La noche del 8 de octubre del 2025 quedará marcada en los libros de historia. Tras meses de intensas negociaciones, los equipos de Israel y Hamás acordaron los pormenores de la primera fase del plan de paz de 20 puntos presentado por la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
En una escena digna de una producción de Hollywood, durante una conferencia de prensa ajena al tema del Medio Oriente, el secretario de Estado, Marco Rubio, se levantó de la mesa y le entregó un papel al presidente en el que se leía: “Muy cerca, necesitamos que apruebes un post en Truth Social pronto, para que seas el primero en anunciarlo”. Poco después, Trump confirmaba a la prensa que pronto habría “noticias importantes” sobre las negociaciones.
Horas más tarde, el anuncio llegó. En su cuenta de dicha red social, el mandatario escribió: “Estoy muy orgulloso de anunciar que tanto Israel como Hamás han aprobado la primera fase de nuestro plan de paz. Esto significa que todos los rehenes serán liberados muy pronto, e Israel retirará sus tropas a una línea acordada, como los primeros pasos hacia una paz fuerte, duradera y eterna”.

El momento en que el Secretario de Estado, Marco Rubio informa a Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, sobre los avances en las negociaciones. Via X@WhiteHouse.
El mensaje fue acompañado de una intensa campaña mediática y política. Desde la cuenta oficial de la oficina del primer ministro israelí se publicó una imagen donde se veía a Netanyahu condecorando a Trump con la medalla del Nobel de la Paz, acompañada del mensaje, “¡Denle a Trump el Premio Nobel de la Paz! ¡Se lo merece!”.
Poco después del anuncio, Hamás confirmaba en un comunicado que, “tras negociaciones responsables y serias”, las partes habían alcanzado un acuerdo que ponía fin a lo que calificó como “la guerra de exterminio contra el pueblo palestino” y que implicaba la “retirada de la ocupación israelí de la Franja de Gaza”.
La organización islamista agradeció los esfuerzos de Catar, Egipto y Turquía, además del propio Trump, y llamó a los países garantes del acuerdo a “obligar al gobierno de ocupación a cumplir plenamente los compromisos pactados”.
Desde El Cairo, el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi celebró el acuerdo como un “momento histórico”, que “abre la puerta a la esperanza de los pueblos de la región hacia un futuro definido por la justicia y la estabilidad”. Qatar y Turquía también se sumaron a los elogios, destacando su rol como mediadores junto a Estados Unidos.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció “de todo corazón al presidente Trump y a su equipo su compromiso con la sagrada misión de liberar a los rehenes”. Confirmó además que convocaría a su gabinete para ratificar el acuerdo en las próximas horas.
Según Osama Hamdan, un alto funcionario de Hamás, en conversación con CNN, detalló parte de los puntos negociados de la primera fase del plan de paz que contempla tres medidas principales:
- La liberación total de los rehenes israelíes, que se produciría dentro de una ventana de 72 horas tras la aprobación formal del gabinete israelí. Según Trump, esto ocurriría el lunes.
- La retirada progresiva de las tropas israelíes hacia una línea “amarilla” acordada dentro de la Franja de Gaza. Israel, mantendría un control de entre el 53 – 58% del enclave palestino.
- La liberación de prisioneros palestinos, estimada en 250 con cadena perpetua y otros mil 700 detenidos. Sin embargo, no se espera la liberación de dos prominentes líderes palestinos prisioneros —Marwan Barghouti y Ahmed Saadat. De acuerdo a fuentes desde Israel. Además, no se espera que los cadáveres de los líderes militares fallecidos de Hamas, Yahya y Mohammed Sinwar, sean entregados como parte del acuerdo de alto el fuego para Gaza, dijo a CNN un funcionario israelí familiarizado con el asunto.
Asimismo, se abrirán cinco cruces fronterizos para permitir la entrada de ayuda humanitaria. Se espera la llegada de 400 camiones el primer día y 600 diarios posteriormente, bajo supervisión internacional.

Plan de retirada por líneas presentado por Trump. Vía X@WhiteHouse.
Respecto a la gobernanza de Gaza, se acordó la creación de un comité de palestinos independientes, compuesto por alrededor de 40 figuras propuestas por diversas facciones. Este órgano transitorio será el encargado de administrar el enclave hasta la siguiente fase del proceso político.
Trump anunció también la creación de un “Consejo de Paz”, encargado de garantizar la implementación del acuerdo y supervisar la reconstrucción del enclave.
Hamás, sin embargo, advirtió que la implementación efectiva depende de una “declaración formal que ponga fin a la guerra”, subrayando que el acuerdo no es un simple alto el fuego, sino una declaración de término del conflicto.
El jefe de la Casa Blanca, además confirmó que viajará en persona a Egipto dentro de los próximos días a firmar el acuerdo y aseguró que Gaza será “reconstruida”.
Mientras tanto, en Tel Aviv, Netanyahu enfrenta un escenario político incierto. Aunque cuenta con el apoyo de su partido Likud, los socios de ultraderecha en su coalición, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, se oponen abiertamente al acuerdo. Smotrich declaró que su partido “no se unirá a celebraciones prematuras” y votará en contra, citando “serias preocupaciones sobre las consecuencias de vaciar las prisiones y liberar a la próxima generación de líderes del terrorismo”.
Fuentes israelíes informaron que, pese a las tensiones, el acuerdo probablemente será aprobado gracias a la mayoría que conserva Netanyahu dentro de su propio bloque. Las reuniones de gabinete, dicen, servirán como “válvula de escape” para sus aliados más radicales.

