sistema de pensiones, que obligaba a los trabajadores independientes a aportar, limitando además los retiros anticipados de los menores de 40 años. Aunque el Congreso anunció modificaciones, la ley sigue vigente y las calles exigen su derogación.

Manifestante portando la bandera peruana en medio de las protestas en Lima. Vía X@MiguelVsquezVi1.
El estatuto enojó a muchos jóvenes en un país en que políticos de diferente signo protagonizan escándalos de corrupción día tras día.
A esto se suma la creciente inseguridad, ataques a conductores, asesinatos por extorsión y la exigencia de medidas urgentes. Los transportistas contabilizan 46 choferes asesinados en los últimos meses.
La polémica Ley de Amnistía, encendió aún más la indignación. La legislación beneficia a militares y policías procesados por crímenes contra los derechos humanos cometidos durante la guerra del Estado peruano contra las guerrillas de izquierda Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) entre 1980 y 2000.
La represión policial ya dejó imágenes de violencia, como el golpe a un anciano registrado en video.
El malestar es evidente, rechazo masivo a Boluarte y a la coalición en el congreso que la mantiene. La mandataria peruana en las últimas encuestas marca un 93,8% de desaprobación a su gestión según reveló la más reciente encuesta de la Compañía Peruana de Estudios de Mercado y Opinión Pública (CPI) difundida por RPP Noticias. Frente a un movimiento juvenil que ya no está solo.
Paraguay
En Asunción, Paraguay, la consigna fue clara: “Somos el 99,9 %”. Bajo ese lema, cientos de manifestantes salieron a las calles contra la falta de servicios públicos y la corrupción del gobierno del presidente Santiago Peña.
La protesta, encabezada también por jóvenes de la llamada Generación Z, denuncia nepotismo, clientelismo y un sistema político que, a su juicio, bloquea el desarrollo del país. El recuerdo del colapso sanitario durante la pandemia sigue presente, y la salud pública vuelve a ser una de las principales banderas.
Las redes sociales han sido la herramienta para convocar, pero también el espacio para símbolos inesperados, entre banderas paraguayas, jóvenes marcharon con imágenes de la famosa calavera del anime japonés One Piece, replicando íconos que ya se vieron en Nepal, Indonesia o Perú.
Ecuador
Al norte de América Latina, en Ecuador, el panorama es mucho más violento. La Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), convocó a un paro nacional tras la eliminación del subsidio al diésel. El alza del combustible que hizo que el valor del combustible pasara de costar 1,80 a más de 2,80 dólares (unos 2 mil 600 pesos chilenos) por galón (3,78 litros), encendió la mecha en un país atravesado por años de tensiones políticas y económicas.
Imbabura, en la sierra andina, ha sido el epicentro de los choques. Un destacamento policial atacado, vehículos incendiados y acusaciones cruzadas, el gobierno asegura que entre los manifestantes había integrantes del Tren de Aragua, mientras líderes indígenas denuncian represión desmedida e injustificada.

Pancartas por parte de los manifestantes ecuatorianos. Vía X@Guayaclik.
Hasta ahora, el saldo que han dejado las manifestaciones es la muerte de un comunero indígena, más de 50 heridos, 17 soldados retenidos y un estado de excepción en siete provincias. Con la medida, se restringe la libertad de reunión y se refuerza la presencia militar.
Mientras tanto, el presidente Daniel Noboa insiste en calificar las movilizaciones de “actos terroristas”. En Otavalo, un convoy en el que estaba el mismo Noboa junto a delegaciones de la ONU y la UE, fue atacado a piedrazos durante un recorrido oficial que iba de camino a entregar asistencia humanitaria a una zona alejada. .
Marruecos
Cruzamos el Atlántico hasta Marruecos, donde un colectivo anónimo de jóvenes organizados por redes sociales, el llamado “GenZ 212” convocó a protestas en redes sociales que pronto estallaron en las calles.
El colectivo asegura actuar en nombre de los jóvenes marroquíes que se sienten excluidos del sistema político y marginados en lo social y económico.
Aunque se trataba de movilizaciones pacíficas en sus inicios, la prohibición oficial de las autoridades marroquíes derivó en choques entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad en varias localidades.
Los jóvenes reclaman mejor educación, salud y una lucha real contra la corrupción. La indignación creció tras la muerte de ocho mujeres embarazadas en un hospital público de Agadir, un hecho que desnudó las carencias del sistema.

Momento en que una patrulla de la policía marroquí atropella a un grupo de manifestantes en Rabat. Vía Xcrismartinj.
Las manifestaciones, inicialmente pacíficas, derivaron en enfrentamientos tras la prohibición oficial. Videos difundidos en redes muestran vehículos policiales embistiendo manifestantes, autos incendiados y choques en distintas ciudades.
Las consignas que más se repiten entre los manifestantes son claras, “el pueblo quiere salud, educación y rendición de cuentas”.
Madagascar
Más al este, en Madagascar, la crisis política se agrava. El presidente Andry Rajoelina destituyó a todo su gobierno en un intento por contener los días de disturbios mortales. Sin embargo, la medida no ha logrado contener las manifestaciones que siguen exigiendo la dimisión del mandatario, quien llegó al poder tras un golpe de estado en 2009.
Convocados también por redes sociales, cientos de malgaches salieron a protestar contra los cortes de agua y electricidad, en un país marcado por la pobreza y la desigualdad. El jueves pasado, miles de personas se congregaron en la capital, Antananarivo, tras las convocatorias en redes sociales y desde entonces no se han detenido las manifestaciones.

Miles de manifestantes congregados en las calles de la capital de Madagascar, Antananarivo. Vía X@pmbz94.
Las actuales protestas son consideradas las más grandes desde el período previo a las presidenciales de 2023 y evocan episodios de inestabilidad que marcaron la historia reciente del país. Desde su independencia de Francia en 1960, Madagascar atravesó sucesivas crisis políticas y levantamientos populares que, en ocasiones, terminaron con la caída de presidentes en funciones.
Los disturbios incluyeron saqueos y llevaron a imponer un toque de queda nocturno. Pero la represión no logró frenar las manifestaciones al menos 22 muertos y más de 100 heridos, según información el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk.
Grecia
En Europa, la protesta se dio en clave laboral. Grecia amaneció paralizada este miércoles por una huelga general de 24 horas contra la propuesta del gobierno de ampliar la jornada laboral hasta 13 horas diarias.
Trenes, barcos y el metro de Atenas estuvieron detenidos. Miles marcharon hasta el Parlamento bajo la consigna “El agotamiento no es desarrollo”.
El Ejecutivo defiende el plan como una “modernización” que mantendría el límite de 48 horas semanales y aplicaría la extensión solo en casos puntuales. Pero para los sindicatos, se trata de un retroceso que recuerda a la Edad Media.

Cientos de manifestantes marchan sobre las calles de Atenas. Vía X@PAME_Greece
Con mil 886 horas anuales de trabajo, los griegos ya lideran el ranking europeo. La nueva reforma, aseguran, solo agravará el estrés y el desgaste laboral.
A miles de kilómetros, pero con factores en común
Perú, Paraguay, Ecuador, Marruecos, Madagascar, Grecia, países y nombres distintos, pero reclamos que se repiten.
Una generación que no se resigna al desempleo, la corrupción y la desigualdad. Sociedades que reclaman mejores servicios, más oportunidades y menos represión.
Y un patrón común que cruza fronteras, el protagonismo de la Generación Z, que desde TikTok, Discord o Instagram, traslada el descontento digital a las calles reales.






