Roberto Simon: “Brasil trabajó en varios frentes para atacar la democracia en Chile después que Salvador Allende fue electo”

El investigador brasileño reveló que la dictadura militar de Brasil tuvo un rol activo en el derrocamiento de Allende, brindando apoyo político, económico y militar y formando a agentes de la DINA en técnicas de inteligencia y represión.

El investigador brasileño reveló que la dictadura militar de Brasil tuvo un rol activo en el derrocamiento de Allende, brindando apoyo político, económico y militar y formando a agentes de la DINA en técnicas de inteligencia y represión.

A 50 años de la primera reunión del Plan Cóndor –el sistema de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur que persiguió y eliminó a miles de personas por motivos políticos–, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos realizó el pasado 9 de octubre una jornada de reflexión y diálogo interdisciplinario.

Dentro de los expositores que participaron en esta jornada, se encontraba el periodista e investigador brasileño Roberto Simon, autor del libro “El Brasil de Pinochet: La dictadura brasileña, el golpe en Chile y la Guerra Fría en América del Sur”, una obra que revela el papel de la dictadura brasileña en el contexto del golpe de Estado en Chile y las conexiones entre las dictaduras sudamericanas.

periodista e investigador brasileño Roberto Simon

periodista e investigador brasileño Roberto Simon

Para conocer más sobre la importancia que tuvo la dictadura brasileña en el golpe de Estado y las políticas represivas que llevó adelante el régimen de Pinochet, Radio y Diario Universidad de Chile conversaron con Roberto Simon.

¿Cuál fue el papel que jugó Brasil en el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende?

Brasil trabajó en varios frentes para atacar la democracia en Chile después que Salvador Allende fue electo en 1970. Desde intentar mapear quiénes podrían ser los liderazgos dentro de las Fuerzas Armadas de Chile en un intento contra la democracia hasta coordinar con grupos como Patria y Libertad, trabajar para aislar diplomáticamente a Chile, intentando convencer a otros países de la región que Chile había sido convertido en una amenaza. Fue un esfuerzo muy coordinado.

En el momento del golpe, Brasil es el primer país en reconocer a la Junta Militar Chilena y envía ayuda económica, ayuda militar a Chile. Algunos días después del golpe, hay un grupo de agentes de la inteligencia brasileña dentro del Estado Nacional y ahí Brasil se convierte en la hermana mayor de la dictadura chilena, apoyando a la dictadura chilena políticamente, económicamente, se convierte en la principal proveedora de armas de Chile después de Estados Unidos y también se convierte en una escuela para muchos de los agentes de la DINA.

Ingreso de detenidos al Centro de Tortura Estadio Nacional

Ingreso de detenidos de la dictadura militar al Centro de Tortura Estadio Nacional.

Con respecto a esto último, ¿Cómo funcionó ese apoyo militar de Brasil a la dictadura chilena y cómo se tradujo eso en la formación que recibieron los agentes de la DINA? 

–Lo que sabemos es que decenas de agentes chilenos estuvieron en la Escuela del Servicio Nacional de Informaciones a partir de 1974 para ser entrenados en técnicas de inteligenciaHay documentos que demuestran eso con los nombres de los agentes que fueron a Brasil, hay también testigos aquí en Chile de personas que fueron entrenadas en Brasil. Brasil también recibió a Paul Aussaresses, que era un instructor importante del ejército francés que había luchado en Argelia y que entrenó a chilenos en territorio brasileño. Entonces, tuvo esa conexión directa, pero también hubo operaciones, como la operación Colombo, que pasaron por Brasil.

Uno de los periódicos que divulgaron nombres e informaciones falsas sobre cómo habían muerto fue un periódico brasileño en el estado de Paraná. Eso era parte de una operación grande de desinformación de la DINA, muy probablemente con apoyo de la inteligencia brasileña.

La reacción de los medios de comunicación ante el montaje de la 'Operación Colombo' es recordada como uno de los episodios más negros del periodismo chileno. Foto: Archivo.

La reacción de los medios de comunicación ante el montaje de la ‘Operación Colombo’ es recordada como uno de los episodios más negros del periodismo chileno. Foto: Archivo.

¿A qué crees que se debe que hablamos tanto de la injerencia norteamericana en el golpe de Estado en Chile, pero no así de lo que realizó Brasil para atentar con la democracia en este país?

–Por varios motivos. Uno de ellos es que hay mucha documentación sobre lo que Estados Unidos ha hecho. El trabajo de varios historiadores en Estados Unidos sobre esas informaciones hoy revela mucho más.

Por otra parte, Brasil no tenía tantos medios como Estados Unidos, en términos de la CIA, del dinero que los americanos tenían. Pero la interferencia de Brasil fue material, sin dudas, en términos de entrenamientos, pero también en términos de ofrecer un modelo a los chilenos de cómo construir una dictadura anticomunista en el contexto de la guerra fría. Brasil era una dictadura que crecía económicamente más de 10% al año. Brasil era un ejemplo para Chile de una manera que Estados Unidos no podía ser.

A propósito de este seminario organizado por el Museo de la Memoria, ¿Cuál fue el rol que jugó Brasil en el Plan Cóndor? 

–Brasil tiene un papel singular. Cuando en 1975 la operación Cóndor fue creada, Brasil participó de la reunión, pero no firmó el acta de creación de Cóndor. Participó de la reunión como observador.

Hoy sabemos por los documentos de la CIA, del Departamento de Estado, que hubo tres momentos de la posición brasileña sobre Cóndor. En primer lugar, de excitación, de participación, pero sin firmar. Después Brasil intentó controlar la operación, Brasil prometió proporcionar los equipos de comunicaciones para Cóndor. Pero cuando quedó claro que Pinochet, así como Uruguay y Argentina, querían hacer operaciones fuera del Cono Sur, Brasil salió técnicamente de la operación Cóndor. Porque para Brasil vivió un momento distinto, en el sentido que la izquierda armada brasileña ya había sido diezmada. Brasil había empezado una transición rumbo al gobierno civil que en fin tomó 10 años, pero había un movimiento de descompresión del régimen y no le interesaba crear o compartir datos o seguir el liderazgo de Pinochet en términos de represión.

Augusto Pinochet fotografiado de perfil, viste traje militar y al fondo se ven militares en fila.

Augusto Pinochet.

Así que la represión internacional de Brasil a partir del 74 siguió el padrón de compartir informaciones bilateralmente con Argentina, con Chile, con Uruguay, con Paraguay, pero sin participar efectivamente de esos equipos que matarían a exiliados en Europa, Estados Unidos y otras partes.





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