La reciente llegada de José Jerí a la presidencia de Perú se produce en medio de una profunda crisis social y política. Ante el aumento de la violencia y el descontento ciudadano, el gobierno peruano decretó Estado de Emergencia en Lima y en Callao en los próximos 30 días.
Cabe recordar que, Jerí asumió el poder luego de la destitución de Dina Boluarte por “incapacidad moral permanente” para abordar la inseguridad en el país. Una nación que, en los últimos años, ha visto desfilar a una sucesión de mandatarios acusados de corrupción.
En conversación con la primera edición de Radioanálisis, el analista internacional, periodista y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2021, José Rodríguez Elizondo, analizó las causas históricas y las consecuencias políticas de este escenario de inestabilidad institucional.
Según Rodríguez, lo que vive hoy Perú “es una secuela directa del autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992”. A su juicio, ese quiebre institucional marcó un antes y un después en la historia política del país. “Desde entonces nunca más se recompuso el Perú. Lo que vemos hoy es casi milagroso: un país que se aferra a los restos de institucionalidad para no volver a caer en manos de una dictadura”, aseguró.

Manifestante portando la bandera peruana en medio de las protestas en Lima. Vía X@MiguelVsquezVi1.
El académico explicó que, desde ese momento, el país transita por una cadena ininterrumpida de crisis políticas. “Hemos tenido mandatarios expectorados por corrupción, por autogolpes frustrados o por juicios. Hoy tenemos un Congreso y una Presidencia con apenas un 3% de aprobación”, advirtió.
Pese a la debilidad política, el analista destacó la particularidad económica del país vecino. “El Perú se mantiene con piloto automático. Es un país milagroso, en el que la economía sigue funcionando en niveles aceptables, y donde la política exterior ha jugado un papel clave”, afirmó.
Sobre esa línea, destacó el rol del Banco Central y de Torre Tagle en mantener cierta estabilidad y proyectos estratégicos como el mega puerto de Chancay, impulsado junto a China. No obstante, agregó que este “piloto automático” tiene un costo social alto, expresado en una profunda desigualdad y una ciudadanía cada vez más desconectada de la política.

José Jerí, nuevo presidente Perú. Foto: IG @soyjosejeri.
El Premio Nacional de Humanidades recordó que las raíces del actual desorden político se remontan a los gobiernos de Alan García y Fujimori. “Aquí vino la gran habilidad de Fujimori, que de desconocido se transformó en un maestro del arte de cómo acumular el poder, factores de corrupción, y de desestructurar la democracia que ya venía constitucionalmente consagrada”, señaló.
A su juicio, la actual clase dirigente “no se ha preocupado de estudiar la historia”, lo que impide que las distintas fuerzas logren acuerdos duraderos o reconstruyan un sistema de partidos sólido. La consecuencia, dice, es un escenario donde los proyectos políticos carecen de continuidad y las instituciones pierden legitimidad ante la ciudadanía.
Consultado por el reciente Estado de Emergencia, Rodríguez Elizondo manifestó preocupación por la presencia militar en las calles. “Cuando los militares salen a poner orden, la gran pregunta es cómo lo van a imponer”, advirtió. Según explicó, las Fuerzas Armadas están respaldando a la policía en medio de protestas que ya dejaron una víctima fatal, lo que complica aún más la legitimidad del nuevo gobierno.
Para el analista internacional, “Perú atraviesa una situación particularmente crítica, ya que la presencia de los militares en las calles, sumada a una clase política completamente desacreditada, hace que el riesgo de que se imponga el orden mediante métodos tradicionales sea muy elevado”.