Itamar Ben Gvir, el ultraderechista, Ministro de seguridad de Israel, saludando al primer ministro, Benjamin Netanyahu. Vía X@itamarbengvir 18/03/2025.
Sin embargo, la fragilidad política es evidente. La coalición de Netanyahu depende del apoyo de estos sectores, y una sola deserción podría provocar la caída del gobierno. Si eso ocurriera, el primer ministro tendría que enfrentar las causas judiciales por corrupción y sobornos que lo persiguen desde hace años.
Antes del estallido del conflicto, en octubre de 2023, Israel ya vivía una crisis política profunda. El conflicto con Hamás le permitió a Netanyahu recomponer alianzas, sostener su gobierno y aplazar sus juicios. Pero ahora, con la paz en el horizonte, los equilibrios vuelven a tambalear.
Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel confirmó que ya comenzaron los “preparativos operativos” para implementar el acuerdo, con un redespliegue hacia la llamada “línea amarilla”, incluyendo el corredor de Netzarim, el eje Filadelfia en la frontera con Egipto, y zonas clave de Rafah y Khan Yunis.
Pese al anuncio del acuerdo, la violencia en Gaza no se ha detenido. Durante la mañana del jueves, tanques israelíes fueron captados por cámaras de Al Jazeera disparando cerca de Netzarim contra civiles palestinos que intentaban desplazarse por la carretera costera. Asimsimo, la defensa civil palestina denuncia que los bombardeos continúan.

Niño palestino corriendo de los ataques aéreos sobre un edificio en Gaza. Vía X@mhdksafa 04/09/2025.
A nivel diplomático, las futuras fases del plan aún generan dudas. Estados Unidos y varios países árabes presionan para que Israel y Hamás mantengan su compromiso, pero los temas más sensibles —como el desarme total de la agrupación o la estructura política de Gaza— siguen abiertos.
La Autoridad Nacional Palestina, respaldada por Egipto, Jordania y Arabia Saudita, busca asumir un papel central en la administración de Gaza, aunque tanto Washington como Jerusalén desconfían de su capacidad para controlar el enclave.
Y, lo más importante, el plan de paz no contempla el reconocimiento de Palestina como Estado soberano. Este vacío amenaza con perpetuar el conflicto en nuevas formas. Aunque se logre un cese de fuego, la raíz del problema —la autodeterminación palestina— sigue sin resolverse.
Trump, al ser consultado por la solución de los dos Estados, afirmó que no tiene una opinión al respecto y que aceptará lo que sea que acuerden.
Desde Amnistía Internacional, su secretaria general, Agnès Callamard, celebró el acuerdo, pero lo calificó de “cruelmente retrasado” e “insuficiente”. Dijo que el plan “no garantiza justicia ni reparación para las víctimas” y que “no asegura la participación plena de los palestinos en las decisiones sobre su futuro”.

Gazatíes desplazados. Foto: X @UNRWA.
El comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, aseguró que la ayuda humanitaria “está lista para entrar” a Gaza y que hay suficientes alimentos y medicinas para abastecer a toda la población durante tres meses.
Mientras los rehenes esperan regresar y las tropas comienzan a moverse, el mundo observa con cautela. Donald Trump se prepara para visitar Israel y dirigirse al Knéset en los próximos días, buscando consolidar su papel como arquitecto de un acuerdo que él mismo califica de “histórico”.
En la más reciente intervención, el jefe de Hamás en Gaza, Khalil Al Hayya, aseguro que han recibido garantías de los mediadores y de Estados Unidos: «Todos ellos han confirmado que la guerra ha terminado definitivamente (…) declaramos hoy el fin de la guerra y el inicio de un alto el fuego permanente». Palabras que quedarán en los libros de historia, pero que también dejan a Netanyahu y a su gobierno pendiendo de un hilo, puesto que de aceptar el acuerdo, que es lo más probable, sus socios de extrema derecha lo abandonarían y con ello el gobierno de «Bibi» caería. Al mismo tiempo, no se habla sobre desarticular a Hamás como cuerpo político, sino que solamente desarmar su cuerpo armado, un punto que tampoco queda del todo claro todavía.





