El masivo despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe, que incluye el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford y que ha resultado en la muerte de al menos 40 personas en ataques a embarcaciones, ha escalado la tensión en América Latina. La operación coincide con una crisis diplomática entre Washington y Bogotá, que incluye sanciones directas contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el Socio Mayor No-Residente del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Evan Ellis, y el académico del Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, desglosaron las claves de esta ofensiva. Ambos expertos apuntaron a que la estrategia de la potencia norteamericana se aleja de la rutina y se acerca a una política de intervención directa.

El USS Gerald R. Ford.
El objetivo: “mano dura” geoeconómica contra Petro y Maduro
Ambos analistas internacionales descartaron de plano que se trate de una operación de rutina. El profesor Gilberto Aranda la calificó como una “espiral de escalada” con fines principalmente “geoeconómicos” y de “primacía” de Estados Unidos en la región.
“Si eso como carambola lleva un cambio de régimen, pues bien”, afirmó Aranda, pero el objetivo central es asegurar que se responda a los intereses de Washington.
Según Ellis, la estrategia de la administración Trump sigue un “doble eje”:
- Presión sobre Colombia: los ataques en el Pacífico son un “mensaje” directo al presidente Petro para que “haga más contra los flujos de crimen organizado o que los EE.UU. hará mas”.
- Amenaza a Venezuela: el despliegue en el Caribe es una amenaza directa al “Cartel de los Soles”, como se refiere al régimen de Nicolás Maduro.
Aranda reforzó el primer punto, señalando que la operación busca presionar a Petro por “polemizar mucho” con Washington, y que es una demostración de fuerza de cara a la “opinión pública doméstica” en Estados Unidos.

Evan Ellis, Socio Mayor No-Residente, Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
“Ejecuciones extrajudiciales”: la polémica justificación legal
El factor más grave de la pauta son las muertes de civiles, calificadas por ONGs y varios gobiernos como “ejecuciones extrajudiciales”.
Aranda es tajante: los ataques “tienen un contrapunto serio con el derecho internacional“. Explicó que Washington se ampara en su propio derecho interno y en la “declaración de conflicto armado no internacional (CANI)” para “justificar acciones que desde otro punto de vista serían el tipo de ejecuciones que menciona”.
Para el académico de la Universidad de Chile, esto es un síntoma más del “serio deterioro” del derecho internacional a nivel global.
Ellis detalló esa justificación legal desde la perspectiva estadounidense. Detalló que EE.UU. ha designado a grupos como el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles como “terroristas”, por lo tanto, argumentó que Washington “está usando fuerza letal contra estos grupos como forma de ‘autodefensa'”.
Sin embargo, el integrante del CSIS abordó la controversia y el costo de esta política: “Hay peligro de que percepciones negativas sobre esto podrían dañar la imagen y buena voluntad hacia los EE.UU, y quitar algo de la ‘ventaja moral’ que muchos le han dado respecto a los regímenes autoritarios”.

Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
Los riesgos: ¿una “operación de extracción” en Venezuela?
Con una fuerza militar de esta magnitud, la pregunta es qué sigue. Ambos analistas descartan una invasión a gran escala al estilo de Irak.
Para Gilberto Aranda, una invasión tradicional es “muy poco viable”. El riesgo real, adviertió, es una escalada mayor y “que se empiece a dirigir el fuego contra objetivos en territorio venezolano al interior, y sin descartar incluso algún tipo de operación de extracción de una alta figura”.
Evan Ellis complementó esta visión y sostuvo que el objetivo no sería una “ocupación” larga, sino una operación “rápida, decisiva, pero limitada”. El fin sería “neutralizar” a la cúpula del régimen (Maduro, Diosdado Cabello, etc.), “agarrar todos los líderes (…) con vida o sin vida” y “dejar Venezuela con la posibilidad de una transición democrática”.
De acuerdo a Ellis, esta demostración de fuerza busca intimidar a los militares venezolanos para que ellos mismos pongan fin a Maduro y eviten una intervención directa.

Uno de los bombardeos estadounidenses contra una barca en el Caribe. Foto: The White House (vía ATON).
Política interna: un show de fuerza para la base de Trump
En tanto, los dos analistas coincidieron en que esta agresiva política exterior está intrínsecamente ligada a la política interna de Donald Trump.
Evan Ellis confirmó que la “actuacion fuerte” contra Maduro y Petro responde a “un tema de mucha importancia para su base”, especialmente la lucha antidrogas y la inmigración irregular. “Claramente muestran simbólicamente que está cumpliendo con sus promesas electorales“, declaró.
Gilberto Aranda lo secundó, expresando que la operación da “rédito” doméstico al “mostrarse como haciendo algo”. Para el académico del IEI, esto es un retorno a la época del “Gran Garrote” (Big Stick), una intervención directa de EE.UU. en la región, y un “síntoma de degradación del sistema internacional”.






