"Debo, quiero y puedo": los archivos íntimos de Juan Gabriel, el Divo de Juárez

La mini serie documental producida por Netflix ahonda en el costado más humano de quien se alza como una de las voces más trascendentales del cancionero hispanohablante. Esto, a través de fotos, videos y casetes registrados en primera persona.

La mini serie documental producida por Netflix ahonda en el costado más humano de quien se alza como una de las voces más trascendentales del cancionero hispanohablante. Esto, a través de fotos, videos y casetes registrados en primera persona.

Para Alberto Aguilera Valadez, registrar su vida abajo de los escenarios era un acto de preservación que incluso parecía adelantar el estatus de leyenda que adquiriría su nombre. No el de nacimiento, sino el alter ego que lo acompañó durante gran parte de su vida: Juan Gabriel, el Divo de Juárez. Virtuoso compositor que hoy se alza como una de las voces más trascendentales del cancionero hispanoamericano.

Así, el mexicano construyó un acervo de cientos de fotografías, cintas de video y casetes con los tarareos que luego serían transformados en melodías por los músicos que lo acompañaban en el estudio. Eso es, justamente, el material que da vida a “Debo, quiero y puedo“, la nueva serie documental de Netflix que reconstruye el costado más íntimo del ídolo que rompió los paradigmas de la industria.

Expone a un artista claramente superdotado, una figura que estaba permanentemente creando música y que, a pesar de no contar con las herramientas técnicas para hacerlo —de hecho, dominaba pocos acordes y no tenía mayor noción respecto de lo que eran las partituras—, trabajaba derecha y directamente con los músicos y productores”, detalló Marcelo Contreras, periodista y crítico musical.

Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana.
Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana. Foto: Netflix.

En ese sentido, el comunicador reconoce en Juan Gabriel “un símil que resalta y que recuerda un poco a la figura de Michael Jackson, quien también, formalmente, no dominaba ningún instrumento en particular. Pero tenía la capacidad de construir todos los arreglos y detalles de sus composiciones en términos vocales, y así lo expresaba para que después fueran transcritos y finalmente expuestos en la música”.

Sin embargo, es probable que uno de los legados más relevantes en términos culturales sea el precedente de ver a un cantante que exploró los sonidos y códigos populares de la música mexicana rompiendo el estereotipo del “macho” que por entonces dominaba la escena.

“Hizo muy poco por ocultar su verdadera identidad sexual. Fue evidente también que, a lo largo de toda su carrera y sobre todo en las primeras décadas, fue víctima de un trato vejatorio, me atrevería a decir, por parte de los medios y la sociedad mexicana. Una profundamente machista, conservadora y católica, a la que le costaba aceptar y comprender que dentro de las características que tiene la nación o que le gusta proyectar a México —en términos de lo que es la figura del macho recio y la pasión, pero desde una perspectiva profundamente heterosexual—, Juan Gabriel definitivamente ponía en jaque todo eso”, apuntó Contreras.

Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana.
Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana. Foto: Netflix

En eso, resulta célebre la icónica frase popularizada por el compositor en una entrevista televisiva donde, ante la consulta sobre su homosexualidad, responde que lo que se ve no se pregunta. “Fue muy interesante la intersección en la que instaló al sentir nacional mexicano —insisto, anclado en esta figura heteronormativa— respecto de que él, que era un tipo evidentemente talentoso y del cual los mexicanos sentían mucho orgullo, tenía una sexualidad distinta”, añadió el crítico.

Durante el primer capítulo, la serie dirigida por María José Cuevas entrega varias pistas de esa realidad. Entre ellas, la ocasión en que fue retenido en la cárcel por “amaneramiento”. O su profunda admiración y devoción por las divas del cine que lo llevó a rodearse, al menos dentro del medio, casi exclusivamente de artistas femeninas.

Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana.
Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana. Foto: Netflix.

Juan Gabriel y Chile, una conexión desde las masas

En nuestro país, la música mexicana ocupa un lugar trascendental en la tradición popular. Esto, con el cine, las rancheras y las baladas popularizadas por voces como José José y Javier Solís como una parte esencial del repertorio de varias generaciones de chilenas y chilenos.

