Con el 40,36% de los votos escrutados, Jeannette Jara, la candidata del pacto Unidad por Chile, pasó a segunda vuelta con el 26,45% de las preferencias. Así, la representante del oficialismo medirá fuerzas con el republicano José Antonio Kast el domingo 14 de diciembre, en un balotaje de definirá quién será el próximo Presidente o Presidenta de Chile.
La carta presidencial del oficialismo llegó a estos comicios luego de imponerse en las primarias oficialistas a finales de junio, donde compitió con Carolina Tohá (PPD), Gonzalo Winter (FA) y Jaime Mulet (FRVS). Jara obtuvo el 60% de los votos, frente al 28% alcanzado por Tohá y el 9% de Winter. Pese a que la participación fue de aproximadamente 1 millón 400 mil personas, su ventaja sorprendió al mundo político y puso nuevamente al Partido Comunista (PC) en el centro del análisis sobre la correlación de fuerzas dentro de la izquierda.
Tras su paso por el Ministerio del Trabajo, Jara obtuvo un alza sostenida en las encuestas. Su protagonismo se consolidó con la promulgación de la Ley de las 40 horas, que redujo de manera gradual la jornada laboral, y con la presentación de una reforma de pensiones, la que aseguró mantendrá si llega a La Moneda. Al dejar la cartera en abril de 2024, figuraba como una de las ministras mejor evaluadas del gabinete de Gabriel Boric.

La exministra del Trabajo Jeannette Jara en la promulgación de la reforma de pensiones. Foto: Aton.
La candidatura de Jara marca un hito: desde el retorno a la democracia en 1990, nunca un rostro del PC —que sigue definiéndose como marxista y leninista— había entrado a la competencia presidencial con opciones reales.
La candidata “de un Chile que se levanta temprano para trabajar”
Administradora pública, abogada y magíster en gerencia pública, Jeannette Jara se volvió conocida a nivel nacional como ministra del Trabajo de Boric entre marzo de 2022 y abril de 2024. Su estilo —dialogante y pragmático frente a la oposición y el empresariado— permitió sacar adelante iniciativas emblemáticas en el Congreso: la ley que reduce la jornada laboral a 40 horas, el incremento histórico del salario mínimo y la reforma previsional. Aunque la izquierda no consiguió terminar con las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), Jara cedió en ese punto para asegurar la viabilidad de la reforma, considerada una de las piezas clave del Gobierno.
Su historia personal ha sido un eje central de su campaña. Hija de un mecánico automotriz y de una dueña de casa, creció en El Cortijo, en la comuna de Conchalí, y estudió en establecimientos públicos. Ha subrayado ese origen en múltiples ocasiones, recordando los periodos de precariedad económica que vivió su familia y reivindicando que proviene “de un Chile que se levanta temprano para trabajar”.
En el cierre de campaña, desde la Plaza de Maipú, volvió a reforzar esa identidad: “Jamás imaginé que iba a ser candidata a la Presidencia. No porque creyera que no me la podía, sino porque es poco habitual que alguien que viene de El Cortijo llegue a abrir las puertas de la casa de Gobierno”.

Candidata del pacto Unidad por Chile, Jeannette Jara. Foto: Prensa comando Jeannette Jara.
El peso político del PC
Militante del PC desde los 14 años, Jara ha convivido con el peso político de su partido y con su propia distancia respecto de algunas de sus posturas históricas. Sus diferencias con la dirigencia encabezada por Lautaro Carmona ha sido un flanco permanente, al igual que la falta de respaldo de figuras de la ex Concertación como el expresidente democristiano, Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Consciente de esas aprensiones, Jara ha marcado diferencias públicas con el PC en temas sensibles y ha reiterado que su candidatura no responde a una sola colectividad, sino a una coalición amplia.
Su programa de gobierno recoge la visión de nueve partidos de la centroizquierda: Partido Socialista, Frente Amplio, Partido Liberal, Federación Regionalista Verde Social, Partido por la Democracia, Partido Radical, Partido Comunista, Partido Acción Humanista y la Democracia Cristiana. “No estoy subordinada a las decisiones del PC”, ha dicho, intentando despejar dudas. Asimismo, adoptó definiciones que la alejaron de la línea más dura, como referirse a Venezuela como “un régimen autoritario” o afirmar que Cuba “claramente no es una democracia”.
De cara al balotaje, su principal desafío será superar el techo de apoyo que tuvo Boric —en torno al 30%— y convocar a la centroizquierda moderada que aún observa con cautela su candidatura. En el cierre de campaña pidió a sus adherentes entablar diálogos incluso con quienes piensan distinto, asegurando que esta elección enfrenta “dos modelos muy distintos de país”.




