Ruptura diplomática entre Perú y México congela la Alianza del Pacífico y agrava tensiones en la región

La decisión de Lima llega tras el asilo político otorgado a la ex primera ministra Betssy Chávez, acusada de complicidad en el autogolpe del expresidente peruano, Pedro Castillo. Este drástico paso evidencia la profunda fractura política regional.

La decisión de Lima llega tras el asilo político otorgado a la ex primera ministra Betssy Chávez, acusada de complicidad en el autogolpe del expresidente peruano, Pedro Castillo. Este drástico paso evidencia la profunda fractura política regional.

La tarde de este lunes una noticia sorprendió a Latinoamérica, Perú anunció la ruptura formal de sus relaciones diplomáticas con México. La medida llega luego de que el Gobierno mexicano decidiera otorgar asilo político a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez.

Para Lima, esa decisión no es un simple gesto humanitario. El canciller peruano afirmó que se trata de un acto inamistoso y una intromisión directa en asuntos internos.

Chávez está siendo procesada por su presunta participación como coautora en el intento de golpe o autogolpe de estado llevado a cabo por el entonces presidente Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022.

La Fiscalía peruana acusa a ambos de los delitos de rebelión y conspiración. Ha pedido 34 años de cárcel para Castillo y 25 años para Chávez. El expresidente permanece detenido desde hace dos años, mientras que la situación de la ex primera ministra se convirtió en un foco de tensión internacional.

Betssy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo. Vía @AlertaNews24

Betssy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo. Vía @AlertaNews24.

Pero este conflicto no fue el inicio de las tensiones entre ambos países latinoamericanos. Las relaciones entre Perú y México comenzaron a deteriorarse desde la caída de Castillo. En diciembre de 2022, el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, denunció su destitución y aseguró que Castillo fue víctima de un golpe de Estado por parte de los grupos de poder que dominan el Congreso peruano.

La sucesora de AMLO, Claudia Sheinbaum, ha mantenido la misma postura. En declaraciones recientes aseguró que la detención de Castillo fue injusta y motivada por discriminación política. Además, México dio asilo previamente a la esposa y a los hijos del exmandatario peruano.

Desde entonces, las relaciones diplomáticas estaban prácticamente congeladas. Ambos gobiernos retiraron a sus embajadores. El vínculo se mantenía a través de encargados de negocios y contactos mínimos. Sin embargo, el anuncio de la ruptura diplomática no fue menos sorpresiva.

Aun así, la medida es drástica. Romper relaciones diplomáticas no es un paso frecuente. Implica el cierre de embajadas y el quiebre del diálogo político al más alto nivel. Significa que dos Estados dejan de hablarse formalmente. La ruptura de relaciones diplomáticas constituye la expresión máxima de la tensión entre dos estados.

Hugo de Zela, Cancíller del Perú. Vía X@CancilleriaPeru

Hugo de Zela, cancíller del Perú. Vía X@CancilleriaPeru.

El Gobierno peruano aclaró que la ruptura no alcanza a las relaciones consulares. Siguen operativas porque su labor es técnica: asistir a ciudadanos, emitir documentos, proteger intereses básicos. Pero el escenario no deja de ser delicado.

Uno de los puntos clave que puede escalar aún más el conflicto es que México solicitó un salvoconducto para que Betssy Chávez pueda salir del país rumbo a su territorio. Pero el gobierno de Perú aún no decide si lo concederá. Si la respuesta es negativa, la crisis puede profundizarse.

El asilo político ha sido una materia históricamente sensible en América Latina. Un mecanismo que, aunque ha protegido a perseguidos políticos incluso durante dictaduras, también ha provocado tensiones profundas entre Estados. En este caso para México, el asilo es un compromiso humanitario. Pero para Perú, es una interferencia en un proceso judicial legítimo contra responsables de un delito grave.

