La inesperada irrupción de Franco Parisi en la primera vuelta presidencial ha puesto en jaque las lecturas tradicionales sobre el electorado chileno. Con un 19,71% (unos 2,55 millones de votos, según Servel), el líder del Partido de la Gente se consolidó en el tercer puesto, muy cerca de José Antonio Kast (23,9%) y Jeannette Jara (26,8%). “No es un accidente estadístico”, aclaró el analista político Marco Moreno.
En diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, el experto definió al votante de Parisi como “un electorado volátil, desconfiado de la oferta tradicional y sensible a mensajes antipolítica”. “Parisi vuelve a capturar un voto, vamos a llamar de ‘distancia’, es decir personas que participan porque el voto es obligatorio pero que buscan expresar descontento sin caer en el nulo o blanco”, detalló el director del Centro de Democracia y Opinión Pública de la Universidad Central.
“Su votación, ese 20%, tiende a funcionar como voto protesta. Con efectos reales, por ejemplo, empuja la segunda vuelta hacia una disputa mucho más abierta porque sus apoyos no son transferibles mecánicamente”, prosiguió en su análisis Moreno.
“Consolida un tipo de liderazgo antipolítico, antipartido que caracteriza a Franco Parisi desde su primera incursión”, comentó por su parte el doctor en Ciencias Políticas y director del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Octavio Avendaño. “Tiene amplia acogida principalmente en profesionales jóvenes, algunos emprendedores y gente que no se identifica con partido alguno o bloque político”, agregó en conversación con nuestro medio.

El (ex)candidato presidencial del PDG, Franco Parisi, durante el conteo de votos. Sebastian Nanco/Aton Chile.
El golpe en la Macrozona Norte
Más allá de su rendimiento numérico, es su base territorial, su estilo y su proyección parlamentaria lo que se ha vuelto un fenómeno político a observar.
Una de las claves del éxito de Parisi está en la Macrozona Norte del país. En regiones como Antofagasta, Tarapacá, Arica y Atacama, el candidato del Partido de la Gente (PDG) obtuvo porcentajes superiores a su promedio nacional.
Este dominio geográfico no es casual. En el norte, cadenas de problemáticas locales —como la migración fronteriza, la inseguridad, la precariedad laboral ligada a la minería— parecen haber encontrado eco en el discurso de Parisi (19,71%).
Además, en comunas más extremas, el efecto fue aún más marcado: según datos del Servel, Parisi obtuvo un 57% de los votos en Colchane, una localidad fronteriza de la Región de Tarapacá. Esa cifra sugiere no solo una victoria simbólica, sino una base profundamente territorializada que va más allá del voto urbano promedio.
El sociólogo Octavio Avendaño apuntó que el electorado de Parisi viene en aumento desde 2013: “Es quien logra posicionarse en las zonas mineras, en las provincias del norte, también en las zonas más extremas. Tiene que ver con el modo en que canaliza por un lado una parte del malestar, del descontento, con determinadas políticas de gobierno”.

(Ex)candidato presidencial del PDG, Franco Parisi. Foto: Aton.
“Por otro lado, con situaciones de crisis como la migratoria y otros fenómenos que aquejan esa zona en particular. El discurso puede resultar bastante atractivo para sectores que no tienen mayor compromiso político. Que no se sienten representados por las antiguas configuraciones de izquierda y de derecha”, añadió Avendaño.
Para analista Marco Moreno, el llamado “outsider” que representa Parisi logró “instalar una oferta para una demanda que había, que hay en todo el país pero que es muy fuerte en el norte, el tema de la seguridad, del desarrollo y del crecimiento de la economía”.
“Es una zona donde están las actividades mineras, pero eso no se traspasa al resto de la gente. Porque efectivamente logra conectar mejor con sectores más despolitizados”, complementó el académico de la UCEN.
Un estilo personalizado
Así, el estilo Parisi ha sido parte esencial de su atractivo: una mezcla de populismo, lenguaje efectivo y ataque contra la política tradicional reflejando una apuesta que logra captar un electorado desencantado justamente con esta polarización tradicional. “Llama a los ganadores a cambiar su estilo, la parte del estilo es muy relevante”, analizó Rodrigo Pérez de Arce, investigador asociado al Centro Faro de la Universidad del Desarrollo (UDD) durante su participación en el panel de conversación de la primera edición de Radioanálisis.
“Hace una defensa de la clase media, que es un grupo demográficamente muy grande. De la meritocracia. De la verdadera meritocracia, del que no es hijo de, del que no tuvo todas las oportunidades y sin embargo logra salir adelante. Toma distancia de las ideologías, aboga por una política pragmática, en la que los políticos se bajen los sueldos”, describió el investigador acerca del estilo de Parisi.
Moreno, en tanto, lo comparó con los análisis post estallido social y la frase del “no lo vimos venir”. “La sociedad cambió con el voto obligatorio, no porque entre más gente, sino porque esa gente es altamente volátil, diversa y menos predecible. Él (Parisi) hace cuatro años que viene leyendo esto y es un tipo que parece entender bien cómo se mueven estas lógicas. Y los partidos tradicionales, que son más lentos en reaccionar, no lo supieron leer”, sostuvo el director del Centro de Democracia y Opinión Pública de la UCEN.
Finalmente, la gran duda recae en el reto político para el Partido de La Gente: si logrará capitalizar el arrastre de esta elección y mantendrá el impulso más allá de Parisi, o si volverá a ver fragmentada su bancada en el Parlamento.
Al respecto, Octavio Avendaño advirtió de un problema al que se enfrentará los parlamentarios del PDG, que lo cataloga como su “orientación doctrinaria”. “Porque no basta con decir reiteradamente que ellos no son de izquierda ni de derecha. En algún momento tienen que asumir posiciones y eso va a ir decantándose a medida que vayan enfrentando coyunturas importantes”, alertó.
Moreno visualiza este nuevo escenario como “un incentivo” para la colectividad de Parisi de “convertirse en el pivote del sistema” en las lógicas de derecha-izquierda. “Tiene que quedarse en Chile, tiene que institucionalizar su partido para convertirlo en una herramienta que sirva a este objetivo”, indicó, asegurando que su capital estará “en la negociación pragmática” que pueda asegurar su bancada en el Parlamento durante los próximos años.