Una que igualmente ha sabido traspasar las fronteras etarias. “Juan Gabriel es un clásico, un fundamental. Y también es parte del cancionero popular“, aseguró Keko Sanhueza, percusionista de la banda de cumbia urbana El Bloque 8.

Agrupación que hace algunas semanas lanzó una serie de singles reversionando varios de los temas más emblemáticos del Divo de Juárez. “Cuando decidimos hacer este EP en homenaje, estábamos hablando también con nuestro niño interior, que quizás en un principio uno no escuchaba esa música, y después la fue haciendo suya”, confesó el artista.

Juan Gabriel, ídolo de la música mexicana.
Juan Gabriel durante su icónica presentación en el Palacio de Bellas Artes. Foto: Netflix.

“Te trae recuerdos y evoca momentos. A mí me pasa mucho, y lo conversábamos dentro de la banda, que canciones como ‘Amor eterno‘ y ‘Querida‘ nos hacen recordar cuando estaban haciendo el aseo en la casa, o cocinando. Y eso, al final, creo que es la vida: cuando a uno le da nostalgia recordar algo con tanto cariño, evocándote la cotidianidad. Eso es Juan Gabriel para nosotros. Un fenómeno que nos lleva a algo que te puede emocionar hasta las lágrimas“, sinceró.

Eso es lo que llevó a que el músico sellara, por ejemplo, algunas de las presentaciones más icónicas del Festival de Viña del Mar. Aunque se trató de un reconocimiento tardío dentro del mainstream en comparación a lo que ocurrió en países vecinos como Perú o Argentina.

Manuscrito de "Amor eterno", uno de los mayores éxitos de Juan Gabriel.
Manuscrito de “Amor eterno”, uno de los mayores éxitos de Juan Gabriel. Foto: Netflix.

“Si tú revisas el documental, queda claro que él ya había tenido un éxito superlativo en Latinoamérica. Y la consagración en Chile llegó bastante más tardía, a través del Festival de Viña. Pero también creo que describe otro elemento bien interesante, que es el hecho de que Juan Gabriel fue una imposición desde la masa, me atrevería a decir, más que un artista que había construido una trayectoria reconocida por la dinámica de los medios tradicionales”, apuntó Contreras al respecto.

“Me parece que él llegó por otras vías a nuestro país, a mediados de los 90, por un clamor que, insisto, estaba en las líneas más populares de la población. Es un fenómeno que incluso tuvo características casi independientes, porque no estaba amarrado a una atención particular de los medios de comunicación, a pesar de que había tenido varios éxitos y se sabía que era un compositor muy prolífico, que además cantaba sus propias canciones”, agregó el crítico.

Todas, características que contribuyen todavía más a delinear los elementos que lo transforman en lo que Keko Sanhueza define como un ícono que trasciende entre culturas “por su propia rebeldía”.

Juan Gabriel es un artista atemporal“, afirmó Contreras. “Y entonces, cuando escuchas un disco póstumo como ‘Eterno‘, que si bien está armado con material que no conocíamos, cuesta fijar en qué minuto estaba su trayectoria. El productor ha dicho que por ahí se notan algunas fisuras en su voz y que esa era la intencionalidad, pero también el documental, por cierto, nos deja claro que las capacidades vocales de Juan Gabriel, que siempre fueron exuberantes y extraordinarias, se mantuvieron en muy buena forma hasta el final de su carrera”.

Vemos a un músico pletórico, aún en sus capacidades, que recurre a un cancionero muy tradicional —la música popular mexicana, por cierto; la ranchera, el amor sufrido, para cortarse las venas y vivir intensamente lo que es el romance—, pero donde está todo expresado sin desteñir respecto de lo que es su discografía más reconocida. Así que es una buena manera de mantener su legado y, eventualmente, va a venir más material. Porque Juan Gabriel dejó muchos registros grabados“, avecinó el periodista respecto de la más reciente entrega discográfica en torno a la figura de un bastión cultural de nuestro continente.





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