Marcelo Leonart y los poderes familiares en Chile: "El mérito inicial de Kast es ser hermano chico de uno de los ministros favoritos de Pinochet"

El destacado dramaturgo está ad portas de estrenar "Una corona en el fondo de una piscina", su más reciente trabajo que, a través de la construcción de una monarquía ficticia, disecciona las lógicas del poder desde adentro.

El destacado dramaturgo está ad portas de estrenar "Una corona en el fondo de una piscina", su más reciente trabajo que, a través de la construcción de una monarquía ficticia, disecciona las lógicas del poder desde adentro.

Para Marcelo Leonart, uno de los dramaturgos más relevantes de la escena chilena actual, el poder siempre ha representado un asunto que merece ser observado con detención. “No se ha inventado otra manera para que alguien ejerza o se tome el poder”, aseguró el escritor, citando trabajos tan universales como las obras de Shakespeare o “El padrino“, fundamental pieza del séptimo arte dirigida por Francis Ford Coppola.

Son temas universales y que, de acuerdo a la época, van tomando nuevas formas. Me siento súper orgulloso de ser dramaturgo, de ser parte de un linaje tan antiguo, tomar la posta y pensar en un asunto que es tan antiguo”, confesó Leonart.

Eso es parte del ejercicio que el chileno llevó a cabo para construir la narrativa detrás de “Una corona en el fondo de una piscina“. Su más reciente trabajo y que, además, funciona como una suerte de disección a las dinámicas internas en que se desarrollan los juegos de poder.

"Una corona en el fondo de una piscina", obra de Marcelo Leonart.

“Una corona en el fondo de una piscina”, obra de Marcelo Leonart.

“Me gusta mucho hacer obras de teatro que tengan una estructura más o menos clásica, aunque dentro de eso también hay algunas cosas rupturistas. Hace unos años hice una que se llamaba ‘La casa de los monstruos‘, sobre una casa de gente de alta alcurnia donde llegaba un misterioso personaje, que era una especie de bufón del siglo XVIII, para contarle a esta gente cómo había funcionado la Revolución Francesa. La dimos justo después del estallido, vino la pandemia, cuando estaba en álgido la primera Convención Constituyente. Fue bien explosivo. Y ahí mismo me surgió la idea de no sacudirme los límites”, contextualizó el autor sobre el origen de esta propuesta, que llegará a las tablas de Matucana 100 este jueves 16 de octubre.

“Como es teatro independiente, uno suele hacer obras sin tantos personajes. Mi límite eran seis. Ahora decidí hacer una con nueve para tener un elenco un poco más grande. Y en vez de poner el foco en cómo ocupaban el poder los poderosos para oprimir, lo puse en cómo se ve la lucha del poder desde dentro del poder”, aseguró.

Así se fue tejiendo la historia de Félix Garmendia Jones y Agapito Urmenechea Bascuñán, dos miembros de la nobleza de un país sin reyes que entran en una lucha por quién será el próximo portador de la corona, y que, en palabras del director, ejerce como “un artefacto chistoso y simbólico para representar lo que es el poder económico. Y, en el fondo, que familia es más poderosa”.

El futuro con corazón de hielo

Una de las decisiones narrativas de Leonart fue no hacer explícito si el territorio donde se ambienta esta disputa es —o no— una representación de Chile. Aunque sí existen varios elementos que resuenan con las estructuras sobre las que funciona la clase dominante de nuestro país.

Nunca se menciona el nombre. De hecho, se hacen un par de chistes alusivos a que nombrar al país le quitaría un poco de alcurnia a esta historia, que es tan shakesperiana“, adelantó entre risas. “Pero, en el fondo, es el poder económico, de las conexiones, del prestigio. Esa alcurnia que en Chile es tan importante todavía”.