El conflicto se agrava desde el punto de vista jurídico. La Convención de Caracas sobre asilo diplomático establece que el país que otorga el asilo tiene la facultad de calificar unilateralmente si considera que exista la persecución política. Lo complejo para Perú es que ratificó dicho tratado, mientras que México lo firmó pero nunca lo ratificó. Esto ubica a ambos en posiciones legales distintas y que complican a Lima, pero sin un ordenamiento común para resolver la disputa.

No es la primera vez que México rompe relaciones diplomáticas por asilo. En 2024 hizo lo mismo con Ecuador, tras el violento asalto a su embajada en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas. Aquel episodio fue condenando fuertemente en la región por vulnerar la inviolabilidad de la sede diplomática. Aunque este caso no llega a ese nivel, refleja el mismo tipo de fricción política.

Cumbre de alto nivel de la Alianza del Pacífico.

Cumbre de alto nivel de la Alianza del Pacífico.

La preocupación hoy está en el impacto regional. Tanto México como Perú son miembros fundadores de la Alianza del Pacífico junto a Chile y Colombia. Un bloque que se promocionó como ejemplo de estabilidad, integración profunda y apertura comercial.

Técnicamente, los tratados dentro de la Alianza siguen vigentes. No obstante, el funcionamiento práctico se complica sin diálogo político entre dos de sus pilares. La Alianza opera por consenso, por lo tanto, si sus miembros están enfrentados la toma de decisiones se paraliza. La imagen internacional del bloque también se resiente. La región ya es vista como inestable y fragmentada. Esta ruptura profundiza esa percepción y afecta la confianza de inversionistas y socios externos que ven cómo se deteriora uno de los pocos proyectos de cooperación que mostraba resultados concretos.

Más allá del comercio, hay un punto aún más sensible: la seguridad. El crimen organizado trasnacional crece en ambos países, expandiendo redes de narcotráfico, minería ilegal, trata de personas y armas. La cooperación policial y judicial es esencial. Con el quiebre diplomático, la coordinación técnica se vuelve más lenta, más débil y menos efectiva.

En un momento donde la violencia se siente en las calles, donde los Estados luchan por recuperar territorios capturados por bandas criminales, la ruptura diplomática deja un vacío que las organizaciones ilícitas pueden aprovechar. Lo que debería unir, hoy divide.

Otro elemento que genera incertidumbre es el contexto político peruano. El país ha tenido ocho presidentes en apenas cinco años. Vive una crisis institucional que parece no tener fin. El actual presidente, José Jerí, está en el cargo hace menos de un mes y su mandato interino solo durará hasta las elecciones dentro de cinco meses.

José Jerí, nuevo presidente Perú.

José Jerí, nuevo presidente Perú. Foto: IG @soyjosejeri.

En ese escenario, una decisión tan radical puede ser una apuesta difícil de sostener. Un gobierno débil, con baja legitimidad y sin tiempo para gestionar las consecuencias, toma una medida que puede complicar aún más su posición interna y el futuro diplomático del país.

La pregunta es si esta ruptura responde realmente a una estrategia de largo plazo o a una reacción política que busca reforzar una imagen de autoridad frente a un escenario nacional caótico.

Lo cierto es que el daño ya está hecho. La relación bilateral entre México y Perú queda en su punto más bajo en décadas. La integración regional, una vez más, se resiente por disputas políticas que se anteponen a los problemas compartidos. Y en medio de gobiernos que dejan de hablarse, quienes terminan pagando el precio suelen ser los ciudadanos.

Porque cuando se rompen los canales de diálogo, se rompen también las oportunidades de cooperación. Se dificulta el comercio, la movilidad, la lucha contra el crimen y la capacidad de construir soluciones comunes en una región con urgencias sociales profundas.

En un continente que debería unirse frente a desafíos comunes, prevalecen las divisiones. Una vez más, América Latina elige fragmentarse en lugar de trabajar unida. Cuando eso ocurre, siempre gana la incertidumbre y casi siempre pierde la gente.





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