Esto, considerando que “en la medida en que van cambiando las fortunas empiezan a surgir otros apellidos, y esos son los que van agarrando la corona. Dentro de eso, de esta pugna de poder, está toda una línea representada por la servidumbre de esta casa, que es más un palacio. Y son ellos quienes ven y sufren esta pugna. Tanto, que en algún momento deciden empezar a tomar partido. Y no necesariamente por una de las familias que ya están en el poder. Así, se empieza a desencadenar todo de una manera más extraña y que hace que aflore la violencia”.

"Una corona en el fondo de una piscina", obra de Marcelo Leonart.

“Una corona en el fondo de una piscina”, obra de Marcelo Leonart.

Basta con mirar a los candidatos presidenciales“, expresó el autor sobre cómo esto se replica en nuestra realidad. “Por ejemplo, José Antonio Kast es José Antonio Kast porque es el hermano chico de uno de los ministros favoritos de Pinochet y uno de los favoritos de Jaime Guzmán. Su mérito inicial es ese: ser el hermano menor de Miguel Kast, que es el mismo mérito que tiene un senador como Felipe Kast“.

Evelyn Matthei, si no fuera hija de Fernando Matthei, miembro de la Junta Militar del gobierno de Pinochet, tampoco sería conocida. La política chilena vive de este juego del poder a través de los apellidos”, sumó. “Puede ser que la gente después llegue a tener sus méritos propios, pero parten por eso”.

Algo que configura una suerte de contingencia implícita en sus trabajos y que, para Leonart, tiene más que ver con la agudeza con la que se interpreten los códigos sociales: “Hace un tiempo hicimos una obra que se llamaba ‘Noche mapuche’, y que cada vez que la dábamos, en las cuatro o cinco temporadas que tuvimos, coincidía con un nuevo suceso que reafirmaba lo que decía el texto. No porque uno fuera pitoniso ni que tuviera tan claro el suceso de las cosas, sino porque así es la especie humana”, recordó el dramaturgo.

“En este caso, y aunque no era mi intención cuando empecé a escribir, ‘Una corona en el fondo de una piscina’ se da en una época de restauración. Son fenómenos muy locos. Los dos periodos de restauración más notables dentro de la historia europea fueron el que sucedió después de la Primera República en Inglaterra —donde Cromwell, que sacó a los reyes de Inglaterra por un periodo corto, fue condenado a muerte después de muerto y lo decapitaron sacándolo de la tumba, para cuando volviera la monarquía— y el caso de la Revolución Francesa, que termina con Napoleón como emperador”, explicó Leonart.

Marcelo Leonart, dramaturgo chileno.

Marcelo Leonart, dramaturgo chileno.

Por eso es que afirma que “de alguna extraña manera, luego de ese periodo de jolgorio desordenado que fue el estallido hasta las convenciones, vivimos en un momento de restauración, para luego volver a una especie de orden, pero uno que sigue siendo incómodo. Por eso es que, en la obra, una de las sirvientas dice que el futuro tiene un corazón de hielo“.

En todo este contexto, el montaje del chileno también tiene algo que decir sobre el particular proceso en que se crean los nuevos ricos. “Por ejemplo, hace tres generaciones el apellido Luksic no decía nada. No abría ninguna puerta, independiente de que pueda pertenecer a alguna alcurnia”, precisó.

“Dentro de los dramas históricos de Shakespeare hay alguien que tiene la corona y un noble de segunda categoría que quiere agarrarla porque piensa que él es el verdadero heredero, que debe hacerlo porque el rey es malo, porque él es ilegítimo, por ese tipo de cosas. Y creo que es lo que pasa ahora”, añadió el artista.

Hace dos generaciones ser Trump no era nada. Ahora, el hijo de Trump, cuando muera su padre, va a ser el hijo de Trump. Va a tener ese poder. Lo mismo con Elon Musk y estos nuevos ricos, que son como esas especies de nobles secundarios que, a punta de dinero, empiezan a ejercer presión, mientras que los antiguos dueños de la corona empiezan a ser debilitados”, cerró.





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